miércoles, 26 de agosto de 2009

VENEZUELA APLICO EL FRENO


Este pasado jueves20 de agosto el banco Central de Venezuela publicó los resultados del producto interno Bruto (PIB), La medición arrojó como resultado para el segundo trimestre de 2009 una caída del 2,4% con respecto al mismo período del año anterior, por lo tanto, el PIB se contrajo en 1% en el primer semestre de 2009.

Este es la primera variación negativa del PIB que se observa desde el tercer trimestre de 2003. El crecimiento del sector público (2,7) no fue suficiente para contrarrestar la contracción del sector privado (4,1). Este resultado marca el inicio de un período de depresión de la economía Venezolana. Para que se hable de recesión se requiere por lo menos tres trimestres consecutivos de caída del PIB.

Es importante destacar la fuerte caída de los sectores: manufacturero y comercio en 8,5% y 6,5% respectivamente, lo que representa por un lado una menor oferta de bienes y servicios domésticos y por la otra una menor comercialización de los mismos. Estos resultados son consistentes con una caída en el consumo privado (2,7%), de la inversión (2,4%) y de la exportaciones reales (8,8%).

Estos resultados negativos en la actividad económica venezolana no se reflejaron en las cifras de la balanza de pagos gracias a la recuperación experimentada por los precios de la cesta petrolera, la cual cerro en julio de este año en 59 US$/barril, lo que permitió que la cuenta corriente registrara un superávit de US$ 2.150 millones, el cual aunado a un superávit en la cuenta capital y financiera (producto de un aumento de los pasivos del sector público) permitió que el Banco Central de Venezuela acumulara reservas por US$ 1.364 millones.

Las cifras mencionadas anteriormente nos permiten hacer dos conclusiones. a) la economía venezolana está en etapa de depresión, todavía hay que esperar para ver si se puede hablar de recesión; y b) la recuperación de los precios del petróleo y el manejo financiero del gobierno permitieron que los resultados no fueran peor de lo observado.

Digan lo que digan, la caída en el sector manufacturero fue muy fuerte y es de esperarse que continué su descenso si no se corrigen los factores que están afectando como son el control de precios, el congelamiento del tipo de cambio y las trabas en el otorgamiento de divisas por parte de CADIVI.

miércoles, 19 de agosto de 2009

LA PROPIEDAD PRIVADA



publicado en al Aragüeño el 19/08/09
En días recientes recibí un correo de uno de mis lectores, de esos que me estiman demasiado. Este en particular, escudado con el anonimato, con cruel sinceridad dice que me lee porque le divierte las estupideces que a veces yo escribo. En verdad me alegro de causarle momentos de alegría a alguien, solo lamento que sea algunas veces y no siempre.

Mi amigo lector, me acusa de … bueno dejemos que el mismo lo diga: “el problema guaramato es de limitación ideológica, para ustedes los economistas de la vieja escuela solo aceptan e internalizan un solo tipo de propiedad, la privada, y eso es un error guaramato, mira todo en este mundo evoluciona, la humanidad lo viene haciendo desde la aparición del homo sapiens, pero para ustedes el concepto de propiedad no puede evolucionar.

Si nos regimos estrictamente por ese concepto tú sabes muy bien que es lo que pasa socialmente. Una clase privilegiada de propietarios por un lado y una clase de pel… bo… por el otro los cuales no pueden ser propietarios pero de nada. Por lo tanto se deben crear otros tipos de propiedades para que la gente pueda acceder a los beneficios que se derivan de ser propietarios de bienes, que pueden ir desde una simple casita hasta medios de producción de bienes y servicios…”.

Aunque no lo dice explícitamente, me imagino que se refiere a las distintas modalidades de propiedad social como son el cooperativismo, los Consejos Comunales, etc. Pues déjeme decirle que estas son distintas modalidades de propiedad privada, si no ponga esa cara, son propiedad privada. Las propiedades comunitarias y cooperativas jurídicamente se consideran co-propiedad o propiedad en común y lo cual no es sino una propiedad personal mitigada, manteniendo su carácter privado.

Desde el punto de vista económico, igualmente deben considerarse dentro del sector privado, El premio Nobel de economía Joseph Estiglitz, en su libro “La Economía de Sector Público” (Antoni Bosch editor, 1988) nos indica que las instituciones públicas que conforman el Estado se caracterizan porque en una democracia las personas responsables de dirigir las instituciones públicas son elegidas o nombradas por otra persona que es elegida. Es decir la legitimidad de la persona que ocupa el cargo emana, directamente o indirectamente del proceso electoral. Hasta donde yo sé el presidente de una cooperativa o el Coordinador General de un Consejo Comunal son elegidos internamente, de la misma forma que es elegido el presidente de una compañía en junta de accionistas.

Una segunda característica señala Stiglitz es la existencia de algunos derechos de coerción que poseen las instituciones públicas y que no poseen las instituciones privadas, como es el caso del cobro de impuestos.

En conclusión estas organizaciones sociales, no socialistas, son variantes de la propiedad privada, Los liberales, como demócratas y defensores de la propiedad privada las defienden y estimulan como mecanismo de democratización del capital. La confusión surge cuando la izquierda radical involucra al Estado en estas organizaciones convirtiéndolos en apéndices partidistas como bien lo advierte el Gral. Pedro E. Dávila Fernandez en su libro “Consejos Comunales” (PANAPO, 2008) No hay un caso exitoso cuando esto sucede. Los casos en los cuales el cooperativismo, por ejemplo, ha podido mostrar resultados positivos, es cuando guardan una relativa independencia del Estado.

Por último le digo a mi estimado lector, el interés social no es monopolio de los socialistas, así como el afán de riqueza no es monopolio de las transnacionales, aunque no es por defenderlos pero por lo menos han dejado algunos productos de alta calidad para el disfrute de los consumidores.

martes, 4 de agosto de 2009

EFECTOS ECONOMICOS DEL CIERRE DE LAS EMISORAS DE RADIO




Comenzó el mes de agosto con el acontecimiento del cierre de un número importante de estaciones de radio, aduciendo problemas legales en la concesiones. Más allá de la justicia o no de la medida, esta trae graves consecuencias económicas que no se, si fueron contempladas, no le interesan o simplemente las consideran marginales ante un fin superior que no han manifestado pero que muchos intuyen.

La primera consecuencia es económica-social y es tan evidente que no tengo idea como van a asumir el costo. Me refiero al grupo de empleados que van a quedar cesantes, y no sólo a los que laboran directamente en las estaciones de radio sino también a los cientos que indirectamente le prestan servicios: proveedores, técnicos, publicistas, etc.

Segundo, es un duro golpe al crecimiento del país, se está reduciendo la oferta en el sector de telecomunicaciones y de sectores conexos, como es el caso de la publicidad. Por lo tanto los economistas tendrán que hacer ajustes en las estimaciones del comportamiento del PIB para el 2009. Paradójicamente un menor crecimiento, representa menores ingresos para el gobierno por concepto de recaudación de impuestos.

Muchas de las estaciones tenían más de una década de funcionamiento, realizando importantes inversiones. Una de las acusaciones planteadas es que existen los llamados circuitos. En economía existe un principio llamado “Economías de escala”, que en forma muy sencilla indica que una empresa se vuelve más eficiente en la medida que crezca y amplíe sus mercados, por lo tanto es una actitud racional que las estaciones de radio busquen unirse a los circuitos. Ahora bien ¿Quién asume las pérdidas causadas por el cierre?. Al estar cerrados no se genera ingresos lo que implica que no se puedan pagar las deudas. Lo normal es que se pida financiamiento a las instituciones financieras para comprar la maquinaria y equipo que se necesiten. Al no poder pagar los préstamos la banca se fe afectada y por supuesto los ahorristas. Lo que procede es la venta de activos para salir lo mejor parado que se pueda ante los acreedores, pero se escucha de confiscación de los equipos. De ser verdad se agravaría la situación, porque al no haber activos que vender, los acreedores deben asumir la pérdida.

Igualmente este es un duro golpe para la confianza de todo posible inversionista privado. Estimo que es una nueva contribución al alejamiento de los inversionistas del territorio venezolano.

Si se procede a cerrar una cantidad mayor de estaciones de radio, los efectos descritos anteriormente serán más profundos. La idea es que un país crezca. La tendencia a nivel mundial es reducir las regulaciones para que los emprendedores puedan ingresar más fácilmente a la economía formal. Como se está haciendo costumbre, nosotros vamos en contra de la corriente y estamos entorpeciendo el surgimiento de nuevos empresarios.

El economista Maxim Ross ha demostrado como a lo largo de estos años, esta política económica basada en concesiones o economía mercantilista, le ha hecho mucho daño al país. Dejar el comportamiento de la economía a la discrecionalidad de un funcionario es peligroso, el hombre es falible y como lo he dicho anteriormente, después de la guerra, las equivocaciones en materia económica, so

miércoles, 22 de julio de 2009

UN PAIS MODERNO

Como he señalado en reiteradas ocasiones, estamos en una nueva era. Muchos investigadores señalan, por poner una fecha, la caída del muro de Berlín como el fin de la era industrial y el comienzo de la era del conocimiento. Todo está cambiando a una velocidad sorprendente. Vemos como en el plano personal ha cambiado, por ejemplo, la forma de comunicarnos. No importa la distancia geográfica, la comunicación personal es inmediata, ya sea través de correos electrónicos, chats, mensajes de texto, programas como Facebook, Sonico, Skype o Twister. Ahora son herramientas fundamentales el teléfono celular inteligente, el laptop, etc. El ser humano ha tenido que adaptarse y modernizarse.

Igualmente las cosa están cambiando para los países, las relaciones entre países No son las mismas, ya la teoría de la dependencia, la relación centro periferia, no explican el porqué del atraso de muchos países. Ahora los estudios se centran en la globalización, el libre comercio y la integración. Ahora se habla de apertura de mercados, de inversión, de atracción de capitales. Ahora se habla de países modernos y países atrasados. Los países atrasados son aquellos que no se han dado cuenta de este hecho y siguen echándole la culpa de sus problemas a los demás, son países que todavía explican los hechos en función de una continua lucha de clases, en una perenne lucha entre pobres y ricos. En la actualidad coexisten, con diferentes grados de importancia, tres distintos sistemas de creación de riqueza, simbolizados a grosso modo por el arado, la cadena de montaje y la computadora ¿Cuál queremos utilizar?

En el libro “El regreso del Idiota” (Debate), los autores describen, en forma clara, lo que significa modernidad. Inicialmente indican que la riqueza se crea y su creación depende más de la empresa privada que del Estado; para avanzar en el camino de la modernidad y dejar atrás la pobreza, se requiere ahorro, trabajo, educación (sobre todo técnica), control del gasto público, inversiones nacionales y extranjeras,, multiplicación de empresas grandes basadas en el conocimiento (alta tecnología), medianas y pequeñas, así como también eliminación de monopolios públicos y privados, del clientelismo, la corrupción y la burocracia vegetativa; supresión de trámites, subsidios e inútiles regulaciones; una justicia rigurosa, seguridad jurídica y, en general respeto a la Ley y a la libertad en todos sus órdenes.

Como se puede ver, son elementos de un total pragmatismo. Como me explicó recientemente el Dr. Enrique tejera París, al momento de diseñarse una política económica la pregunta a contestar es ¿para qué se hace? Y no ¿por qué se hace? Como se tiene costumbre. Contestar para que se hace es liberarse de la carga ideológica y centrarse en la solución de los problemas. Esto lo han comprendido jefes de Estado, que pertenecen a la izquierda, como es el caso de la presidente de Chile Michelle Bachelet o el presidente de Brasil Lula da Silva. No es casualidad que estos países sean los de mayor desarrollo de la región.

Contestar para que se hacen las cosas, trae como consecuencia directa que hay que tomar en cuenta la opinión de los usuarios, es necesario involucrarlos en la toma de decisiones y para que esto suceda, el camino optimo es la descentralización de los poderes públicos. Sólo por esta vía la solución a los problemas será rápida y oportuna.

Modernizar la economía de un país requiere un acuerdo nacional donde todas las fuerzas vivas en consenso señalen el camino a seguir, se pongan de acuerdo en unos lineamientos básicos, libres de carga ideológica. Los gobiernos pasan, no importa cuanto duran, pero tarde o temprano pasan y el país sigue. Este es el hecho básico que muchos han comprendido. Cada día la izquierda se parece más a la derecha y la derecha cada vez se parece más a la izquierda, convergiendo ambos en una región central, cuya bandera es la de construir un país moderno que genere el mayor estado de bienestar a toda la población incluyendo a las próximas generacionres.

jueves, 9 de julio de 2009

LA CLASE MEDIA



En los últimos años la llamada clase media ha sufrido los embates de la crisis económica, ha sido muy afectada por la inflación sin que haya una política de compensación que la ayude a soportar el temporal, dado que las políticas que se implementan generalmente tienen como meta los sectores de menores ingresos. Como complemento, en los últimos días ha sido increpado por el presidente Chaves a definirse a favor de los pobres en contra de los ricos. “no son chicha ni limonada” dice el presidente. Pero ¿qué es la clase media? ¿quiénes la conforma?.

El concepto de clase media suele malinterpretarse. El término se creó en su momento para indicar lo que hay entre la clase de los ricos y la de los pobres. Con el tiempo y los cambios sociales más y más personas se han ido incorporando a la clase media. Hasta el punto de que la mayoría de la población de los países occidentales es clase media.

La clase media está conformada por: profesionales y técnicos, personas que han culminado sus estudios en un instituto de educación superior, de los cuales muchos en el tiempo alcanzarán posiciones de dirección en las empresas donde laboran y de alguna forma tendrán injerencia en lo que suceda en la economía de sus respectivos países; 2) profesionales ejerciendo libremente; 3) pequeños y medianos comerciantes e industriales, que generan fuentes de trabajo y producen la mayoría de los bienes y servicios que satisfacen las necesidad de la población. 4) profesores, escritores, pintores, en fin la intelectualidad que nutre el espíritu de la nación.

Como se deduce de lo anterior, la clase media es la vitalidad de un país. Es innegable aquella conseja popular que dice que con la clase media es la que se gobierna, pero también, y eso lo sabe bien el presidente, es con la que se inician las revoluciones.

Muchos de nuestros dirigentes gubernamentales tienen este hecho muy bien meditado y no es de extrañarse que sean los causantes del deterioro en su nivel de vida que están viviendo los integrantes de esta clase.

Ser rico es malo, ha dicho el primer mandatario ¿no se ha dado cuenta que esto va en contra de la clase media? ¿no se ha dado cuenta que esto es alimentar un odio contra la clase media. Para los ciudadanos más humildes el rico no es el magnate o el accionista de una multinacional. Para ellos el rico es aquel que tiene casa propia o un par de vehículos. Es decir para los pobres los ricos son la clase media. De ninguna forma se puede justificar el aliento de este odio.

El presidente la ataca porque sabe que es el sector que mayormente le ha retirado su apoyo y sabe que es el que más le puede afectar. Sobre todo hay dos subgrupos de la clase media que son la piedra en el zapato. Me refiero a las mujeres y a los estudiantes.

Yo en lo personal presento mis respetos a la valentía y coraje que han mostrado las mujeres. Dicen que ellas son las que más viven la crisis, dado el papel que cumplen de administradoras del hogar. En cuanto a los estudiantes, su lucha es una tradición en Venezuela, como lo representaron en su debido tiempo la generación del 28 y algunos años después la generación del 58. Sólo queda decir: con mi clase media no te metas.

martes, 7 de julio de 2009

VENEZUELA ANTE LA CRISIS


Documento que presentan a la opinión pública nacional la Academia Nacional de Ciencias Económicas y la Academia de Ciencias Políticas y Sociales.

Caracas, 1 de julio de 2009

Al igual que en la mayoría de los países del orbe, Venezuela no escapará de las consecuencias negativas de la crisis global que hoy aqueja al mundo, siendo el colapso de los precios del petróleo el fenómeno que más directamente nos afectará. Sin embargo, la severidad de esas consecuencias será mayor de la que debería producirse, ya que la implementación de una serie de políticas públicas y de acciones gubernamentales ha exacerbado la vulnerabilidad de la economía a shocks externos.

La política expansiva de gasto público que se implementó durante los años de altos y crecientes precios petroleros posibilitó la inyección a la economía de los recursos adicionales que procedían del exterior, expandiendo la oferta monetaria de forma persistente e intensa. Ello estimuló la demanda, particularmente al consumo privado, y con ella a la actividad productiva. No obstante, el crecimiento de la producción, a pesar de ser elevado, fue menor que el de la demanda, haciéndose necesaria la importación creciente y masiva de productos para complementar la relativamente escasa oferta interna. Esa circunstancia, combinada con una sobrevaluación desproporcionada de la moneda, hizo que las importaciones se dispararan hasta alcanzar niveles muy elevados a pesar del control de cambios existente. Aún así, la inflación que se materializó durante esos años fue cada vez mayor, siendo la más alta de la América Latina y una de las más elevadas del mundo. En resumen, la economía pasó a depender más que nunca del ingreso petrolero.

Fue tal el desbordamiento incontrolado del gasto público, no sólo interno sino también externo dirigido hacia países afines con el proceso político del gobierno, que no bastaron los ingentes ingresos fiscales, obligándose a PDVSA a hacer elevadas erogaciones ajenas a su naturaleza a los fines de financiar una serie de cuantiosos programas sociales, adquirir empresas no afines, importar y distribuir alimentos, y hacer aportes multimillonarios a fondos grandemente y que no dispusiera de recursos suficientes para cubrir sus gastos operativos, realizar las inversiones requeridas, y pagar oportunamente a múltiples empresas contratistas que le prestan servicios indispensables para su buen funcionamiento. Todo ello se ha traducido en una merma de su capacidad de producción, en aumentos de sus costos y en una elevación desproporcionada de sus pasivos, incluso en los períodos en que los precios internacionales estaban subiendo intensamente y batían récords históricos. En otras palabras, se debilitó notablemente la principal industria del país.

Igualmente, se forzó al Banco Central de Venezuela a transferir sin compensación alguna reservas internacionales por un monto superior a los $ 30 millardos al Fondo de Desarrollo Nacional para el financiamiento de erogaciones gubernamentales, en vez de canalizar buena parte de los ingresos adicionales del petróleo hacia un fondo de estabilización macroeconómica, con el fin de acumular abundantes recursos que permitieran neutralizar los efectos nocivos de una eventual caída de los ingresos petroleros causada por una reducción de los precios de exportación.

Se permitió la apreciación real de la moneda hasta alcanzar elevados niveles de sobrevaluación que han minado la capacidad competitiva del aparto productivo. Ello se ha debido a la fijación del tipo de cambio oficial por más de cuatro años, a pesar de la materialización de una inflación interna muy superior a la padecida por nuestros principales socios comerciales. Si a ello agregamos el acoso y los sistemáticos ataques gubernamentales a la empresa privada, particularmente en los sectores agrícola, agroindustrial y de industrias básicas, es fácil inferir que se ha minado la capacidad de respuesta del aparato productivo, máxime cuando se ha pretendido substituir múltiples centros de producción tradicional por unidades productivas improvisadas que no cuentan con la tecnología, el financiamiento, el know how y la gerencia eficiente requeridos para realizar una gestión exitosa. Todo ello se ha traducido en menor inversión, limitación de la capacidad de producción y en menores posibilidades de empleo formal, permanente y bien remunerado.

Otros factores han contribuido a deteriorar la realidad nacional, destacando entre

ellos:

- El desgaste de la infraestructura física.

- La decadencia moral cada vez más arraigada, que se manifiesta en una corrupción desenfrenada, en el desbordamiento del crimen y en el atropello cada vez más frecuente de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

- Las repetidas y cada vez más frecuentes violaciones al estado de derecho, que se posibilitan por la total ausencia de independencia de los poderes públicos, que ahora actúan de acuerdo a las directrices que reciben del Ejecutivo y en línea con la ideología revolucionaria; que se desea imponer por la fuerza

Efectos de la crisis global sobre Venezuela

La severa contracción de las exportaciones de hidrocarburos como consecuencia de los menores precios y de la mermada capacidad de producción local, limita las posibilidades de compra en el exterior, lo que lleva a la imposición de restricciones cuantitativas a los volúmenes de importación y a limitaciones en la disponibilidad de divisas preferenciales para la realización de las mismas. Esto genera presiones inflacionarias, no sólo como consecuencia de la reducida oferta de productos foráneos, sino también por la devaluación implícita del bolívar, que se produce a pesar del mantenimiento de la tasa cambiaria oficial, ya que al restringirse la asignación de dólares subsidiados y pasarse el grueso de las compras externas al mercado cambiario libre, el tipo de cambio promedio al que se hacen éstas es muy superior al del año precedente. Si al debilitamiento de las transacciones corrientes de la balanza de pagos se agrega la exacerbación de la salida de capitales que tradicionalmente se produce al bajar de forma abrupta los precios petroleros, se hace imperativo el manejo prudente de las reservas internacionales, pues de lo contrario se incrementará de forma notable la vulnerabilidad externa de la economía.

La caída de los ingresos petroleros implicará una severa restricción de las finanzas públicas, siendo lógico prever una importante contracción del gasto público real en 2009, aun cuando se decidiere hacer uso de los recursos disponibles a principios de este año en la cuenta de Tesorería Nacional y en varios fondos gubernamentales, y también continuara el gobierno en su peligroso proceso de endeudamiento, que sería un factor limitante de las posibilidades de solventar la crisis nacional. Eso implica que el factor locomotor que en años previos llevó a la economía a experimentar altos crecimientos ¾la demanda del sector público¾ no estará presente en el futuro previsible.

Adicionalmente, la demanda agregada privada real también experimentará contracciones de importancia, particularmente la inversión, entre otras razones, por los ataques, amenazas, controles y restricciones que cada vez con más crudeza recaen sobre el sector empresarial. El consumo privado también se contraerá, debido a la reducción del ingreso personal disponible real, al mayor desempleo, al menor poder de compra de los ingresos de los venezolanos, a las restricciones crediticias y a las pérdidas patrimoniales generadas por la crisis global. Ese comportamiento adverso de la demanda agregada interna, combinado con las menores posibilidades de exportación de la industria local, restringirá la actividad económica, haciendo prever que tanto el PIB petrolero como el no-petrolero experimenten contracciones en el futuro previsible. De allí que sea lógico esperar un incremento de importancia del desempleo y delsubempleo.

El marco constitucional y las acciones agravantes del gobierno

La vigente Constitución consagra un sistema de economía mixta que, entre otras manifestaciones, se basa en una planificación concertada, participativa y democrática de las actividades económicas, para compatibilizar la libre iniciativa con la regulación de dichas actividades y la intervención del Estado en los sectores de carácter estratégico; para promover el desarrollo armónico de la economía nacional, como cometido conjunto del Estado y de la iniciativa privada; y de un modo tal que garantice, además de la solidez, dinamismo, sustentabilidad, permanencia y equidad del crecimiento de la economía, la seguridad jurídica. Esta seguridad implica, por parte del Estado, el respeto a los derechos fundamentales, el cumplimiento del debido proceso y del pago oportuno de las justas indemnizaciones en los casos de sacrificios de los derechos particulares, la correcta interpretación de las normas vigentes, la independencia del Poder Judicial y el respeto de los contratos y de los tratados de inversiones suscritos por la República.

Ambas Academias, por la frecuencia de determinadas acciones gubernamentales, consideran que existe un desconocimiento del sistema económico constitucional. En efecto, la libre iniciativa es una excepción y no un principio en la planificación económica gubernamental. La prescindencia del debido proceso en los casos de intervención anticipada de actividades económicas privadas, con el apoyo de fuerzas militares, deja de lado las garantías expropiatorias del derecho de propiedad del debido proceso y de la justa y previa indemnización. La estatización de actividades propias de la libre iniciativa y de la libre competencia y la planificación dirigista, contradice el carácter mixto del sistema económico constitucional. La constante terminación anticipada de contratos celebrados por el Estado y la intervención estatal en contratos entre particulares, el empleo discrecional de la sanción administrativa de ocupación de bienes privados, y el exorbitante arbitrio de la Administración para calificar la utilidad pública, los servicios públicos esenciales y las faltas contra la seguridad alimentaria, fomentan una gran inseguridad jurídica que impide, ciertamente, lograr los objetivos de un desarrollo armónico de la economía nacional. Inseguridad esta que se agrava por el desconocimiento de la validez de los títulos de propiedad reconocidos por el mismo Estado a través de las autoridades notariales y registrales y afianzadas por la historia del ordenamiento jurídico colonial y del republicano y del valor del trabajo como factor de legitimación de la propiedad de la tierra mediante una prolongada posesión productiva. A lo cual se agrega la ineficacia del poder judicial para proteger los derechos constitucionales de la propiedad, al acceso a la propiedad, a la protección de los bienes y de la integridad de las personas.

En ese orden de ideas, preocupa sobremanera un conjunto de acciones y decisiones gubernamentales que tendrán hondas repercusiones, agravando así el panorama económico del país. Una de ellas es el acoso sistemático a múltiples unidades productivas privadas, que se manifiesta a través de la imposición de controles de precios desproporcionados que no toman en consideración la evolución de los costos de producción, condenando a múltiples productores y distribuidores a trabajar a pérdida. Otra, es la aplicación de controles y permisos que obligan a las empresas a producir y distribuir determinados tipos de productos y en cantidades establecidas arbitrariamente por funcionarios gubernamentales.

También hay que mencionar la intervención y confiscación de fundos productivos bajo el pretexto de que las tierras no se están dedicando a la producción de rubros que, a juicio de las autoridades, son los que allí se deben cultivar, y la expropiación de fincas bajo el falaz argumento deque las mismas son propiedad de la Nación, a pesar de que se presenten pruebas inequívocas de su legítima propiedad. Estas acciones, además de violar derechos fundamentales, generan desabastecimiento e inflación, limitan la capacidad de acción de las unidades de producción y destruyen el aparato productivo tradicional, el cual se está pretendiendo substituir por otro que ha probado ser inoperante y que ha fracasado en otras economías donde se ha intentado instaurar.

No se justifica la estatización de múltiples empresas que estaban desarrollando sus actividades productivas de manera eficiente, utilizándose argumentos o razones irrelevantes y en algunos casos falaces, generándole esto costosos compromisos al Estado por concepto de indemnizaciones, y complejas responsabilidades operativas y gerenciales, dándose el caso de abruptas caídas de productividad y eficiencia en el manejo de algunas empresas estatizadas. Merece especial mención la confiscación y toma de control de múltiples empresas, nacionales y extranjeras, que prestaban sus servicios a PDVSA en condición de contratistas y a quienes se les adeudaba grandes cantidades de dinero. Esto, además de generar inconvenientes de carácter judicial por las múltiples acciones legales que emprenderán las empresas afectadas, traerá severas consecuencias a la industria petrolera nacional, ya que le será muy difícil a PDVSA operar eficientemente todas las unidades productivas y de servicios que ahora absorbe. Eso implicará menor eficiencia, obsolescencia tecnológica, interrupciones operativas y otros inconvenientes que se reflejarán negativamente en las operaciones de nuestra principal industria, pudiendo darse situaciones graves, como reducción de la capacidad de producción, afectación de yacimientos y otras calamidades.

No puede aceptarse el flagrante desacato al mandato popular expresado en el referéndum del 2 de diciembre de 2007, al insistirse en la implantación de una serie de acciones contempladas en la rechazada reforma constitucional a través de la aprobación por la Asamblea Nacional del Plan de Desarrollo Económico y Social 2007-2013, que no es más que el plan de instrumentación de la reforma constitucional rechazada, de la imposición de 26 decretos ley en el marco de la Ley Habilitante cuyo período de vigencia culminó el 31 de julio de 2008, y la aprobación ulterior de varias leyes que violan abiertamente la Constitución vigente.

Especial mención merece la Ley de Propiedad Social que actualmente se discute. En las primeras versiones del anteproyecto se establecía, al igual que en la rechazada propuesta de reforma constitucional, que la propiedad privada sólo se reconocerá sobre bienes de uso, consumo y medios de producción legítimamente adquiridos. Dado que los bienes de uso y consumo son aquellos que se utilizan o consumen para satisfacer las necesidades de los individuos, no pueden incluirse en esa categoría los bienes inmuebles distintos a la vivienda principal, tales como terrenos, viviendas para alquilar incluyendo las más humildes, ubicadas en los barrios pobres de las ciudades, o bienes muebles para ser explotados por terceros, tales como taxis, kioscos y otros. Esa limitación a la propiedad privada introduce fundados temores acerca de la eventual intención de expropiar bienes no catalogados como de uso y consumo que son propiedad no sólo de empresas o de personas naturales con abundantes posibilidades económicas, sino también de individuos de escasos recursos quienes podrían perder igualmente sus exiguas pertenencias. Con respecto a los medios de producción legítimamente adquiridos; hay que decir que se podría condicionar la referida legitimidad a que los medios de producción fueran utilizados para la consecución del modelo económico socialista, quedando en manos del Estado la potestad de decidir si los mismos pasan o no a ser propiedad social.

Igualmente, en las primeras versiones del anteproyecto de esa ley, se establecía que el Ejecutivo Nacional podría decretar la adquisición forzosa de bienes y declararlos de propiedad social si considerara que su uso no está en línea con el modelo socio productivo, teniendo la potestad de declarar de propiedad social los bienes de origen público o privado que determinara necesarios para el desarrollo de la economía socialista. Basándose en esa norma, el Ejecutivo podría decidir que la tierra no puede ser objeto de propiedad privada sino de propiedad social como de hecho lo mencionó recientemente el Presidente de la República, y que, en consecuencia, cualquier edificación construida sobre un terreno ubicado en el territorio nacional es también de propiedad social. A nuestro juicio esas normativas violarían flagrantemente la garantía de derecho de propiedad consagrado en el artículo 115 de la Constitución vigente.

Si bien es cierto que en versiones más recientes del anteproyecto de la Ley de Propiedad Social no se hace mención a la limitación del reconocimiento de propiedad privada a bienes de uso, consumo y medios de producción legítimamente adquiridos, ni a la potestad del Ejecutivo Nacional de decretar la adquisición forzosa de bienes declarados de propiedad social cuando éste considere que esos bienes son necesarios para el desarrollo de la economía socialista, no deja de preocupar la inequívoca intención que subyace en ese proyecto de ley, que no es otro que la imposición forzosa de un esquema de economía socialista que viola lo establecido en la Constitución vigente y que fue inequívocamente rechazado por la mayoría de los venezolanos en el referéndum del 2 de diciembre de 2007.

Consideran estas Academias que no es correcta la forma como se está conduciendo al país a través de la aplicación de políticas públicas que violan la Carta Magna, y que en muchos casos están reñidas con principios democráticos fundamentales, ya que su implementación acarreará consecuencias muy adversas. Se está minando el aparato productivo nacional con sus consecuentes efectos negativos sobre la fuerza laboral y sobre la población en su conjunto, se está poniendo en riesgo la operatividad de nuestra principal industria y se están violando derechos fundamentales de los ciudadanos, pudiéndose mencionar múltiples ejemplos que lo demuestran, tales como el desacato al mandato popular expresado en las urnas cuando éste es contrario a los intereses del gobierno, y las limitaciones a la libertad de expresión y al derecho a acceder a información veraz y oportuna a través del acoso permanente a medios de comunicación social independientes.

Necesidad de un nuevo rumbo

Se hace imperativo un cambio de rumbo en la conducción del país. Creemos que el camino a seguir es la implementación de un plan de desarrollo nacional integral y sustentable que busque como objetivo fundamental la erradicación de la pobreza, la inclusión social y la superación del ser humano, para así asegurarle una vida mejor a la presente y a las futuras generaciones. Ese proceso de desarrollo, que trasciende a lo puramente económico, y que debe incluir lo social, lo político, lo ambiental, lo cultural y lo tecnológico, tiene que fundamentarse en un acuerdo social, a través del cual se le dé un fundamento sólido de permanencia y sustentabilidad, conforme a los valores superiores del ordenamiento jurídico nacional, dentro del marco constitucional del sistema económico armónico, que postula como principio de orientación la convergencia del esfuerzo privado y del poder del Estado, y de la garantía de la seguridad jurídica, que depende primordialmente del respeto a la supremacía de la Constitución y de la Ley y de la preeminencia de los derechos humanos.

En la consecución de ese acuerdo social no sólo se tiene que contar con la participación de los diversos sectores de la vida nacional, sino que es fundamental la intervención activa y decidida del Estado, porque sobre él recae la responsabilidad de implementar las reformas para el logro de la inclusión social; de establecer reglas de juego claras, creíbles y permanentes y asegurar su cumplimiento; de aplicar las reformas necesarias para crear un Estado democrático sólido con poderes públicos funcionales e independientes que garanticen la libertad y los derechos de los ciudadanos en el sentido más amplio; de asegurar la defensa de la nación y la seguridad ciudadana; de implementar las políticas públicas que permitan, conjuntamente con la participación del resto de la sociedad, el acceso universal a la educación y a la salud; de promover los valores y principios éticos que busquen la superación del ser humano a través del esfuerzo y la autoestima; de implementar los planes de inversión para satisfacer las necesidades de vivienda y para el desarrollo de la infraestructura física y de su mantenimiento; y, finalmente, de fomentar la inversión reproductiva para la creación de un sector productivo diverso, eficiente, competitivo y generador de múltiples y crecientes fuentes de empleo permanente y bien remunerado. Esto, además de ser condición fundamental para el abatimiento de la pobreza, es el camino para el logro de una economía diversificada, no dependiente de una actividad única y volátil, como es la petrolera, en la que se logre el control de la inflación y la consecución de altas y sostenidas tasas de crecimiento.

Es aspiración de estas Academias que las reflexiones aquí presentadas sirvan para la creación de conciencia de los graves momentos que se viven en el país, y para llevar al convencimiento de quienes hoy tienen las responsabilidades de gobierno de las necesidades de corregir el rumbo de las políticas públicas, para así mitigar las consecuencias de la crisis global, e implantar un nuevo plan de desarrollo nacional que enrumbe al país hacia un futuro mejor.

A.N



martes, 30 de junio de 2009

, EL PRINCIPAL PROBLEMA


Por mucho tiempo uno de los principales problemas con el que se enfrentaba la ciencia económica era el de la pobreza, se formaron un número considerable de teorías para explicar sus causas, así como el desarrollo de políticas que permitieran su erradicación. Pero en los últimos tiempos ha sido desplazado por un problema mayor, me refiero a la delincuencia y a la violencia con la cual viene acompañada.

A diferencia de la pobreza que solo afecta a un grupo –mayoritario- de la población, la delincuencia afecta a todos los estratos, ya sea en su figura más frecuente, el robo, o a través de los secuestros o en su forma más violenta, el asesinato. El estado de ansiedad que genera esta situación reduce el estado de bienestar que debe tener la población, igualmente tiene efectos graves sobre la productividad. El miedo a los asaltos puede ser causa del desplazamiento de comercios e industrias, así como puede mermar los ingresos de muchos establecimientos. Inclusive puede afectar la capacidad productiva del país, semana tras semanas son asesinados hombres y mujeres que están comenzando su etapa laboral.

La teoría económica clásica explica como la seguridad interna de un país, es de carácter público y por lo tanto es competencia del Estado, pero el crecimiento sin frenos que está experimentando la violencia está obligando a la población a destinar parte de sus ingresos en reforzar su seguridad personal. De tal manera que estamos viendo como las viviendas se han transformados en cárceles enrejadas, en las cuales el propósito no es evitar la salida, sino evitar la entrada. Estamos observado como se ha reducido el libre tránsito por las calles de las ciudades, con la instalación de múltiples alcabalas, y presenciamos el surgimiento de guardias personales, que cumplen las funciones de policías paralelas.

Como siempre he repetido la economía es una cuestión de incentivos, en este caso la impunidad, la falta de castigo es el incentivo. Cola arcaciónmo lo ha explicado el profesor Emeterio Gómez, se ha generado una nueva clase de libertad. al no haber represalias por un acto incorrecto, el individuo está asumiendo que es libre para actuar en contra de las normas establecidas.

Las consecuencias sociales y económicas de la delincuencia y la violencia son muy graves y por lo tanto se requieren medidas urgentes para su combate. En la ciudad de Nueva York se llevo a cabo, con bastante éxito, una experiencia que deberías ser caso de estudio para nuestros alcaldes, me refiero al programa “ventanas rotas” organizado por el alcalde Rudolph Giuliani y Wiliam Bratton. El mismo estaba basado en la marcación clara para los límites de los derechos, en hacer cumplir las leyes y obligaciones, y en educar a los ciudadanos y a los funcionarios públicos para que conjuntamente den solución a los problemas atacándolos desde sus raíces.

La expresión “ventanas rotas”, quiere resaltar el hecho de que la prevención parte de los hechos más simples. Si se comienza por controlar y sancionar las violaciones a las normas y leyes más elementales, como sería, por ejemplo, el rompimiento de una ventana, se crea entre la población la certeza de que la autoridad tiene todo bajo control y se pueden prevenir males mayores. Para un mayor conocimiento de este programa recomiendo la lectura del libro “No más ventanas rotas, como rescatar el orden y reducir la delincuencia en nuestras comunidades” de George l. Kelling y Catherine M. Coles. Instituto Cultural Ludwig von Mises, AC, el cual se puede adquirir en la librería de CEDICE.

Cuando tenía parte de este artículo, el Dr. Enrique Tejera París, e manifestó que para el problema más grave que está viviendo Venezuela es su dependencia en alimentos con respecto al exterior. En un próximo artículo les detallaré los muy convincentes alegatos que me dio en defensa de su hipótesis.

jueves, 25 de junio de 2009

¿CUAL ES SOLUCIÓN LA INVERSION



En economía se entiende como inversión al gasto que se realiza para aumentar la producción de bienes y servicios, de al manera que cuando se compra nueva maquinaria, se invierte, cuando se hacen nuevos galpones, se invierte, cuando se educa al trabajador se invierte, etc. Un país necesita realizar las inversiones necesarias para poder aumentar la producción que se requiere para atender los aumentos de la demanda: por el crecimiento de la población, por la mejoras en el ingreso de la población y para aumentar la participación en el comercio exterior. Cuando se invierte, hay más bienes y servicios que consumir, hay más fuentes de trabajo y por ende la población tiene mayores ingresos.
El principal problema de la inversión, es su financiamiento, de donde salen los recursos monetarios. Los países en la actualidad tiene como una de las políticas prioritarias, la de atraer los capitales extranjeros. Venezuela tiene la particularidad que los nacionales poseen un saldo elevado de activos en el exterior. Para finales de Marzo de 2009, los venezolanos tenían US$ 210.000 millones. Esto quiere decir que a diferencia de otros países, para poder realizar las inversiones necesarias Venezuela debe convencer a los nacionales que repatríen los capitales.
La pregunta que se debe hacer es ¿Qué debe hacerse para que los capitales, tanto nacionales como extranjeros vengan a Venezuela?. Responder a esta pregunta en forma adecuada debe ser uno de los objetivos prioritarios de la política económica del gobierno. En primer lugar hay que establecer 2 características fundamentales de estos capitales: la cobardía y su alta movilidad. Los capitales son muy sensibles al riesgo, nadie quiere perder, aquí no vale apelar al patriotismo. La Globalización ha permitido una gran movilidad a un bajo costo. A través de internet se puede en segundos traspasar los fondos de una cuenta en un banco venezolano a uno en Tokio. Estas características hacen que los capitales estén buscando constantemente las mejores condiciones. Por lo tanto para atraerlos hay que mejorar las condiciones que ofrecen otros países.
¿Qué buscan los capitales?, inicialmente, por supuesto, rendimientos adecuados para su inversión. En segundo lugar, reglas claras que le permitan la planificación a mediano y largo plazo. Tercero, respeto a la propiedad privada. La combinación más eficiente de los factores antes señalados será fuente de atracción de los capitales al país.
En referencia a las fuentes de financiamiento, quiero destacar el último trabajo de Hernando de Soto, “El Misterio del Capital”, (Cedice, 2007), en donde plantea que los sectores de menores recursos pueden iniciar procesos de inversión si se establece un sistema de propiedad legalmente integrado. De Soto plantea que las clases humildes no pueden invertir ya que no tienen acceso al crédito otorgado por el sistema financiero al no poseer ningún activo que le sirva de garantía. Generalmente ni siquiera son propietarios del terreno en donde está ubicada su vivienda. Por lo tanto si se lleva a cabo un programa que documente y otorgue la titularidad de los terrenos, permitiría a los beneficiarios poseer un activo que pueda de ofrecer de garantía y así acceder al sistema crediticio formal.
¿En que se debe invertir?. Aquí hay que marcar una diferencia entre el sector público y el privado, como he manifestado en reiteradas ocasiones, el sector público debe dedicarse a la producción de los bienes públicos poniendo énfasis en aquellos que faciliten un mayor intercambio de bienes con el exterior, puertos, aeropuertos, sistemas de transporte masivo de carga y de pasajeros, vías de comunicación y en manera muy especial, en educación, el gobierno debería construir 3 o 4 Universidades Tecnológicas (tomando como ejemplo la USB), fomentar programas de investigación y desarrollo, construir bibliotecas, etc. En referencia al sector privado, si se dan las condiciones adecuadas, el mismo encontrará y seleccionará los proyectos a financiar.
En síntesis, el gobierno debe acometer un plan de crecimiento económico con el objetivo de aumentar la participación de Venezuela en el comercio exterior y fortalecimiento del aparato productivo privado del país. A tal fin debe diseñarse un conjunto de medidas tendiente a la repatriación de capitales, en una primera fase, para posteriormente atraer nuevos capitales extranjeros.
Inversión es igual a mas producción lo que equivale a más fuentes de trabajo y un mayor bienestar de la población.





domingo, 14 de junio de 2009

¿CUAL ES LA SOLUCIÓN? LA EDUCACION



Muchos de nuestros dirigentes pregonan a viva voz que una buena política económica debe procurar la distribución equitativa del ingreso, pero ¿no hace falta primero generar para luego distribuir?. Mayores ingresos están asociados al crecimiento económico y la forma en que se distribuye entre la población, condiciona el desarrollo del país. Las naciones necesitan generar cada vez un mayor nivel de ingreso para ayudar a la mejora del bienestar de su población. A diferencia de lo que dicen, estudios han demostrado que países con mayores niveles de ingreso son más propensos a ser felices. Entonces ¿Cómo que ser rico no es tan malo?. Sabemos que para que haya una cantidad mayor de dinero en circulación, debe haber una mayor cantidad de divisas en forma de reservas internacionales. Recordemos que un Banco Central, principalmente emite moneda doméstica cuando aumentan las reservas internacionales

Dado lo anterior, podemos decir que un país puede aumentar sus ingresos a través del comercio exterior. Comerciar con el resto del mundo requiere niveles óptimos de eficiencia, de productividad, lo que exige que continuamente haya innovaciones que mejoren la tecnología y por ende los procesos de producción. Cada día que pasa la tecnología se hace más compleja, siendo su característica principal el alto nivel de conocimiento humano que requiere su diseño y aplicación. Estamos en la era de la alta tecnología o como se denomina normalmente: la era del conocimiento.

Los países que han abordado la última ola de desarrollo, son aquellos que han apostado a la producción de productos con un alto valor agregado en conocimiento. Lo podemos ver en el convenio realizado por Costa Rica con Intel para la instalación en suelo Costarricense de una planta para la elaboración de procesadores o lo podemos ver en el caso de la India, país que se ha establecido como uno de los principales proveedores de software a nivel mundial.

Por lo tanto, comercializar en la era del conocimiento requiere elevar los niveles de inversión en educación y en muchos casos, como el de Venezuela, requiere toda una transformación del sistema educativo.

En primer lugar hay que dar mayor prioridad a las carreras técnicas ya que estas son las que pueden mejorar las tecnologías existentes y crear nuevas más eficientes. Hay que preguntarse que queremos: profesionales mejor preparados o más profesionales. Quiero recordar un planteamiento de Arturo Uslar Pietri, y es la de la formación de élites. El planteaba que era preferible tener a un grupo de profesionales, lo más capacitados intelectualmente, con excelente formación que puedan conducir a la población, a tener un gran número de profesionales mal preparados que no tienen idea de lo que pueden hacer. Graduar por graduar lo que crea es un grupo de personas insatisfechas y desempleadas.


Entonces, la entrada de esta nueva era ha traído nuevos retos en el campo de la educación, se necesitan formar individuos con habilidades diferentes a las que se requería durante la era industrial. Anteriormente era poca la información que necesitaba un trabajador en una fábrica, hoy día el flujo de información al que estamos expuestos es tan alto que exige nuevas habilidades para su procesamiento. Si queremos competir en este mundo globalizado donde los servicios se cotizan más que las materias primas hay que transformar y adaptar nuestro sistema educativo, y no es sólo inyectarle más dinero, es también aumentar su calidad. No podemos continuar basando nuestra educación en la formación de trabajadores a los cuales se les exige cumplir con excelencia las órdenes impartidas, es decir, simples empleados. Se necesita formar emprendedores, creadores, personas que asuman el reto de innovar, no importa cuántas veces se equivocan en el camino, que estén dispuestos a asumir el riesgo.

Necesitamos dotar a nuestros jóvenes de las herramientas necesarias que le permitan interactuar a escala global. El conocimiento humano ha pasado a ser el principal recurso productivo, así lo han entendido países como Chile, Irlanda y China. El periodista Andrés Oppenheimer en su libro “Cuentos Chinos” (DEBATE, 2005) refiere como Irlanda se propuso como política de Estado atraer a las principales empresas de computación del mundo, y para poder abastecerlas con mano de obra calificada, invirtieron grandes sumas de dinero para estimular las carreras de Ciencia y Tecnología. La propuesta era “más técnicos, menos sociólogos”, lo que conllevó a la creación de dos Universidades tecnológicas. En Venezuela tenemos la magnífica experiencia de la Universidad Simón Bolívar. Sería conveniente repetirla en algunos estados del país.
El camino hacia el desarrollo económico sostenido del país tiene que partir necesariamente de una política coherente y moderna en materia educativa.
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PROXIMA ACTIVIDAD



sábado, 13 de junio de 2009

DISCURSO DE ORDEN DEL DR. PEDRO PALMA COMO PRESIDENTE DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS ECONOMICAS

CONTRIBUYENDO A LA DIFUCION DEL PENSAMIENTO ECONOMICO VENEZOLANO, HACEMOS UN PARENTESIS EN LA PUBLICACION DE NUESTROS ARTICULOS PARA TRANSCRIBIR AQUELLOS TRABAJOS QUE CONSIDERAMOS QUE DEBEN SER CONOCIDOS POR EL PUBLICO EN GENERAL.
A CONTINUACIÓN PRESENTAMOS EL DISCURSO PRONUNCIADO POR EL DR. PEDRO PALMA EN EL PARANINFO DEL PALACIO DE LAS ACADEMIAS EN LA OCASIÓN EN QUE TOMO POSECIÓN DEL CARGO DE PRESIDENTE DE LA ACADEMIIA NACIONAL DE CIENCIAS ECONOMICAS PERIODO 2009 - 2011


Palacio de las Academias
Caracas, 17 de febrero de 2009
En el marco de la celebración del XXV aniversario de la fundación de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, es para mí particularmente grato encargarme de la presidencia de esta corporación por decisión de su Junta de Individuos de Número, a cuyos miembros agradezco la confianza que depositaron en mí al elegirme para desempeñar ese cargo. Deseo, igualmente, agradecer la presencia en este acto de las autoridades de otras academias, de sus individuos de número y miembros correspondientes, de los representantes del cuerpo diplomático acreditado en nuestro país, y de los amigos aquí congregados, quienes me honran con su presencia. Especial mención deseo hacer de los colegas que me acompañaron en el Comité Directivo, los doctores Pola Ortiz y Héctor Malavé Mata, quienes desinteresadamente manifestaron su voluntad de compartir conmigo el manejo de esta organización.
A mi muy apreciada amiga Pola Ortiz le debo una especial palabra de afecto y agradecimiento, ya que a pesar de haber declinado su postulación para presidir los destinos de la Academia en el bienio que recién se inicia, como correspondía de acuerdo a la tradición, debido a obligaciones profesionales que se lo impiden, accedió a continuar desempeñándose como vicepresidenta. Seguir contando con su incondicional apoyo desde esa importante posición es algo de inestimable valor, ya que su conocimiento de nuestra realidad interna y del manejo administrativo de esta institución, así como su identificación cabal e incondicional con ella, aseguran que sus aportes seguirán contribuyendo de manera decidida al buen desempeño del equipo al que le tocará dirigirla. También es menester manifestarle mi agradecimiento a Héctor Malavé Mata, quien a pesar de sus múltiples proyectos académicos y de la pesada carga que implica el manejo de nuestra prestigiosa revista “Nueva EconomÌa”, accedió a acompañarnos en el demandante cargo de Secretario Académico. Estoy convencido de que contar con el apoyo de esos dos colegas y con el de varios de los Candidatos a Individuos de Número elegidos recientemente, así como con el del personal administrativo de la Academia, será un factor determinante y decisivo en el Èxito de la gestión que recién se inicia.
Sucedo en el cargo de presidente de esta organización a Asdrúbal Baptista, entrañable amigo y muy apreciado colega, con quien no sólo he compartido muchos años en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), donde ambos nos desempeñamos como profesores de economía, sino que hemos sido partícipes de la vida de nuestra Academia desde sus inicios, y en particular durante los últimos dos años en los que hemos formado parte de su Comité Directivo. Sin duda hay que reconocer que bajo su presidencia se han logrado importantes avances en el área de publicaciones y actividades académicas de divulgación y análisis, habiéndose realizado múltiples ciclos de conferencias que fueron dictadas por reconocidos profesionales nacionales y extranjeros, asÌ como recensiones orales de alto nivel técnico. Especial mención merece la presentación del libro “Veinticinco Años de Pensamiento Económico Venezolano” en ocasión de la celebración del XXV aniversario de la Academia, en el cual se hace una recopilación de importantes trabajos de nuestros miembros.
Se le dio un nuevo impulso a la revista “Nueva Economía”, publicación arbitrada emblema de nuestra institución dirigida por Héctor Malavé Mata, quien merece un justo reconocimiento por la forma acertada como la ha manejado y por el nivel de excelencia que ésta ha alcanzado. También, durante la presidencia de Baptista se lograron importantes avances en materia administrativa y contable, y se le dio un renovado impulso a la actividad de la Comisión Calificadora, lo cual permitió la elección de siete Candidatos a Individuos de Número, a quienes les corresponde ocupar igual número de sillones vacantes, entre los que se encontraba Gastón Parra Luzardo quien lamentablemente falleció antes de su incorporación.
Durante la gestión del Comité Directivo que me honro en presidir se continuarán desarrollando las actividades impulsadas por Asdrúbal Baptista, poniéndose especial énfasis en las publicaciones y en los ciclos de conferencias. Igualmente, se prestará particular atención a la modernización y ampliación de la biblioteca, la cual debe transformarse en un centro de consulta obligada en materia de pensamiento y análisis económico venezolano. Como parte de este esfuerzo es menester avanzar en el desarrollo de nuestra página electrónica y en la digitalización de nuestras publicaciones, como mecanismo de divulgación y de facilitación en el intercambio necesario y deseable con otras bibliotecas nacionales y extranjeras. También se buscará dar el mayor soporte posible a los miembros de nuestra Academia y a sus investigadores en materia bibliográfica y de pesquisa de información. Para el logro de este fin contaremos con el desinteresado apoyo de Luis Mata Mollejas, Candidato a Individuo de Número elegido recientemente, y quien se incorporaró a nuestra corporación en fecha próxima, así como con los servicios de una bibliotecóloga a dedicación exclusiva.
Se pondrá especial énfasis en el objetivo de internacionalización de nuestra corporación, entrando en estrecho contacto con las academias y centros de estudio de otros países, y se le seguirá dando máxima prioridad a las actividades de la Comisión Calificadora, lo cual es vital para la vida y el dinamismo de nuestra institución, pues sólo así se garantizará la incorporación a su seno de los miembros más destacados y con mayores méritos de nuestra comunidad académica nacional.
En referencia a ese tema, deseo mencionar la gran satisfacción que siento por el próximo ingreso como Individuos de Número de varios de los Candidatos recientemente elegidos, quienes ya han culminado sus trabajos de incorporación, los cuales serán sometidos a las evaluaciones de rigor para su ulterior aceptación por la Junta de Individuos de Número. Cumplidos estos requisitos formales nos haremos presentes en este recinto del Paraninfo del Palacio de las Academias para celebrar los actos solemnes de incorporación de estos ilustres colegas.
Un área a la que se le prestará especial atención es la administrativa, donde se hace necesario mejorar los mecanismos de control y manejo de recursos, así como de contabilidad y presupuesto. Para ello contaremos con la invalorable colaboración de otro Candidato a Individuo de Número recientemente elegido, Aníbal Fernández, quien posee una vasta experiencia gerencial, y quien se ha ofrecido de la forma más desinteresada a colaborar en todo lo concerniente a las labores administrativas y de tesorería.
Creemos que esta institución debe tener un papel protagónico en el análisis de las polÌticas públicas que se aplican, o deben aplicarse, en nuestro paÌí, fijando posición sobre las consecuencias o beneficios que éstas pueden ocasionar, y orientando a los entes gubernamentales y a la opinión pública sobre lo que, a nuestro juicio, debe ser aupado, enmendado, agregado o corregido, a los fines de maximizar las bondades de dichas polÌticas y de minimizar las consecuencias adversas y los riesgos que las mismas podrían acarrear. Para ello se hace necesario contar con mecanismos eficientes de análisis y de difusión que nos permitan fijar posición con solidez y buen soporte, y divulgar ampliamente nuestras conclusiones.
En línea con ese propósito, en los años por venir le daremos alta prioridad a la celebración de reuniones extramuros periódicas con el fin de discutir temas relevantes de nuestra realidad económica, en las que no sólo participarán los Individuos de Número de nuestra institución, sino también otros colegas que por razones de sus trabajos e investigaciones tengan algo que aportar sobre los temas tratados.
Esa labor de divulgación toma particular relevancia en un mundo como el actual, caracterizado por una profunda crisis global que, sin duda, tendrá hondas repercusiones en nuestra realidad económica y social. Hoy más que nunca se requiere de orientación y guía, de debate y contraste de ideas, de apertura al diálogo y de disposición de adaptación a las nuevas realidades. Nuestra corporación no puede marginarse de ese proceso. Por el contrario, debe jugar un papel activo y orientador en un momento tan aciago y difÌcil como el que vivimos, y ante una coyuntura tan incierta como la que tenemos ante nosotros.
Cumplir con ese objetivo, sin embargo, no es tarea fácil, requiere de la participación activa de todos los miembros de esta organización y de los aportes, ideas y análisis de la pléyade de profesionales que estudian nuestras realidades nacionales, a quienes debemos abrir las puertas de nuestra Academia para que participen con nosotros en ese esfuerzo arduo y continuo que tenemos que afrontar.
Por considerar de particular importancia el entendimiento del complejo mundo económico en el que vivimos y sus devastadoras consecuencias, paso ahora a exponer algunas ideas sobre la crisis que hoy padece el mundo industrializado, sus consecuencias y los efectos que la misma puede tener sobre nuestro paÌs.
Lo primero que debemos preguntarnos es por qué un fenómeno que se originó como un problema focalizado en un componente del sector financiero norteamericano conocido como el de los préstamos hipotecarios subprime, se transformó en una crisis mundial. Parte de la respuesta a ese interrogante se centra en el interés del gobierno de los EEUU, por demás loable, de que cada familia norteamericana pudiera adquirir su vivienda. Ello hizo que empresas auspiciadas por el gobierno de ese paÌs, como Fannie Mae y Freddie Mac, se dedicaran a la compra de los créditos para la adquisición de viviendas que otorgaban los bancos y otras instituciones financieras, proveyendo así de liquidez al mercado hipotecario en cantidades cada vez mayores. Paralelamente, estas organizaciones titularizaban los activos que compraban para luego venderlos en los mercados secundarios. A su vez, una serie de inversionistas financieros, animados por la excelente catalogación que le asignaban a estos papeles las agencias de evaluación de riesgo, los adquirÌan con el fin de agruparlos con otros que poseían, y asÌ formar paquetes de activos que servían de base para la emisión de valores que eran vendidos a terceros en el mundo entero. De esta forma se inundaron los mercados internacionales de tÌtulos de toda Ìndole, respaldados, en mayor o menor medida, por los activos relacionados con créditos hipotecarios norteamericanos.
Las bajas tasas de interés que privaron en los EEUU en el perÌodo 2001-2005, y el escaso riesgo implícito en el otorgamiento de créditos para la adquisición de viviendas debido a la posibilidad de venta casi automática de esas acreencias a las empresas auspiciadas por el gobierno norteamericano, hicieron que la banca ablandara en demasÌa las condiciones de estos prÈstamos, otorgándolos en forma desproporcionada y dadivosa, sin prestarle mayor atención a la capacidad de pago de los beneficiarios de esos créditos. Sin embargo, cuando volvieron a subir los intereses y las condiciones blandas iniciales de los préstamos se extinguieron, comenzaron a aparecer los problemas, ya que muchos deudores no pudieron seguir honrando sus deudas, aumentando en forma sostenida la morosidad de la cartera, particularmente la de los préstamos hipotecarios a familias de ingresos limitados, también conocida como subprime. Esto, a su vez, deprimió el precio de los inmuebles, los cuales habÌan llegado a niveles desproporcionadamente elevados, estallando así la burbuja especulativa inmobiliaria que se habÌa formado en los años anteriores.
Dado que los títulos de esos créditos hipotecarios emitidos por las empresas auspiciadas por el gobierno americano habÌan sido utilizados como respaldo de una gran diversidad de valores, que habían sido adquiridos con financiamiento de la banca internacional por inversionistas del mundo entero, al bajar el valor de los créditos hipotecarios se deterioraron también los tÌtulos que éstos respaldaban. Ello produjo grandes pérdidas a los inversionistas que habÌan adquirido esos valores, no sólo como consecuencia del desplome de sus precios en el mercado secundario, sino también como producto de la demanda de reposición de garantías que les exigían los bancos que habían financiado su compra, y que tenían esos títulos como respaldo de sus préstamos.
Entre las instituciones que más se afectaron se encontraban algunos bancos de inversión que desde la segunda mitad de 2007 comenzaron a padecer severas pérdidas por tener una alta exposición a activos relacionados con los préstamos hipotecarios subprime, sucediendo lo mismo con otros inversionistas, como fondos de cobertura, bancos universales y comerciales de múltiples países e instituciones financieras relacionadas con grandes compañías, quienes tuvieron que liquidar buena parte de sus activos para hacer frente a los retiros que les hacían sus clientes, como los fondos de pensiones, o para reponer las garantías que les exigían los bancos que les habían financiado la adquisición de los golpeados valores. Ello contribuyó al desplome de los precios de las acciones, bonos y otros títulos y, en consecuencia, al hundimiento de las bolsas del mundo entero. Adicionalmente, la caída de las ventas, la práctica paralización del crédito y las necesidades crecientes de efectivo, se tradujeron en ventas compulsivas de activos e inventarios de un sinfín de corporaciones, contribuyendo ello a deprimir los precios de múltiples productos y a generar pérdidas cada vez mayores, que eventualmente podrían llevarlas a quiebra.
La desaceleración económica o la recesión que padecen las principales economías del mundo, incluyendo a grandes países emergentes como China, India, Brasil y Rusia, redujo notablemente la demanda de productos básicos, también conocidos como commodities, produciendo el colapso de sus precios. Ello, combinado con la reducción de las remesas familiares a los países emergentes y las crecientes salidas de capitales que estas naciones han sufrido, ha generado agudas depreciaciones de sus monedas y severas desaceleraciones de actividad productiva, o incluso recesiones de importancia, particularmente en las economÌas de la América Latina.
Un buen número de economistas no ha dudado en comparar la presente crisis con la Gran Depresión de los años 30, que siguió al estallido de la burbuja bursátil en octubre de 1929. Como bien lo describen economistas emblemáticos que han estudiado en profundidad este fenómeno, como John Kenneth Galbraith, Charles P. Kindleberger, Ben Bernanke, actual Presidente de la Reserva Federal de los EEUU y Paul R. Krugman, Premio Nobel de Economía 2008, después de la exuberante subida de precios de las acciones en el mercado norteamericano en la segunda mitad de los aÒos 20, las cuales eran ávidamente adquiridas con los créditos de la banca, vino el preámbulo del colapso con ventas nerviosas de títulos que deprimían el mercado bursátil, hasta que éste colapsó el 29 de octubre de 1929. Las llamadas de los bancos exigiendo a sus prestatarios la reposición de las garantías, forzaron a los endeudados inversionistas a vender compulsivamente los valores y otros activos, contribuyendo esto al derrumbe total de los mercados y a una caída generalizada de los precios.
Tiempo después surgió el convencimiento de que el dólar se devaluaría, al igual que otras monedas europeas, llevando esto a retiros masivos de fondos de los bancos para convertirlos por oro o por otros activos. Ello, combinado con una política monetaria muy restrictiva implantada por el banco central norteamericano -la Reserva Federal-, con el fin de proteger sus reservas de oro, en línea con la ortodoxia del sistema de patrón oro que entonces imperaba, elevó notablemente las tasas de interés, disparando la morosidad de la cartera del sistema financiero. El severo problema de liquidez que todo ello ocasionó hizo que para muchos bancos fuera cuestión vital la obtención de auxilios financieros. Sin embargo, la Reserva Federal, lejos de satisfacer esa necesidad, lo que hacía era restringir cada vez más la liquidez, condenando a la quiebra a muchas instituciones financieras. Como resultado, desapareció el crédito, bajó el consumo y la inversión, se paralizó la actividad productiva y se disparó el desempleo. Adicionalmente, se perdió la confianza en los bancos, produciéndose corridas masivas y, finalmente, colapsó el sistema financiero. Fenómenos muy parecidos se produjeron en Europa, dando esto como resultado la Gran Depresión de los años 30.
Si algo se aprendió de esa amarga experiencia es que en momentos de crisis, como las que hoy vivimos, los bancos centrales tienen que estar preparados para dar apoyo a las instituciones financieras que tengan problemas de liquidez, porque uno de los objetivos básicos que tiene que buscarse es que la banca siga funcionando y que no se paralice el crédito. Adicionalmente, y en línea con las recomendaciones del gran economista del Siglo XX, John Maynard Keynes, es menester estimular la demanda para que así no se paralice la actividad productiva, lo cual se logra a través de la aplicación de políticas de gasto público francamente expansivas con el fin de inyectar fondos a la economía, que estimulen el consumo y la producción.
Esto explica por qué hoy Ben Bernanke y los presidentes de otros bancos centrales del mundo industrializado propulsan políticas coordinadas de inyección de cuantiosos recursos para auxiliar a los bancos con problemas, que están severamente afectados por las elevadas pérdidas que han sufrido en los últimos trimestres, buscando con ello, no sólo evitar el colapso de estas instituciones financieras, sino también revivir la paralizada actividad crediticia. Adicionalmente, el nuevo presidente de los EEUU, Barack Obama, y los líderes de los países europeos proponen la aplicación de paquetes de ayuda de proporciones colosales con el fin de estimular la demanda y la producción de sus economÌas, creándose así nuevas fuentes de empleo. Parece que hoy renacen con fuerza las recomendaciones que Keynes planteara en forma revolucionaria a comienzos de los años 30, al punto de que muchos de los críticos a sus teorías hoy apoyan las iniciativas que están implementando los distintos gobiernos del mundo industrializado, muy en línea con lo propuesto por el genial economista inglés.
No obstante, aun cuando la implementación de estas políticas sea exitosa, el desempeño de las principales economías del mundo en el futuro inmediato estará signado por la adversidad, siendo muy probable que el año 2009 se caracterice por la recesión generalizada, por la restricción crediticia y por la reestructuración del sistema financiero mundial. Incluso, existe el temor de que el mundo industrializado padezca una situación de deflación, lo cual sería altamente inconveniente ya que ello prolongaría y profundizaría la crisis, pues al bajar los precios en forma sostenida y prolongada, la demanda se restringiría más y más ante la expectativa de que mañana todo costará menos que hoy. Eso, obviamente, tiene efectos muy negativos sobre la actividad productiva, ya que los mercados se achican en forma sostenida, profundizándose la recesión y aumentando el desempleo.
Si a esto agregamos que grandes economías emergentes, como China e India, experimentan desaceleraciones de importancia, es lógico esperar que en el futuro inmediato continúe la restricción generalizada de la demanda de materias primas. De allí que se prevea que después del colapso de los precios de esos productos básicos durante el segundo semestre de 2008, en el presente año los mismos se mantengan en niveles moderados, o aumenten modestamente.

Esa situación se reflejará de forma inexorable en nuestro país, ya que la condición rentista que ha caracterizado a la economía venezolana durante varias décadas se ha acentuado notablemente durante los últimos tiempos, haciendo que hoy más que nunca se dependa del comportamiento de una variable tan aleatoria y volátil, como el precio internacional de los hidrocarburos.

El notable y sostenido encarecimiento del petróleo de los años recientes le generó ingentes recursos adicionales a Venezuela, la mayor parte de los cuales fueron inyectados a la economía a través del gasto público, el cual creció con gran fuerza durante ese período, generando una expansión de la oferta monetaria que estimuló la demanda, en particular al consumo privado. Si bien el aparato productivo local reaccionó a esa expansión del mercado, el crecimiento de la oferta interna se rezagó al de la demanda, siendo necesario incrementar notablemente las importaciones. No obstante, la creciente presión de demanda, combinada con algunos problemas de desabastecimiento producidos, entre otras razones, por la imposición de rígidos controles de precios y por el acoso a la empresa privada, generaron presiones inflacionarias crecientes que se vieron agravadas por el notable encarecimiento de los productos básicos que se importaban.
El estallido de la crisis internacional y su posible evolución en el futuro previsible llevan a la conclusión de que nuestra economía se verá afectada por esa coyuntura adversa, ya que factores como la restricción del crédito, la caída del precio de los bonos de los países emergentes en los mercados internacionales, las menores posibilidades de exportación de productos no tradicionales, y otras calamidades afectarán nuestro desenvolvimiento económico. Pero, sin duda, será la caída abrupta de los precios petroleros la que mayores repercusiones tendrá, pudiendo identificarse tres áreas en las cuales se producirán los efectos negativos más directos y contundentes, ellas son las transacciones externas, las operaciones cambiarias y las finanzas públicas.
Repercusiones sobre las transacciones externas
Para comprender las implicaciones sobre las transacciones externas corrientes del país basta decir que el precio promedio de la cesta venezolana en las primeras siete semanas del presente año fue de US$ 36,30 por barril, que equivale a un 42% del precio promedio de 2008; es decir, los ingresos diarios que hoy percibimos por ventas petroleras son menos de las mitad de los del año precedente. De mantenerse esa situación en lo que resta de 2009, y suponiendo que los niveles de producción y exportación reportados por PDVSA son ciertos, las ventas externas de hidrocarburos del presente año equivaldrían a 70% de las importaciones de mercancías de 2008 estimadas por el Banco Central de Venezuela (BCV). La situación sería mucho más grave si damos por ciertos los volúmenes de producción de Venezuela reportados por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), por la Agencia Internacional de Energía (AIE) y por otras fuentes extranjeras, según las cuales, a comienzos de este año sólo producíamos 2,35 MMBD de crudos. En ese caso, y de mantenerse los precios actuales durante el resto de este año, el valor de nuestras ventas externas de hidrocarburos de 2009 sería inferior al 50% de las importaciones de mercancías del año precedente. Incluso, si en los meses por venir los precios se recuperan y el promedio de la cesta venezolana para todo el año se ubica en torno a los US$ 45 por barril, la situación serÌa aún crítica, entre otras razones, porque aquella recuperación de los precios se debería en buena parte a los recortes de producción de los paÌses de la OPEP, que implicarían menores volúmenes de exportación para nuestro país.

De allí que se pueda concluir que en 2009 se buscará en forma prioritaria la reducción de las compras foráneas, como única vía para evitar la materialización de desequilibrios externos muy difíciles de manejar, dada la severa restricción del crédito en los mercados financieros mundiales. Ello, muy posiblemente se intentará lograr a través de restricciones cuantitativas a los volúmenes de importaciones, y de limitaciones en la cantidad de dólares preferenciales aprobados para la realización de las mismas. Es muy probable que se circunscriba la asignación de divisas oficiales a un reducido grupo de productos considerados como prioritarios, tales como alimentos básicos, medicinas, maquinarias y equipos, etc., y se pase el grueso de las compras externas al mercado paralelo, donde privará un tipo de cambio muy superior al oficial, particularmente si las autoridades insisten en no modificar el tipo de cambio controlado. Otra posibilidad es que se establezca un segundo tipo de cambio oficial, mucho mayor que el preferencial actual, pero inferior al libre, que sería el que privaría para la mayor parte de las importaciones. En cualquier caso, se estaría produciendo una devaluación de facto aun cuando no se modificare la tasa preferencial, ya que el tipo de cambio promedio al que se harían las compras foráneas sería muy superior al de 2008.
Repercusiones sobre el área cambiaria
En materia cambiaria puede decirse que múltiples experiencias pasadas llevan a concluir que en Venezuela existe una alta correlación entre el comportamiento de los precios petroleros y la evolución esperada del tipo de cambio. Cuando los precios bajan después de un período de bonanza, se exacerban las expectativas de devaluación ante el convencimiento de que se reducirá la disponibilidad de moneda extranjera. Ello lleva a la búsqueda de protección a través de la adquisición creciente de divisas antes de que éstas se encarezcan.
En circunstancias como esa, y bajo un régimen de restricciones cambiarias como el existente, los dólares preferenciales se hacen particularmente atractivos, redoblándose la avidez por adquirirlos de cualquier forma, incluso a través de prácticas ilícitas. Ello fuerza a las autoridades a restringir el acceso a los mismos a través de limitaciones cuantitativas y de la reducción de las operaciones que pueden ser hechas con ese tipo de divisas. Todo ello se traduce en un notable incremento de la demanda de moneda extranjera en el mercado paralelo, lo cual presiona el tipo de cambio libre, separándolo cada vez más de la tasa preferencial.
Ese proceso tiene importantes repercusiones inflacionarias, ya que los productores o importadores tienden a establecer sus precios en base a los costos esperados de reposición. Aun cuando un productor esté produciendo con materias primas importadas con dólares preferenciales, no establecerá el precio de su producto en base a ese costo subsidiado, pues no sabe si en el futuro seguirá teniendo acceso a las divisas oficiales, o se verá obligado a acudir al mercado paralelo para adquirirlas a una tasa cambiaria substancialmente mayor. Eso lo llevará a elevar sus precios, para asegurase de que una vez que tenga que reponer sus insumos, contará con los bolívares necesarios para seguir importándolos.

Repercusiones en el área fiscal

En cuanto a las repercusiones que pudiera acarrear el desplome de los precios petroleros en las finanzas públicas, hay que comenzar diciendo que el presupuesto del gobierno central para el año 2009 se basa en supuestos petroleros de precios y producción por demás optimistas que no se materializarán. De allí que sea lógico prever unos ingresos fiscales petroleros muy inferiores a los allí estimados, particularmente si se toman como válidos los estimados de producción de la OPEP y de la AIE, y se supone que Venezuela hará los recortes de producción acordados recientemente en el seno de la OPEP.
Esa situación, combinada con los problemas de flujo de caja de PDVSA y con las escasas posibilidades de obtener financiamiento internacional, limitará en gran medida la capacidad de la industria petrolera nacional de generar recursos para el fisco, y de continuar financiando programas sociales. De allí que no sea de extrañar que se busquen fuentes alternativas de ingresos a través del restablecimiento de algunos tributos, tales como el impuesto al débito bancario o a los activos empresariales, o se incrementen las tasas impositivas de otros como el impuesto al valor agregado.
La necesidad de contar con fuentes alternativas de ingreso cobra especial relevancia, dada la rigidez del gasto social y la severa restricción de crédito externo que hoy existe. En efecto, las posibilidades de buscar el equilibrio fiscal a través de la reducción de las erogaciones se ven limitadas por las dificultades de podar el gasto social; de allí que sea lógico prever que los recortes se producción en el grupo de desembolsos menos prioritarios para el gobierno, como son los de formación de capital. La exiguidad de financiamiento foráneo también contribuirá a crear la necesidad de aplicar mecanismos generadores de fondos, ya que las posibilidades de cubrir las necesidades de financiamiento gubernamental a través de endeudamiento externo serán mínimas, y en caso de lograrse sería a un costo exorbitantemente elevado, dado el alto nivel de riesgo-país que hoy tiene Venezuela.
Si bien es cierto que en la actualidad el sector público cuenta con recursos de importancia acumulados en distintos fondos, tanto en bolívares como en moneda extranjera, su cantidad no es suficiente para cubrir las brechas que se podrían generar en la balanza de pagos y en la ejecución presupuestaria. Si bien esos recursos dan un margen de acción, los mismos son limitados, por lo que su uso disipado llevaría a su rápido agotamiento. Ello incrementaría notablemente la vulnerabilidad de la economía, haciendo mucho más complejo y difícil el manejo de la crisis.

Finalmente, y con base a lo ya acontecido en el pasado, no sería de extrañar que se busque profundizar la utilización del Banco Central de Venezuela (BCV) como fuente de financiamiento de gasto público deficitario, pudiéndose llegar a realizar operaciones altamente inconvenientes, como la reventa a esa organización de parte de las reservas que ésta le ha transferido previamente al Fondo de Desarrollo Nacional "Fonden". En ese caso, se volverían a emitir bolívares por la nueva adquisición de dólares que previamente había comprado el instituto emisor, pudiendo incluso verse éste obligado a transferir nuevamente esas divisas al Fonden por producirse reservas internacionales “excedentes”. De hecho, se podría generar un proceso de reciclaje perverso de venta de dólares de Fonden al BCV, que luego vuelven al Fonden para ser revendidos al Banco Central. Esas serían prácticas muy peligrosas e inconvenientes, por las consecuencias inflacionarias que las mismas generan. De hecho, los procesos inflacionarios galopantes que sufrieron múltiples países latinoamericanos en décadas pasadas fueron, en buena medida, generados por el financiamiento de déficit fiscales recurrentes y crecientes por sus bancos centrales a través de la masiva creación de dinero inorgánico.
Otras consecuencias macroeconómicas de la crisis
La crisis internacional tendrá otras repercusiones de importancia sobre nuestra economía. Una de ellas, como ya se mencionó, es el repunte de la infación, debido a la conjunción de una serie de factores. Las restricciones a las importaciones, combinadas con la devaluación de la moneda, encarecerán los productos de origen externo, a lo que habría que agregar el fenómeno arriba explicado de establecimiento de los precios basados en los costos esperados de reposición. Adicionalmente, la posible aplicación de nuevos impuestos indirectos o el incremento de otros, asÌ como los problemas de escasez y desabastecimiento que muy probablemente se materialicen debido a las limitaciones sobre las importaciones y a las mayores restricciones y controles impuestos a los productores locales, también contribuirían a generar una mayor presión alcista sobre los precios. Sin embargo, algunos factores podrían mitigar la inflación de este año. Uno de ellos es el abaratamiento mundial de las materias primas a raíz de la crisis internacional, y el otro es la venta sostenida de divisas en el mercado paralelo por PDVSA o por otra entidad pública, pues ello, a pesar de ser una operación expresamente prohibida por la normativa cambiaria vigente, contribuiría a elevar la oferta de moneda extranjera en ese mercado, impidiendo la dislocación del tipo de cambio libre.

La demanda agregada interna, por su parte, experimentará cambios de importancia. Las restricciones sobre las finanzas gubernamentales harán que tanto el consumo como la inversión del sector público decrezcan, o experimenten una fuerte desaceleración durante 2009. A su vez, la demanda privada se moderará, siendo los gastos de formación de capital los que más decaigan, no sólo como consecuencia del menor nivel de actividad económica, sino también por los mayores controles y restricciones que ya se le están imponiendo al sector empresarial. El consumo privado, por su parte, también se podrá reducir debido a la caída del ingreso personal disponible real, a la restricción crediticia, a los mayores costos de financiamiento, y a las pérdidas patrimoniales generadas por la crisis internacional.


Consecuencias sectoriales de la crisis

Las menores ventas en el mercado local, y las limitadas posibilidades de exportación debido a la contracción de la demanda mundial y a los menores precios internacionales de los productos básicos, generarán situaciones difíciles a múltiples unidades productivas. Las restricciones de financiamiento, las mayores tasas de interés locales y el endurecimiento de condiciones impuestas por los proveedores de insumos tenderán a agravar la situación, particularmente la de aquellas empresas con obligaciones en moneda extranjera.
Adicionalmente, las mayores restricciones que se impondrán limitarán las posibilidades de obtener divisas, o incluso de poder adquirir insumos y productos en el exterior, dificultando notablemente las operaciones de múltiples firmas. A ello hay que agregar el recrudecimiento de los controles de precios y de producción que se acaban de anunciar, y las mayores limitaciones y restricciones en materia de relaciones laborales. Todo ello se traducirá en mayores costos, menor eficiencia y menguados resultados.
De allí la importancia de implementar acciones tendentes a protegerse contra esos riesgos, o aprovechar las oportunidades que también se presentan en esas épocas de dificultad. Así, es necesario buscar mecanismos de cobertura que den protección contra el riesgo cambiario, desarrollar alianzas con proveedores que aseguren el acceso a los insumos en el futuro, y en el caso de los productores de bienes de consumo masivo, desarrollar los productos orientados a los grandes mercados de bajo poder adquisitivo y contar con los sistemas de distribución requeridos para penetrarlos exitosamente, porque ese es el tipo de mercado que florece durante los períodos de crisis.
Un sector que podría verse particularmente afectado es el bancario, no porque haya sido golpeado por la crisis internacional, sino por el endurecimiento de las condiciones operativas a que se le ha sometido recientemente. El alto encaje requerido, la ampliación de la cartera subsidiada obligatoria (gavetas), la fijación de topes a las tasas de interés hasta ubicarlas en niveles negativos en términos reales, el retiro de depósitos del sector público, el retraso en la provisión de divisas oficiales y las restricciones al cobro de comisiones, han debilitado a múltiples instituciones financieras, particularmente de pequeño y mediano tamaño, haciéndolas mucho más vulnerables a posibles coyunturas adversas en el futuro próximo.
Consecuencias sociales de la crisis
El sombrío panorama económico que acabamos de describir tendrá implicaciones sociales de importancia. Las menores oportunidades de empleo, las limitaciones que experimentarán las remuneraciones salariales y el repunte inflacionario, se conjugarán para empeorar las condiciones de vida de la población, afectando particularmente a los más jóvenes, a quienes les será más difícil conseguir empleo u obtener remuneraciones atractivas.
Si algo han enseñado las crisis que se han vivido en Venezuela durante las últimas tres décadas, es el repunte de la pobreza que las mismas generan, fenómeno que en las actuales circunstancias podría verse agravado por las consecuencias de la crisis internacional. No obstante, Venezuela no estará tan expuesta a esas vicisitudes foráneas, como otros países de la región, en los que los fondos de pensiones de sus trabajadores han sufrido cuantiosas pérdidas, las remesas familiares han mermado substancialmente, o se han producido severas fugas de capitales, que antes habían sido invertidos en sus economías por inversionistas internacionales, pero que ahora se escapan debido a la necesidad que éstos tienen de liquidar sus activos.
Sin embargo, la errada política de ataque al sector productivo privado que ha contribuido a reducir dramáticamente la inversión, y el afán de substituir al aparato productivo tradicional por otro que ha fracasado en todas las economías donde se ha intentado implantar, contribuirá a agravar el problema de la pobreza en Venezuela. Ese flagelo sólo se podrá vencer efectivamente con la creación de fuentes de trabajo permanente y bien remunerado, y de una efectiva política de formación integral del recurso humano, que a su vez forme parte de un plan de desarrollo integral y sustentable, en el que a todos los miembros de la sociedad les toque jugar un papel importante. Los programas sociales, también conocidos en nuestro medio como “las misiones”, si bien son importantes pues mitigan la desgracia que padecen los más desposeídos, no solventan el grave problema de la pobreza. Aun cuando esas iniciativas dadivosas y clientelares dan cierto respiro a quienes menos tienen, generando, de paso, dividendos políticos de importancia, están muy lejos de ser el camino a seguir para vencer la pobreza y darle verdaderas y bien fundamentadas posibilidades de superación social a los millones de compatriotas más desposeídos, que agobiados por las calamidades y privaciones que a diario padecen, tienden a ver erróneamente esas iniciativas como las tablas de salvación que hay que defender y preservar a toda costa.
Señores académicos, amigos todos
Tiempos difíciles vivirá Venezuela en el futuro inmediato. Ahora más que nunca se requerirá sensatez en la estructuración e implementación de las políticas públicas, dejando a un lado las confrontaciones y el señalamiento de culpables de los males que aquejan al país, para buscar la optimación del uso de los escasos recursos con que se contará, así como la participación activa de todos los miembros de la sociedad para manejarse exitosamente en esos tiempos de turbulencia. Igualmente, es necesario que todos comprendan las penurias y limitaciones que se tendrán que afrontar, pero también la necesidad de buscar los mecanismos para minimizar las consecuencias negativas que generan esos períodos de estrechez, y saber identificar y explotar las oportunidades que las crisis también ofrecen.
En esos momentos borrascosos, generadores de ansiedad y angustia, es cuando mayor necesidad existe de orientación y guía. Al igual que el navegante errante, acosado por la tormenta, busca ansiosamente el faro que lo guíe a puerto seguro, nuestros compatriotas hoy están a la zaga de información y orientación para entender qué les espera y por qué, y disponer de una guía sobre qué hacer para manejarse lo más efectivamente posible con el fin de minimizar los riesgos y maximizar las oportunidades.
Nuestra Academia está llamada a jugar un papel importante en ese proceso de guía, educación y orientación, no sólo al venezolano común, sino también a las organizaciones, gremios, agrupaciones y demás conglomerados sociales, así como al sector gubernamental que hoy gerencia los destinos del Estado y del país en su conjunto. Estamos llamados a transformarnos en un centro de pensamiento y análisis, abriendo nuestras puertas a todos los que puedan hacer aportes de importancia, pues del debate e intercambio de ideas que tengamos es de donde saldrán recomendaciones y orientaciones que le plantearemos al paÌs para la consecución del mayor bienestar posible de sus habitantes.
El panorama sombrío que tenemos ante nosotros nos puede llevar a la desesperanza y al pesimismo, pero también tenemos que tener presente que la adversidad pasa, debiendo ser ésta aprovechada para crear las condiciones de un futuro mejor. Vale aquí recordar las ideas del genial científico Albert Einstein quien sostenía:
“La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. (…) Hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar para superarla”.

Fuente: Globovision.com