viernes, 8 de marzo de 2013

El PENSAMIENTO LIBERAL DE MILTON FRIEDMAN (I)


“La libertad económica es un requisito esencial de la libertad política”
(Milton y Rose Friedman)

En el año 1980, Grijalbo, publica en castellano, un libro escrito por Milton y Rose Friedman, denominado “La Libertad de Elegir. Hacia un nuevo liberalismo económico. Aunque los economistas Clásicos (Smith, Ricardo, Marshall etc.) propugnaban el liberalismo económico. Es Milton Friedman, quien con su nueva revisión le da la cara al pensamiento liberal o “neoliberal”, tal cual se conoce hoy día.
Basado en una serie de televisión transmitida a finales de los 70’s, con el mismo nombre. Se publicó “La Libertad de Elegir”, que “…trata el sistema político de un modo simétrico al económico. Ambos se consideran mercados en los que el resultado se determina a través de la interacción de personas que persiguen sus propios intereses individuales […] en vez de los objetivos sociales que los participantes juzgan ventajoso enunciar…” (Friedman.1980:10).
Para Milton Friedman, el mercado, es el mecanismo adecuado para el intercambio  de los bienes y servicios, así como para la fijación de los precios de los mismos. Para ilustrar el mecanismo de producción y distribución de mercado, Friedman utiliza  el famoso cuento “Yo, el lápiz: mi árbol genealógico”, narrado por Leonard E. Read, Fundador de la Fundación para la Educación Económica, Que fue El Primer instituto libertario moderno en los estados unidos (Wikipedia). “… si un intercambio ente dos partes es voluntario, no se llevará a cabo a menos que ambas crean que dicho intercambio les beneficiará […] una economía fundamentada ante todo en el intercambio voluntario tiene en su seno el potencial necesario para promover la prosperidad y la libertad […]el sistema de precios permite que los individuos cooperen pacíficamente durante breves momentos, mientras que durante el resto del tiempo cada cual se ocupa de sus propios asuntos.
El mérito de Adam Smith consistió en reconocer que los precios que se establecían en las transacciones voluntarias entre compradores y vendedores –para abreviar, en un mercado libre- podían coordinar la actividad de millones de personas, buscando cada una de ellas su propio interés, de tal modo que todas se beneficiasen…” (1980:28-31). Igualmente, se establecen las funciones que desempeñan los precios e el sistema de mercado: “Los precios desempeñan tres funciones en la organización de la actividad económica: primero transmiten información; segundo, aportan el estímulo para adoptar los métodos de producción menos costosos, y por esa razón inducen a emplear los medios de producción menos costosos, y por esa razón inducen a emplear los recursos disponibles para los empleos mejor remunerados; tercero, determinan quién obtiene las distintas unidades del producto –la llamada «distribución de la renta»-. Estas tres funciones están íntimamente relacionadas.” (33)

En cuanto a las funciones del Estado, este avala en su totalidad, lo establecido por Adam Smith en su libro: La Riqueza de las Naciones: “ …¿qué papel se debe asignar al gobierno?  No es fácil mejorar la respuesta que dio Adam Smith a esta pregunta hace doscientos años […] De acuerdo con este sistema Liberal natural, el soberano sólo tiene que atender a tres obligaciones, que son, sin duda, de grandísima importancia, pero que se hallan al alcance  y a la comprensión de una inteligencia corriente: primera, la obligación de proteger a la sociedad de la violencia y de la invasión de otras sociedades independientes; segunda, la obligación de proteger, hasta donde estos es posible, a cada uno de los miembros de la sociedad, de la injusticia y de la opresión que puedan recibir de otros miembros de la misma, es decir, la obligación de establecer una exacta administración de justicia; y tercera, la obligación de realizar y conservar determinadas obras públicas y determinadas instituciones públicas, cuya realización y mantenimiento no pueden ser nunca de interés para un individuo en particular o para un pequeño número de individuos, porque el beneficio de las  mismas no podrían nunca reembolsar su gasto a ningún individuo particular o a ningún pequeño grupo de individuos, aunque con frecuencia reembolsan con gran exceso a una gran sociedad.” (50).
Otra de las grandes lecciones que da Friedman, es referente a las instituciones: “Nuestra sociedad es tal como lo hacemos, Podemos modelar nuestras instituciones. Las características físicas y humanas limitan las alternativas de que disponemos. Pero nada nos impide, si queremos, edificar una sociedad que se base esencialmente en la cooperación voluntaria para organizar tanto la actividad económica como las demás actividades; una sociedad que preserve y estimule la libertad humana, que mantenga al Estado en su sitio, haciendo que sea nuestro servidor y no dejando que se convierta en nuestro amo. 

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