domingo, 15 de febrero de 2009

¿DEBE EL ESTADO SER PRODUCTOR DE BIENES Y SERVICIOS?

La respuesta a esta pregunta no es absoluta sino relativa, todo depende de los  bienes y servicios sobre los cuales nos estamos refiriendo. La teoría económica establece que hay un tipo de bienes que sólo pueden ser producidos por el Estado, son los llamados “bienes públicos”, Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de economía en su libro “La Economía del sector público” (1986) señala que los bienes públicos son aquellos que poseen dos características básicas: en primer lugar son bienes en los cuales no es factible el racionamiento, son bienes que benefician a todos por igual. Un ejemplo clásico es el sistema de defensa de un país. Ante el ataque de un país enemigo, es imposible que se defienda a una parte de la población  y a otra no. Otro ejemplo, en una campaña sanitaria no se puede decir que se vacuna a unos  y a otros no, o al construir una carretera no se puede decir que  unos carros pueden pasar y otros similares no.

La otra característica, que en cierta forma se deriva de la primera, no solamente  es imposible el racionamiento sino que no es deseable, lo que deje de consumir un individuo, no se traducirá en un aumento en el consumo de los demás. Porque usted deje de ir por una carretera los demás conductores no la utilizarán un número mayor de veces.

Si estamos en una economía de mercado en el cual el intercambio de los bienes y servicios se basa en los precios, ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar una persona por algo que sabe que no hay forma que deje de disfrutar sus beneficios? ¿Cuánto pagaría usted para que el país adquiera un misil  o por un submarino? ¿Cuánto pagaría por la construcción de la carretera si sabe que no hay forma de que le impidan utilizarla?, por supuesto, nada, pero resulta que se necesita el misil, para la seguridad y se necesita la carretera para unir a dos  pueblos. ¿Qué empresa del sector privado estaría dispuesto a producir un bien por el cual nadie está dispuesto a pagar?.

Toda empresa por principio debe obtener beneficios ya que está en juego su supervivencia, en cambio el Estado no quiebra, su interés es social, es procurar el mayor bienestar a la población, motivo por el cual puede trabajar con tarifas reducidas aunque estas generen pérdidas, por lo tanto el Estado es el único que puede asumir la producción de los bienes públicos.

La consecuencia de que el interés del Estado sea social y no económico, es la pérdida de la calidad del producto. En Venezuela hemos sido testigo de este fenómeno, hemos observado la poca calidad de los servicios públicos, lo cual resulta razonable, ¿Cómo se puede ser eficiente, si no se puede fijar tarifas competitivas? o ¿Cómo racionalizar los gastos si la nómina depende de factores políticos y no productivos?. Muchos citarán el caso de PDVSA para refutar lo dicho anteriormente, pero es que los técnicos de la petrolera efectivamente actuaron con mentalidad empresarial privada y  no la de una empresa pública, generando un conflicto de intereses entre los gerentes petroleros y la dirigencia política actual.

¿Qué pasa con el resto de los bienes, en los cuales si se puede fijar un precio que refleje conjuntamente las preferencias del consumidor y genere el beneficio necesario al productor?. Estos bienes necesariamente tienen que ser producidos por el sector privado, ya que estos por principio deberían de producir un producto más eficiente, con lo cual gana el consumidor y se usan más racionalmente los recursos productivos.

Lo anterior no quiere decir que el sector privado sea mejor productor que el público, cada día quiebran una buena cantidad de empresas, sino que es una cuestión de incentivos, las empresas del sector privado tienen mayores incentivos para producir mejores productos. Que mejor incentivo que su supervivencia.

Finalmente, si el Estado deja que la producción de bienes y servicios este a cargo del sector privado, puede liberar recursos que pueden ser destinados a la producción de los bienes públicos, aunque no es garantía, pero se aumentaría la probabilidades de tener una mejor policía, mejores vías de comunicación, un mejor sistema de salud, etc. Como dice el refranero popular “zapatero a tus zapatos”.