martes, 21 de octubre de 2008

EL EMPRESARIO ¿NACE O SE HACE?

En un artículo anterior manifesté como las exportaciones petroleras nos acostumbraron a vivir pensando en términos rentistas, a tener como meta un buen sueldo el quince y último, especialmente si provienen de un cargo público La educación venezolana al igual que la de otros países nos educa para ser empleados, algunas veces con un magnífico sueldo, pero empleados al fin. Un ejemplo de esto es la persecución de la perfección, el premio con veinte puntos a la persona que menos errores tenga con respecto a la materia dada, el que mejor cumpla con los patrones establecidos.  Simplemente nos dicen que no debemos equivocarnos. En una empresa precisamente los que no deben equivocarse son los empleados, para eso le pagan. En cambio, un empresario es todo lo contrario, es una persona creativa, que asume riesgos, que rompe con los paradigmas establecidos, y sobre todo, que comete errores, pequeños, grandes, pero que forman parte de su aprendizaje continuo, el que no comete errores, simplemente es porque no a hecho nada.

 

Robert T kiyosaki, autor de libro “Padre Pobre Padre Rico”, señala como ejemplo de la persona que asume riesgos el caso de Thomás Alva Edinson, quien antes la críticas por haber fracasado en más de mil intentos, antes de poder inventar la bombilla eléctrica, respondía que el no había fracasado, sino que había descubierto más de mil maneras de cómo no hacer una bombilla. Definitivamente esta forma de pensar puede ser enseñada, utilizando un sistema educativo orientado a la reflexión.

 

Por ejemplo, tomemos el caso de los trabajadores populares (mal llamados microempresarios), Un estudio realizado y publicado por la Fundación Bangente, arrojó como resultado que cerca del 90% de los solicitantes a  un microcrédito, tenían un grado de bachiller o menor ¿Cómo alguien con tan poca educación puede afrontar los retos de una empresa?¿Con la formación adecuada podría ser empresarios?

 

Enrique Sánchez (1991) define al empresario como la persona “que arriesga su trabajo, capital, o crédito para suministrar a la colectividad un bien o servicio deseado transformando los factores productivos”.

 

Como se desprende del párrafo anterior, el empresario necesita una serie de conocimientos, que le permitan, aparte de producir, garantizar la viabilidad financiera del proyecto. Esto no quiere decir que el empresario lo debe saber todo, no, solamente debe conocer una parte, para la otra existen consultores. Kiyosaki también refiere el caso de Henry Ford, ante el acoso de un grupo de periodistas, quienes lo tildaban de ignorante, se sometió al set de preguntas, y una vez terminado, tomó el teléfono para llamar a sus asesores para que le prepararan las respuestas. En este ejemplo vale la máxima de,  no es lo que sabes sino a quien tienes en tu nómina.

 

Definitivamente el empresario se hace, se forma, se educa para que obtenga las herramientas necesarias para afrontar con éxito la conducción de una empresa y posea entre sus valores una conciencia empresarial, una conciencia social, liderazgo, visión y motivación al logro.

 

La fortaleza de un país depende de lo fuerte que sea su sector productivo privado, el cual, a su vez, depende de la capacidad y preparación de sus empresarios. Una buena política de estímulo a la oferta, no es solamente el otorgamiento de un crédito o la educación de un oficio, también es la preparación de visionarios que asuman los riesgos necesarios para llevar a Venezuela a la era del conocimiento.

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