jueves, 14 de mayo de 2015

DIASPORA DEL TALENTO


Durante la primera mitad del siglo XX. Venezuela fue receptora neta de talentos. Miles de ciudadanos europeos llegaron al país huyendo de la barbarie de la segunda guerra mundial. Agricultores, artesanos y sobre todo personas con estudios universitarios fueron la base de un parque industrial que estaba naciendo. Estos europeos echaron raíces en tierra venezolana integrándose a la sociedad productiva.

Con la bonanza petrolera de inicios de la segunda mitad del siglo XX, se detecta la necesidad de tener una población altamente calificada y en el año 1974 se crea el plan de becas “Gran Mariscal de Ayacucho”. Permitiendo que jóvenes venezolanos se formaran en las principales universidades del mundo. En el proceso se comienza a observar que algunos estudiantes deciden no regresar al país al poder obtener una mejor calidad de vida y mejores condiciones para el desarrollo de la carrera profesional en otros países, especialmente en los Estados Unidos de América (USA). Se comienza a hablar de “Fuga de cerebros (Brain  Drain) o fuga de talentos.

Con el desarrollo de las tecnologías de la información y el conocimiento así como el desarrollo del transporte, a nivel mundial se hacen esfuerzos para atraer talento de alta calificación (con estudios de maestría, doctorado y postdoctorado) ofreciendo condiciones altamente favorables para su trabajo (por ejemplo, gracias a la internet, ya no hace falta el traslado o presencia física para la transmisión del conocimiento) Los especialistas comienza a utilizar el término de “Circulación de cerebros” (Brain Circulation) para identificar el fenómeno, donde, tanto el país origen como el receptor se ven beneficiados.

Sin embargo en Venezuela a finales de los 90´s, se observa un fenómeno diferente. Aumenta la cantidad de estudiantes y profesionales que deciden irse del país en forma definitiva, fenómeno denominado “Diáspora de talento” Aunque no hay cifras oficiales al respecto, estudiosos del tema estiman que para el año 2013, ya sea por vía terrestre, marítima o aérea, han emigrado más de 1 millón doscientos mil venezolanos (parte importante esta conformados por técnicos y jóvenes estudiantes o profesionales), lo que representa un 4,28% de la población,  (De la Vega. 2014) En USA, la emigración paso de menos de 2.000 venezolanos en 1984 a 2500 en 1999; 5300 en 2002 y más de 11000 en 2005 (Sánchez y Massay. 2014).Esta diáspora de talentos pone en peligro el stock de capital humano del país y afecta considerablemente sus capacidad para competir en un mundo globalizado que en el siglo XXI se caracteriza por la supremacía del conocimiento.

Entre las principales razones que llevan al venezolano a emigrar se pueden señalar: la seguridad personal, mejores perspectivas de desarrollo profesional y mejores ingresos.

La emigración implica una pérdida de las inversiones de recursos y tiempo que hacen los Estados en sus sistemas educativos para construir masa críticas de científicos, tecnólogos y profesionales y debilita la fuerza de trabajo en países de menor desarrollo (De la Vega. 2014)

Lo antes expuesto señalan la importancia del estudio de este fenómeno, por lo que celebramos la reciente publicación del libro: “Diáspora del Talento, Migración y Educación en Venezuela: análisis y Propuestas”.2014, editado por la Fundación Talento Venezolano en el Exterior (TALVEN).

jueves, 23 de abril de 2015

LIBRE CONVERTIBILIDAD

Si usted toma en sus manos un billete (papel moneda de curso legal) de dos, cinco, diez, veinte cincuenta o cien bolívares, podrá leer la siguiente leyenda: “Pagaderos al portador en las oficinas del banco”.
Esta simple frase nos señala dos aspectos vitales de la política monetaria y cambiaria de un país: la primera es que el dinero en circulación está respaldada, ya sea por oro o por divisas (especialmente  el dólar estadounidense) y segundo, que el bolívar puede ser libremente convertido a dólares, con la única condición de que se tengan los bolívares correspondientes según el tipo de cambio vigente,
            En los últimos años en Venezuela, las políticas monetaria y cambiaria aplicadas han socavando estos principios, La moneda nacional ha perdido su respaldo y ya no goza de libre convertibilidad.
La continua emisión de dinero inorgánico causado por el financiamiento del déficit fiscal por parte del Banco Central de Venezuela (BCV)  ha permitido que por ejemplo,  el saldo del dinero en circulación (M1) al cierre de enero de 2015, sea de 2.003.771.892.097 miles de Bs, el cual, con unas reservas internacionales (RI) de 22.538 millones de US$, al cierre del mismo período, llevan al tipo de cambio implícito (TCI) a 88.91 Bs./US$m (TCI = M/RI), tipo de cambio muy superior a las tasas de cambio preferenciales de 6,30 y 12, mayormente utilizados en las transacciones comerciales. Como se puede observar esta gran brecha es tentación para la especulación y solo puede ser reducida mediante un control de la cantidad de  dinero en circulación y/o una devaluación. Al ser el TCI mayor al real, nos indica que gran parte del dinero en circulación no tiene respaldo, es decir, si todo el mundo quisiera dólares, el tipo de cambio debería ser mayor a 89 Bs/US$, a tasa de cambio menores no alcanzarían los dólares.
            Al no querer devaluar, ya que esto agregaría una mayor presión inflacionaria, el gobierno tiene que controlar la  venta de las divisas, atentando contra la libre convertibilidad del bolívar, lo cual resulta discriminatorio, ya que no se pueden adquirir las divisas cuando se requieran, sino cuando nos lo permitan.  
            Para poder solventar este problema hay que atacar la causa principal. El financiamiento del déficit. Punto polémico para una administración basada en la inversión social. Hay que controlar el gasto queramos o no.

            Hay que ir  al desmontaje progresivo de los controles. Como se ha dicho en reiteradas ocasiones, esta es una medida coyuntural que ha probado su incapacidad para soportar una política económica dinámica, No podemos seguir aplazando el trago amargo de unas medidas que son necesarias, cada día que pasa se profundizan los desequilibrios económicos y cuando por fin nos decidamos a corregirlos, serán tan grandes que el costo será impagable.

jueves, 9 de abril de 2015

MAS INFLACION

En los últimos 6 meses tenemos la percepción de que la inflación se disparó, Disculpen si usamos una expresión tan imprecisa como es “percepción”, pero todavía no tenemos a disposición las cifras oficiales para el primer trimestre de 2015.
Cada vez es mayor la cantidad de dinero que necesitamos para adquirir la misma o menor cantidad de productos. Un billete de Bs. 100 (el de más alta denominación en Venezuela) ya no logra comprar casi nada. También se está observando una de las consecuencias de la inflación, el uso de una gran cantidad de papel moneda en las transacciones diarias. En febrero de este año, según el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores, Cendas, reportó que la canasta alimentaria alcanzó un monto de Bs.19.858 (representa una variación de 122% con respecto al mismo mes del año anterior y equivale a 3.5 veces  sueldo mínimo), lo que obligaría a un consumidor no bancarizado  a tener 199 billetes de Bs. 100 para adquirirla. Más temprano que tarde el Banco emisor tendrá que emitir un billete de mayor denominación.
            En días recientes se nos preguntó qué si en el futuro bajaran los precios, lamentablemente la respuesta es negativa, Quizás, los precios de algunos productos podrán bajar. pero, el precio de la canasta de bienes y servicios utilizado para el cálculo de la inflación continuará aumentando ya que no se han anulado las causas que generan esta alza. En economía la baja sostenida del nivel de precios se denomina “Deflación” y es causado básicamente por una caída en el consumo que obliga el ajuste a la baja de los precios. Sólo Japón ha experimentado este fenómeno que básicamente es causado por una caída en el consumo,
            Este no es el caso de Venezuela ya que en primer lugar existe una severa contracción en la oferta de bienes, producto de la disminución de la producción doméstica y sobre todo de las importaciones, herramienta con la que venía trabajando el gobierno para contener la presión inflacionaria.
            Continúa el déficit fiscal, obligando a su financiamiento por parte del Banco Central de Venezuela. Al sacar más dinero a la calle con una cada vez menor cantidad de productos que comprar, aumenta la presión sobre para que suban los precios.
            La caída de los precios del petróleo, principal fuente de ingreso de divisas del país obliga el racionamiento en el suministro de dólares. Se le está dando prioridad al servicio de la deuda, lo que queda se reparte entre las distintas necesidades de importación. Estas divisas no alcanzan para satisfacer a todos, por lo cual seguirá la escases de productos en los mercados venezolanos, fomentando la especulación y el acaparamiento.
            Se estima un decrecimiento en la actividad económica del 3%, lo cual conlleva una vez más a la utilización de las importaciones como herramienta para combatir la inflación. Ya no estaríamos hablando de una recesión económica sino de algo más severo, de una depresión económica. Motivo por el cual, la situación económica de Venezuela debería denominarse “Depreflación”, depresión con inflación.
Ha fracasado la política de control de precios, incluso los bienes sometidos a regulación han visto incrementar de manera importante sus precios,
            Todo esto genera un cuadro sombrío, se espera para el 2015 una variación de tres dígitos en el nivel de precios, la más alta del mundo.



lunes, 16 de marzo de 2015

GOBERNAR CON EL MERCADO

En días pasados, escuche una entrevista que le realizó Oscar Schémel al economista cubano Juan Triana Cordovi, profesor de la Universidad de la Habana y asesor del Gobierno de la isla.

Me interesaba conocer por que caminos transitaba la economía cubana. Me impresionó gratamente el reconocimiento que le concedió a la economía de mercado y su sistema de precios. Destacó la importancia que tienen los precios para transmitir la información correcta sobre el comportamiento de los bienes y servicios ¿Cuáles escasean? ¿cuáles tienen una sobre oferta? Etc. Cuando se controlan estos precios esta vital información se pierde, adicionalmente sin precios reales, no se pueden calcular los costos reales, lo cual imposibilita producir eficientemente.

El economista cubano  enfatizó lo perjudicial de prolongar en el tiempo los controles: “Creo que hay que manejar los países y los proyectos de desarrollo de acuerdo a las leyes económicas. Los controles de precio y de cambio al final son transgresiones de determinadas leyes económicas. (…) Si los precios se distorsionan, las señales hacia el sector productivo se distorsionan y los efectos sobre la productividad y la eficiencia son al final muy malos, son costosísimos para el país en mediano y largo plazo”.

Igualmente destacó la apertura del mercado y el reconocimiento del sector privado para el logro del desarrollo del país, pero lo más sorprendente fue la afirmación que realizó sobre el papel del  Estado en la economía y el sistema económico que se debe aplicar: “Hay que gobernar con el merado, no contra él, ni para él. Reconocimiento explícito de la economía de mercado como el mejor sistema económico para la producción y distribución de bienes y servicios y del fracaso del sistema de planificación centralizada. “…existe la convicción de que el socialismo que Cuba conoció y se empeñó en llevar adelante hasta finales de los 90, y que después fuera nuevamente «rescatado», es inviable, no solo desde el punto de vista económico sino también social y político”(Triana Cordovi. Juan. “Cuba: ¿de la «actualización» del modelo económico al desarrollo?, Nueva Sociedad 242)

Parece que hay vientos de cambio en la Economía Cubana, el tiempo dirá si es simple retórica o se basa en hechos  reales.


Cambiando el tema, debemos decir que nos parece totalmente exagerada la calificación realizada por el presidente Obama de Venezuela como peligro para los Estados Unidos de Norteamérica. Así como también nos parece exagerada la reacción del Gobierno Venezolano. Deben existir mecanismos diplomáticos para solucionar cualquier devanencia entre ambos gobiernos.

martes, 24 de febrero de 2015

¿SE AGOTÓ EL MODELO?

Desde inicios del siglo XX, el petróleo ha formado parte vital del sistema económico venezolano, La economía se basó en el modelo denominado “rentismo petrolero” o “capitalismo rentístico”, con el cual nos acostumbramos a vivir de un ingreso producto de la venta de un producto que no producimos sino que extraemos del subsuelo venezolano y que es propiedad del Estado.
            Este modelo trajo muchas deviaciones a la economía nacional: corrupción, desigualdad en el ingreso, un sector privado dependiente de las dádivas del gobierno de turno, inflación, etc. Lo que permitió que en el año 1989 el comandante Hugo Chávez alcanzara la presidencia de Venezuela, quien promueve una Reforma constitucional para refundar la República y conducirla a un modelo “Socialista del siglo XXI”. El economista  Víctor Alvarez (Ex-ministro de Industrias Básicas y Minería), lo denomina “Neo-rentismo socialista” y lo caracteriza por el uso intensivo de la renta petrolera para financiar la inversión social y crear una red clientelar que le sirve de apoyo social. Muchos economistas también lo denominan “Neo-populismo”. Al igual que el capitalismo rentístico, el Neo-rentismo socialista se sustenta en el extraordinario poder político, económico y social que confiere el control de la renta petrolera.
            Este modelo ha reproducido y hasta cierto punto ha magnificado los problemas generados por el capitalismo rentístico: El aparato productivo está paralizado, lo que se traduce en una severa escasez de productos en el mercado de bienes, un aumento de precios superior a 60%, un crecimiento de la burocracia, una moneda fuertemente apreciada que fomenta las importaciones y la especulación, un sistema cambiario que no permite La adquisición oportuna de divisas y permite el aumento de la brecha entre el tipo de cambio controlado y el paralelo. Estimulando la sobrefacturación y corrupción
Estos síntomas pudieron ser atenuados por la renta petrolera, pero la caída de los precios del petróleo en 50% aproximadamente, han puesto al desnudo a un sistema económico que no da para más, y, al igual a su predecesor, el capitalismo rentístico, muestra síntomas de evidente agotamiento. Se hace necesario tomar medidas urgentes, sobre todo la revisión del modelo económico. Como dijo Arturo Uslar Pietri en su época: “Debemos abandonar de una vez por todas la dependencia que tenemos a la renta petrolera urge crear sólidamente en Venezuela una economía reproductiva y progresiva. Urge aprovechar la riqueza transitoria de la actual economía destructiva para crear las bases sanas y amplias y coordinadas de esa futura economía progresiva que será nuestra verdadera acta de independencia”.


martes, 10 de febrero de 2015

SALIDA DE LA CRISIS

¿Venezuela puede salir de la crisis? Algunos piensan que la repuesta es afirmativa, pero condicionada a que el gobierno, adopte una serie de medidas de carácter integral, que comienzan con el diagnóstico correcto del problema: Una creciente deuda externa pública, una moneda altamente apreciada, un gasto fiscal desbocado, Una severa inflación con una pronunciada escasez de productos y una merma sustancial en la producción de bienes y servicios.
¿Venezuela cuenta con las armas necesarias para revertir esta situación? Muchos analistas piensan que sí, siempre y cuando se tomen las medidas necesarias para cambiar esta situación.
En días pasados, 60 economistas,  sacaron al debate público un documento (http://prodavinci.com/2015/01/22/actualidad/60-economistas-se-pronuncian-sobre-la-crisis-economica-en-venezuela-monitorprodavinci/), en el cual advierten sobre la grave crisis que vivimos y hacen una serie de recomendaciones, entre las cuales se señalan:
1)      Establecer un nuevo proceso presupuestario ordenado, con el objetivo de reducir el déficit del sector público. Este último debe apuntar a no exceder del 4% del PIB en un plazo de dos años; y en un año de aguda caída del ingreso petrolero se debe establecer una meta transitoria más alta, aunque acorde con un programa macroeconómico y financiero de acciones coordinadas.
2)      Rescatar la autonomía del Banco Central de Venezuela, con el nombramiento de un Directorio independiente.
3)      La Ejecución inmediata de un plan de reorganización y saneamiento financiero de PDVSA, dentro del contexto de un nuevo plan económico, para iniciar la recuperación y elevación de la capacidad de exploración, producción y exportación de petróleo y productos derivados. Operaciones de pasivos que permitan mejorar y reducir el perfil de vencimientos de  la deuda externa de la República y PDVSA, además de revisar o suspender otras facilidades crediticias recibidas o provistas a otros países, dentro de un plan de reformas y nueva política económica. Según el economista Francisco Rodríguez (Fue director de la Oficina de Asesoría Económica y Financiera de la Asamblea Nacional (2000-2004). Actualmente forma parte del equipo de análisis de entorno para América Latina en Bank of America Merrill Lynch) El país cuenta con 70 millones de US$ en activos externos, que le dan capacidad negociadora, para enfrentarse con la banca internacional, complacer el servicio de la deuda y quizás obtener recursos frescos que nos permita reforzar las reservas internacionales
4)      Desmontar el régimen de control de cambio, como objetivo central dentro del plan económico – fiscal, monetario, financiero – para lo cual es fundamental crear las condiciones económicas y sociales para mejorar la producción, distribución y comercio de bienes y servicios. Esta es una tarea compleja que exige fortalecer las reservas internacionales y coordinar con el sector privado para un proceso gradual de desmontaje de los controles de cambio y de precios, hasta llegar a una situación de estabilidad, en un plazo a establecer, donde los mercados puedan volver a operar, en un mejor ambiente económico con una tasa de inflación disminuyendo rápidamente. Debemos llegar a disponer de un mercado cambiario funcional sin las generalizadas prácticas de corrupción para aprovechar los diferenciales cambiarios. La coordinación entre Gobierno Central, PDVSA y BCV es esencial para el éxito de este proceso de transición a un nuevo régimen cambiario.
5)      Diseñar políticas sectoriales en el contexto de los cambios de la política económica y petrolera del país, para así estimular la recuperación económica y mayor productividad laboral en los sector agrícola, manufacturero, minero, construcción, turismo. Los trabajadores venezolanos se beneficiarán directamente de la recuperación sólida de los sectores económicos ahora deprimidos, con más bajas tasas de inflación, mejores salarios reales y generación de nuevos empleos. El capital privado venezolano, que ahora invierte en varios países de las Américas podrá volver a ver a Venezuela y ayudar mucho a elevar la inversión privada y las reservas internacionales, al percibir al país como una economía en vías de estabilizarse y prosperar. Se deben continuar con las obras de infraestructura que estén en marcha; y con apoyo de organismo multilaterales avanzar en la modernización de la infraestructura física y de servicios públicos.
Estas son propuestas que velen la pena estudiar y debatir ya que solo el consenso y el compromiso de los agentes económicos permitirán la salida a la crisis.