martes, 21 de octubre de 2008

EMPRESARIO O EMPLEADO

Todos los días muchas personas toman la decisión de comenzar un negocio, de fundar una empresa. Varios son los motivos: una idea, querer independencia laboral, ser su propio jefe, tener una fuente adicional de ingresos o simplemente por estar desempleado. No importa cuál es la razón por la que alguien quiera ser empresario, lo vital es la actitud con la cual se enfrenta al nuevo reto.

Es muy común que estos nuevos empresarios hayan sido muy buenos empleados que consideran que han aprendido lo suficiente para poder independizarse. El problema radica es que no dejan de ser empleados en su empresa. Es muy común observar, que lo primero que hacen es fijarse un sueldo de cierta magnitud (que seguramente se merecen) que imponen una carga financiera a la nueva empresa. Los empleados son personas que buscan su seguridad financiera, la estabilidad, en definitiva lo más importante son ellos, no la empresa, son adversos al riesgo y procuran no cometer errores en lo que están haciendo. En cambio un empresario que quiera ser exitoso, aunque suene paradójico, tiene que pensar en los demás, en la sociedad.

La persona que aspire grandes logros con la nueva empresa debe en primer lugar detectar una necesidad, debe identificar una carencia social, nadie va a comprar un bien o servicio que no necesita. El empresario es una persona creativa, que siempre va un paso adelante, esta consiente de los riesgos y los asume, conoce la diferencia entre fracasar y ser un fracasado, es un emprendedor, es decir, posee el “espíritu empresarial”.

Lo que estoy afirmando es que ser empresario es una cuestión de actitud. Usted puede tener el mejor producto, la mejor tecnología, pero si no tiene ese espíritu empresarial, lo más seguro es que no logre el éxito deseado.        

            Veamos un ejemplo, No creo que alguien diga que Bill Gates no es un empresario exitoso. Es el segundo hombre más rico del planeta, recientemente le cedió el puesto al inversor estadounidense Warren Buffet. ¿Qué fue lo que hizo Gates para ganar su fortuna?.

            En primer lugar identificó una necesidad, las Computadoras personales de IBM necesitaban un sistema operativo, posteriormente identificó el producto adecuado para satisfacer esa necesidad, en este caso fue el sistema operativo MSDOS, que aunque usted no lo crea, no fue producto de su conocimiento como programador ni de la habilidad de algún colaborador. Gates se lo compró a un programador independiente, a un tercero, asumió un riesgo muy grande y triunfó.

            Posteriormente se mantuvo en la cresta de la ola tecnológica, lo que le permitió un nuevo triunfo con el interfaz gráfico del sistema operativo Windows. Es importante que observen como la compañía de Gates, Microsoftt, siempre está sacando nuevos productos, siempre está innovando. Sin lugar a dudas Bill Gates, es la encarnación del espíritu empresarial. Le recomiendo a todas aquellas personas que deseen incursionar en el campo empresarial que lean las biografías y autobiografías de los grandes empresarios, ya que estas contienen grandes enseñanzas.

            El ejemplo anterior nos sirve también para resaltar el hecho de que la búsqueda de una meta personal (ser rico), repercute en un bienestar social. Una vez más, si queremos tener éxito como empresario, debemos necesariamente suministrarle a la sociedad el mejor bien o servicio que le satisfaga una necesidad. De este hecho, podemos inferir sobre el carácter social de la empresa y afirmamos la empresa está al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la empresa. En segundo lugar, para que el empresario pueda identificar el producto, así como la tecnología más eficiente para su elaboración, debe probar y probar, experimentar, equivocarse una y otra vez, y esto sólo lo puede hacer si tiene libertad de acción, de opinión. Por lo tanto un empresariado fuerte y exitoso sólo es posible en un régimen de libertades plenas.     

            ¿Puede un empleado convertirse en empresario? La respuesta es: ¡CLARO QUE SI!, como he indicado, todo es una cuestión de actitud. Las limitaciones se las pone uno, los peros y las excusas son piedras que nosotros mismos ponemos en el camino para poder justificar cualquier fracaso futuro. Si ya tomamos la decisión de montar una empresa, quitemos esos obstáculos y marchemos al éxito.

            No hay que nacer siendo empresario, podemos aprender. Hoy como nunca existen las herramientas necesarias para educarnos, proceso que nunca debe terminar. El empresario debe ser una persona con una elevada disposición al estudio, debe estar actualizado en las nuevas tecnologías de su sector, debe estar al tanto de los disposiciones legales y los eventos políticos que lo afectan, no es necesario que sea un especialista, pero si debe poder interpretar su entorno, y para eso tiene que estudiar. En referencia a la actitud que se debe tener, en el mercado existen los Coachs, quienes son personas entrenadas para orientarnos y ayudarnos a cumplir nuestras metas. En el mundo editorial abundan los textos de motivación  personal, Hay audiolibros, videos, charlas, talleres, en fin un sinnúmero de alternativas para poder adquirir ese espíritu empresarial. Sin embargo la principal herramienta la posemos nosotros, y depende solamente de nosotros, y es la decisión, la voluntad de ir por ese camino.

            La fortaleza de un país depende de lo fuerte que sea su sector productivo privado, el cual, a su vez, depende de la capacidad y preparación de sus empresarios.

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