jueves, 5 de junio de 2014

PROHIBIDO ENFERMARSE

La semana pasada hacíamos referencia a la paranoia que está sufriendo el venezolano a causa de la inseguridad y los problemas económicos (inflación y escasez). En este último aspecto hay que resaltar el grave problema que se está presentando con la escasez de medicinas.

En fecha reciente Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela declaró a una emisora de radio que el mercado de las medicinas sigue “intermitente” como desde hace tres años y que han sobrepasado apenas 50% de las fallas registradas en estos productos. Voceros del sector farmacéutico reportan la falta absoluta de al menos 61 medicamentos. Esta cifra es validada por el Banco Central de Venezuela (BCV), quien informó que al cierre del mes de marzo la escasez de medicinas llegó a 50%. Aunque el ministro para la salud, Francisco Armada, niega el hecho atribuyéndolo a la “guerra económica” que se le atribuye a miembros de la oposición.

La situación es grave, en el país existen miles de pacientes con enfermedades crónicas que necesitan diariamente su medicación. Hemofílicos, pacientes con sida, pacientes que sufren de la tensión, etc, viven cada día un calvario para conseguir las medicinas que necesitan para su salud. Sin tomar en cuenta el aumento en los precios.

Algunos pacientes están recurriendo a las redes sociales para encontrar las medicinas necesitadas, pero estos son minoría si consideramos que las personas de la tercera edad son los que más requieren estos productos. De igual manera en los últimos tiempos han surgido una serie de fundaciones y asociaciones civiles sin fines de lucro que han creado bancos de medicina para su distribución gratuita, con la única condición de presentar el récipe médico.

Las medicinas son lo que denominamos en economía “bienes inelásticos”, es decir bienes que su consumo no reacciona al aumento de los precios, es decir, la gente los siguen comprando aunque aumenten los precios. La inelasticidad de la demanda de las medicinas es la razón por la cual los gobiernos supervisan directamente su venta y distribución, facilitando por medio de subsidios, tipo de cambio preferencial, etc., su venta a los ciudadanos con menos posibilidades.

 En Venezuela, ni siquiera en la farmacia para medicinas de alto costo, dependiente del Seguro Social, se están consiguiendo los productos. Como son básicamente importados, la escasez de divisas está afectando su compra. La licenciada Julie Romero, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Anzoátegui, en declaraciones a la prensa regional aseguró” que la falta de celeridad en la asignación de permisos para el ingreso de drogas al país, es una de las principales causas que genera la escasez de medicinas” .Cada día es más frecuente encontrarse con estantes vacíos, ni los “genéricos” se encuentran.

Hay que aceptar que el régimen cambiario, establecido hace once años en Venezuela ha fracasado. Los controles de precios y en específico el control de cambio son medidas coyunturales. Es decir, para resolver problemas específicos, nunca puede ser una medida general persistente en el tiempo. Como la realidad venezolana lo ha demostrado son mayores los desequilibrios que causa que los que pretende resolver.


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