martes, 30 de junio de 2009

, EL PRINCIPAL PROBLEMA


Por mucho tiempo uno de los principales problemas con el que se enfrentaba la ciencia económica era el de la pobreza, se formaron un número considerable de teorías para explicar sus causas, así como el desarrollo de políticas que permitieran su erradicación. Pero en los últimos tiempos ha sido desplazado por un problema mayor, me refiero a la delincuencia y a la violencia con la cual viene acompañada.

A diferencia de la pobreza que solo afecta a un grupo –mayoritario- de la población, la delincuencia afecta a todos los estratos, ya sea en su figura más frecuente, el robo, o a través de los secuestros o en su forma más violenta, el asesinato. El estado de ansiedad que genera esta situación reduce el estado de bienestar que debe tener la población, igualmente tiene efectos graves sobre la productividad. El miedo a los asaltos puede ser causa del desplazamiento de comercios e industrias, así como puede mermar los ingresos de muchos establecimientos. Inclusive puede afectar la capacidad productiva del país, semana tras semanas son asesinados hombres y mujeres que están comenzando su etapa laboral.

La teoría económica clásica explica como la seguridad interna de un país, es de carácter público y por lo tanto es competencia del Estado, pero el crecimiento sin frenos que está experimentando la violencia está obligando a la población a destinar parte de sus ingresos en reforzar su seguridad personal. De tal manera que estamos viendo como las viviendas se han transformados en cárceles enrejadas, en las cuales el propósito no es evitar la salida, sino evitar la entrada. Estamos observado como se ha reducido el libre tránsito por las calles de las ciudades, con la instalación de múltiples alcabalas, y presenciamos el surgimiento de guardias personales, que cumplen las funciones de policías paralelas.

Como siempre he repetido la economía es una cuestión de incentivos, en este caso la impunidad, la falta de castigo es el incentivo. Cola arcaciónmo lo ha explicado el profesor Emeterio Gómez, se ha generado una nueva clase de libertad. al no haber represalias por un acto incorrecto, el individuo está asumiendo que es libre para actuar en contra de las normas establecidas.

Las consecuencias sociales y económicas de la delincuencia y la violencia son muy graves y por lo tanto se requieren medidas urgentes para su combate. En la ciudad de Nueva York se llevo a cabo, con bastante éxito, una experiencia que deberías ser caso de estudio para nuestros alcaldes, me refiero al programa “ventanas rotas” organizado por el alcalde Rudolph Giuliani y Wiliam Bratton. El mismo estaba basado en la marcación clara para los límites de los derechos, en hacer cumplir las leyes y obligaciones, y en educar a los ciudadanos y a los funcionarios públicos para que conjuntamente den solución a los problemas atacándolos desde sus raíces.

La expresión “ventanas rotas”, quiere resaltar el hecho de que la prevención parte de los hechos más simples. Si se comienza por controlar y sancionar las violaciones a las normas y leyes más elementales, como sería, por ejemplo, el rompimiento de una ventana, se crea entre la población la certeza de que la autoridad tiene todo bajo control y se pueden prevenir males mayores. Para un mayor conocimiento de este programa recomiendo la lectura del libro “No más ventanas rotas, como rescatar el orden y reducir la delincuencia en nuestras comunidades” de George l. Kelling y Catherine M. Coles. Instituto Cultural Ludwig von Mises, AC, el cual se puede adquirir en la librería de CEDICE.

Cuando tenía parte de este artículo, el Dr. Enrique Tejera París, e manifestó que para el problema más grave que está viviendo Venezuela es su dependencia en alimentos con respecto al exterior. En un próximo artículo les detallaré los muy convincentes alegatos que me dio en defensa de su hipótesis.

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