lunes, 30 de mayo de 2016

EL CONO MONETARIO

La función principal de la moneda es servir como medio de pago facilitando las transacciones comerciales. En una economía sana el monto global del dinero en circulación debe estar acorde con la actividad económica, si la cantidad de efectivo en circulación  es menor a las necesidades, la actividad económica puede dificultarse, si es mayor causa inflación.

Por esta razón el Banco Central de Venezuela tiene entre sus funciones controlar los niveles de liquidez en la economía.

Adicionalmente a la cantidad en circulación hay que tomar en cuenta al cono monetario, es decir, a los diferentes valores de la moneda puestos en circulación procurando una relación directa con los precios de los productos, por ejemplo, si es común que los precios tengan decimales, en nuestro caso lo llamamos “céntimos”, es usual que se emitan monedas de bajo valor para el pago de estos. En Venezuela el cono monetario del Bolívar está conformado por billetes de: Bs. 100; 50; 20; 10; 5; 2; y monedas de: Bs.1; 50 céntimos; 25 Cts.; 12,5 Cts.; 10 Cts.; 5 Cts. y 1 céntimo.

Como se mencionó, la elección de una adecuada combinación de los valores que  se emiten de la moneda oficial, facilita el intercambio de  bienes y servicios Un cono conformado por pocos valores puede causar incomodidades para pagar el monto exacto o recibir el vuelto en caso de que se pague con un monto mayor, Pero la atención se intensifica por parte de la autoridad monetaria cuando la moneda pierde su valor a causa de un proceso inflacionario. Cada vez se requieren billetes de mayor valor. Por ejemplo. En Venezuela no se realiza ningún ajuste del cono desde el año 2008, cuando se implantó  el proceso de reconversión monetaria. Período en el cual se ha registrado el mayor aumento de los precios en la historia del país. Suponiendo que un que una persona necesita un promedio de Bs. 5.000 para sus transacciones diarias (a modo de referencia, un Kg. de carne está rondando los 4.000 Bs.) requiere un mínimo de 50 billetes de Bs. 100, cantidad que a todas luces resulta incómodo para su manejo. Ya los bancos reportan escasez de billetes de 100 y 50 bolívares, los cajeros automáticos no se dan abasto para suministrar el efectivo y lo más grave, es una tentación para los ladrones.

Ya es tiempo que se realice un ajuste al cono monetario y se emitan billetes de más alta denominación (Bs. 500, Bs. 1.000) La principal excusa para no realizar una emisión de billetes de más alto valor, es el efecto psicológico que pueda tener la emisión sobre la población. Algunos piensan que es validar el proceso inflacionario. El consumidor se siente más pobre al ver reducirse su ingreso, pero es que esta situación ya se dio, el venezolano  está pensando en términos reales, cuantos kilos de carne, cuanta leche, puede adquirir, Es decir el efecto inflación ya está dado, lo que queda es facilitar  las transacciones y el diseño de un cono monetario adecuado contribuye con ello.


jueves, 5 de mayo de 2016

LOS PRIMEROS EN LLEGAR

La principal crítica que se le realiza a la economía de mercado, como sistema de distribución, es la injusticia y su carácter excluyente. Solo los que puedan pagar pueden adquirir el producto, sin embargo, a pesar de que se ha satanizado este modelo, en Venezuela poco ha funcionado, aquí el mercado, por su tamaño, ha trabajado oligopólicamente (con una gran participación de empresas públicas), pocas compañías han sido suficientes para la producción y distribución de bienes y servicios pero a precios mayores al del mercado.
            Son varias las soluciones que se han planteado para solventar este problema; subsidios directos, control de precios etc.  Esta última ha sido la más aplicada a pesar de los efectos colaterales que conlleva su aplicación, estamos hablando de la escasez, el cual venía siendo atacado mediante las importaciones, gracias a la gran liquidez que nos generaba la renta petrolera.
            Recordemos que en un sistema de control de precios,, generalmente los precios son fijados unilateralmente, por funcionarios que desconocen el sector. Los precios son fijados por debajo de los de mercado,   en procura de beneficiar al consumidor. En el corto plazo este control beneficia a las empresas grandes que trabajan con costos promedios  menores. Empresas pequeñas tenderán a cerrar sus puertas. ante la imposibilidad de producir a esos precios. Esto hace que se reduzca la oferta aumentando la escasez y la presión inflacionaria.
            La caída de los precios de la cesta petrolera puso al descubierto nuestra gran debilidad estructural, acentuando los problemas de escasez, ahora acompañado de un serio proceso inflacionario.
            Ante esta situación el gobierno reaccionó aumentando los controles de precios ahora, acompañados de controles en las cantidades El Estado Aumentó su presencia en la economía a través de expropiaciones de empresas que dejaron de ser rentables. Surge un aumento inusitado de la demanda que la oferta no puede satisfacer, los consumidores hacen cola a las puertas de los establecimientos con la esperanza de poder adquirir los productos de su dieta diaria.. Solo tienen que ser los primeros en llegar.
            Este nuevo modelo de distribución posee las siguientes características:
-       Presencia importante del Estado, en las decisiones de producción y consumo.
-       El precio de venta es menor al del mercado y no contempla el costo de oportunidad del consumidor, es decir el costo (ingresos dejados de percibir, disminución de ls productividad laboral de etc.) perder 4 o 6 horas en las colas. Tampoco contempla el aumento de la burocracia
-       Uso de  las redes sociales para la ubicación de los productos.
-       Surgimiento de importante mercado negro o paralelo con precios mayores a los de mercado
-       Se forma una importante actividad de trueque.
-       El límite diario de productos a la venta determinará quienes podrán adquirir el producto, los primeros en la fila, los primeros en llegar



jueves, 14 de abril de 2016

HACEN FALTA DOLARES

La caída de los precios del petróleo, ha servido de detonante a la más grande crisis económica vivida por el país en los últimos años.

La merma de los ingresos en divisas ha puesto en evidencia nuestra debilidad estructural  al depender de un solo producto de exportación y de la renta que este produce. En términos financieros, tenemos un problema de liquidez, no alcanzan las divisas que conforman las Reservas Internacionales para cubrir  las necesidades de materia prima, insumos y productos terminados, que se requieren para la puesta en marcha del aparato productivo nacional.

Tener pocos dólares obliga a discriminar su entrega perjudicando a muchos sectores de la economía. Lo que inicialmente fue una medida de poder, como es el régimen cambiario, Hoy, se ha convertido en la principal fuente de corrupción, que como un cáncer, está socavando la política económica del gobierno e impidiendo que el tipo de cambio cumpla su función natural, equilibrar el comercio internacional, por lo tanto la solución del problema pasa por la modificación gradual del régimen cambiario

Como todo problema de iliquidez, se hace necesario en el corto plazo la búsqueda de efectivo, en nuestro caso de divisas, que restituya el flujo de importaciones que requiere el país  Hay que dejar de lado esa camisa de fuerza ideológica y acudir a organismos multilaterales creados para este fin, como es el caso del Fondo Monetario Internacional, que nos suministren  en calidad de préstamo,  los dólares necesarios para reforzar las Reservas Internacionales y así poder afrontar el grave problema de la balanza de pagos

De la misma forma hay que reestructurar el servicio de la deuda pública externa para mejorar el cronograma de pagos. Hay que plantear una política fiscal seria y responsable, que logre el desarrollo de una industria nacional exportadora que genere una cantidad de divisas que permita el autosustento cambiario del sector privado.


La solución del problema no es fácil, lleva tiempo, pero hay que afrontarlo. Ya otros países, muchos amigos nuestros, han transitado este camino y han podido salir de él, así que no es imposible, solo falta determinación y compromiso y un poco de sentido común.

miércoles, 30 de marzo de 2016

NO HAY MAL QUE DURE CIEN AÑOS


Para serles sincero estoy asustado. La crisis económica y social que estamos viviendo está alcanzando niveles inaguantables.
La confiscación masiva  a nuestros ingresos mediante la inflación, cada día nos empobrece más. Las personas que como yo dependemos de un ingreso fijo, no tenemos forma de defendernos, somos simples espectadores de la pérdida de nuestro poder  adquisitivo y por ende,   la pérdida de nuestra calidad de vida.
Aunque el gobierno ha realizado ajustes al sueldo mínimo pretendiendo que este sirva de referencia, estos se han visto insuficientes para compensar el aumento de los precios, los cuales según información oficial del Banco Central de Venezuela en el año 2015 se elevaron un 180,9%, variación muy superior a la aplicada al sueldo mínimo. según los datos proporcionados por el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas), la canasta básica alimentaria aumentó a 176 mil 975 bolívares en febrero de 2016, más de 15 salarios básicos ( Bs.11.577). Lo que actualmente una familia de 5 personas gasta en una cena ligera (pan, queso, jamón y jugo), hasta hace poco equivalía al gasto en un mercado quincenal
Todo el que puede, en especial los trabajadores independientes: electricistas, mecánicos, plomeros, Etc., ajustan el valor de sus servicios (tiemblo cada vez que algún artefacto se me daña en la casa) estimulando la inflación..
Por mucho que haya leído sobre los fenómenos inflacionarios en Argentina, Brasil o Bolivia, nunca pensé que iba a experimentar en carne propia las nefastas consecuencias de tan devastador problema.
El asunto se agrava si le sumamos el problema de la escasez. Mi esposa le dedica hasta 8 horas diarias, cuando le toca, a hacer colas sin garantía de poder adquirir algún producto. En esta situación han servido de mucha ayuda las redes  sociales, donde se intercambian información sobre la existencia de productos en los supermercados de la localidad, Es importante destacar la dificultad de conseguir proteínas, afectándose la nutrición de la familia. Comemos lo que podemos no lo que queremos
Sufro una enfermedad bastante incapacitante pero que responde satisfactoriamente a tratamiento farmacológico, pero no se consiguen las pastillas, están desaparecidas del mercado local, tengo a toda (literalmente) mi familia buscándolas, y no se consiguen o cuando aparece alguna cantidad en alguna farmacia desaparecen rápidamente de los estantes, y mientras tanto, la salud decayendo.
Si esta situación por si sola es traumática, hay que agregarle el problema de la delincuencia, Yo vivo desde hace 20 años en una de las ciudades dormitorio que forman la Gran Caracas. Cuando me mudé este era un oasis de tranquilidad pero se ha vuelto el paraíso de la delincuencia, Todos los días se reportan entre 2 o  3 asaltos (número que aumenta si adicionamos los que no se reportan) a peatones por motorizados armados (generalmente están en pareja). A los tradicionales robos de celulares y carteras, se le ha sumado el robo de comida. Da temor salir de  la casa y ya uno tiene que andar en harapos para no llamar la atención de los delincuentes. Se ha generado un nuevo trauma, uno tiembla si escucha una moto detrás de uno.

Entre la inflación y la delincuencia  estoy con los pelos de punta y sé que es un sentimiento generalizado, solo espero que esta situación pase rápidamente. No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante.

jueves, 23 de julio de 2015

LA CRISIS

La crisis económica está golpeando fuertemente al venezolano de a pie. La inflación y la escasez diluyen la quincena del trabajador.

Las familias ya no saben que comer, todo depende de lo que se consigue. Igual sucede con los repuestos de los vehículos y las medicinas, están desaparecidos de las tiendas. La contracción económica sigue creciendo (fuentes extra oficiales estiman en 7% la contracción para el 1er trimestre de 2015) y se sigue culpando a la guerra económica y sus principales herramientas: El bachaqueo, la especulación y el acaparamiento como causantes de la crisis. “La situación económica de Venezuela es alarmante, más grave que una recesión tradicional provocada por una caída en algún componente autónomo de la demanda, ya que  obedece a una restricción agresiva de la oferta de divisas y un entorno institucional adverso para el desempeño del sector privado…” ( 2014, Oliveros, Asdrúbal) La crisis es económica, por lo tanto requiere de medidas económicas para superarla y no políticas como se han intentado hasta el momento.

 Esta es una crónica anunciada. La academia y las universidades advirtieron sobre la situación. Una muestra la podemos ver en los libros: (2011) “propuestas a la nación”, Academias Nacionales de Venezuela Y “Venezuela 2015, Economía, política y Sociedad” de la Universidad Católica Andrés Bello. En el debate diario, se han propuesto medidas. La literatura económica documenta en forma clara como Brasil, Argentina, Etc., pudieron superar sus episodios de hiperinflación.

Muchas personas se preguntan ¿por qué el Gobierno no toma en cuenta estas recomendaciones y realiza los ajustes necesarios? ¿será que desconocen lo que hay que hacer? Nosotros partimos de la idea que si conocen las medidas necesarias para salir de la crisis, no en balde socios políticos, como es el caso de Bolivia, conocen del tema. Lo que sucede es que son esclavos de su ideología, lo cargan como un lastre. No vemos al gobierno tomar medidas que han tildado de neoliberales y contrarias a todo lo que han pregonado. Sería admitir el fracaso del modelo Social rentístico que se viene aplicando.

En resumen ¿cuáles son esas medidas? 1) Sincerar el régimen cambiario. En primer lugar hay que unificar el tipo de cambio, flexibilizar la oferta de divisas y devaluar. El régimen cambiario actual es inoperante, distorsionador. Irreal y fomenta la corrupción. 2) Controlar el gasto público y así evitar la monetización del déficit, principal causante de la inflación. 3) fortalecer la institucionalidad del país, en especial el Banco Central de Venezuela. 4) Levantamiento gradual del control de precios y, 5) Revisar la política de subsidios a fin de generar nuevos ingresos y, 6) diseñar políticas de oferta que tengan la intención de recuperar el aparato productivo venezolano.

Este conjunto de medidas, por necesarias, están por encima de la ideología. Son costosas, la inflación tendrá un salto descomunal, pero a mediano plazo tenderá es estabilizarse en niveles bastante bajos.


Es urgente que se tomen estas medidas u otras que diseñe el gobierno, pero hay que hacerlo ya. El peor escenario, el que más graves consecuencias traería, es la inacción, el no hacer nada  y que se agraven las distorsiones existentes en la economía venezolana.

miércoles, 1 de julio de 2015

SIMPLE RACIONALIDAD ECONOMICA


Venezuela experimenta la crisis económica más grave en su historia. Todos los sectores se han visto afectados de alguna manera. En el sector externo tenemos una crisis en la balanza de Pagos como consecuencia de un régimen cambiario múltiple ineficiente y que estimula la corrupción. El dólar SIMADI es 3.036,5% más alto que el preferencial de 6,30 Bs./USA. Por ejemplo,  si se pueden adquirir un millón de dólares al tipo de cambio preferencial. Se gastarán 6,3 millones de Bolívares, si luego se venden en el mercado paralelo, se pueden ganar sin muchos esfuerzos, más de 450 millones de Bolívares.

El sector fiscal está sometido a grandes presiones al ser el eje de la política social. PDVSA y el fisco han asumido la responsabilidad de financiar una serie de programas de transferencias directa  (misiones) a los sectores más humildes de la sociedad, Esta situación pone en apuros al gobierno central para financiar un gasto que le dé continuidad al régimen de populismo rentista (populismo basado en el reparto de la renta petrolera) que  caracteriza a Venezuela en los actuales momentos.: La cantidad de dinero puesto en circulación ha perdido toda relación con la producción doméstica de bienes y servicios incrementando la presión inflacionaria.

El parque industrial está fuertemente afectado, la dificultad al acceso a las divisas y el sistema de control de precios denominado “precios justos” han producido una merma en sus inventarios que ha generado niveles de desabastecimiento nunca vistos en el país.

Lo más grave es la persistencia de altos niveles de inflación que están comiendo los ingresos del venezolano, aunque no se publiquen las cifras oficiales. El consumidor siente en carne propia la elevación de los precios, que muchos perciben  como si los ajustes en los mismos fueran a diario, Igualmente perciben la pérdida del poder adquisitivo, cada día es mayor la cantidad de billetes que hay que tener en la cartera para afrontar los gastos del día

¡Hay que hacer algo! Es necesario tomar un conjunto de políticas que  son considerados por algunos como “neoliberales” (término utilizado libremente por la izquierda, para calificar cualquier cosa o elemento como contrario al interés popular), pero que deben ser considerados como de simple “racionalidad económica”. Por ejemplo, no podemos por un largo período de tiempo, gastar más de lo que nos ingresa. Hay que controlar el gasto y/o mejorar las fuentes de ingreso y así reducir las necesidades de financiamiento del déficit y su posterior monetización por parte del BCV, y de esta forma rebajar las presiones inflacionarias.


Es urgente tomar las medidas necesarias, las cuales lamentablemente serán dolorosas, es como aquel paciente que debe ser sometido a un tratamiento muy fuerte para poder recobrar la salud. Más retardo significa mayores desequilibrios y por ende tomar medidas más fuertes.