domingo, 26 de agosto de 2012

LA DOCTRINA UTILITARIA


La doctrina utilitaria afirma que la felicidad es deseable, y lo único deseable como fin en sí, siendo todo lo demás únicamente deseable como medio para este fin.”

(John Stuart Mill, El utilitarismo)

Finalizamos este corto viaje a través del pensamiento económico liberal clásico, reseñando a: “John Stuart Mill” (1806 – 1973) economista, político (Diputado en la Cámara de los Comunes, 1865-1868) y filósofo inglés: hijo mayor de un intelectual, James Mill, autor de la “Historia de la India Británica”.  Estudioso de forma integral de la filosofía, pasando por la lógica y la ética, en el año 1848, publica el libro: “Principios de economía política: con algunas de sus aplicaciones a la filosofía social”.

Mill expone en forma precisa, los aspectos fundamentales de la escuela clásica, si embargo, basado en sus reocupaciones sociales, defiende una política de intervención estatal en la economía, acercándose así en varios puntos a la posición socialista, como bien lo señala el Prof. Xavier Scheifler. Esta dualidad sirve como puente entre el pensamiento liberal y el socialista.

Cuando este libro sale  la luz pública, ya comenzaban a manifestarse serias preocupaciones por la situación de la clase obrera. “Un obrero de fábrica tiene menos interés personal en su trabajo que el miembro de una asociación comunista, puesto que no trabaja como este para una sociedad de la que  el mismo es socio”.

Amigo de David Ricardo, amplió el concepto de Renta, al manifestar que esta no procede de ningún trabajo, sino de un hecho social, la presión social: “Supongamos que existe una clase de ingreso que tiende constantemente a aumentar sin ningún esfuerzo o sacrificio por parte de sus dueños […] En tal caso no se violarían los principios sobre los cuales se basa la propiedad privada, si el Estado se apropiara este aumento de riqueza o una parte de la misma, a medida que se produce. En realidad esto no sería tomar nada de nadie; no sería otra cosa que aplicar en beneficio de la sociedad un aumento de la riqueza, producto de las circunstancias, en lugar de permitir que fuera a aumentar las riquezas no ganadas de una  clase determinada. Ahora bien, este es el caso de la Renta.”

Mill, inicia la revisión del pensamiento liberal, es la insuficiencia de la mano invisible, para el logro del desarrollo económico, para lo cual sugiere cierta intervención estatal.

Sus obras más importantes después de los principios de economía política son: “Un sistema de lógica” (1843), obra que despierta grandes elogios por parte del Prof. Joseph A. Schumpeter, y “Sobre la libertad” (1859), de la cual se extrae la cita a continuación: “A fin de ilustrar más completamente el error de negarse a oír a determinadas opiniones porque nosotros, en nuestro propio juicio, las hayamos condenado, será conveniente que fijemos la discusión en un caso concreto; y elijo, preferentemente, aquellos casos que son menos favorables para mí, en los cuales el argumento contra la libertad de opinión, tanto respecto a la verdad como a la utilidad, está considerado como el más fuerte. Supongamos que las opiniones impugnadas son la creencia en Dios y en la vida futura, o algunas de las doctrinas corrientes de la moralidad. [...] Pero debe permitírseme observar que no es el sentirse seguro de una doctrina (sea ella cual sea) lo que yo llamo una presunción de infalibilidad. Ésta consiste en tratar de decidir la cuestión para los demás, sin permitirles oír lo que pueda alegarse por la parte contraria. Y yo denuncio y repruebo esta pretensión igualmente cuando se refiere a mis más solemnes convicciones. Por positiva que pueda ser la persuasión de una persona no sólo de la falsedad, sino de las consecuencias perniciosas de una opinión —y no sólo de estas consecuencias perniciosas, sino para adoptar expresiones que terminantemente condeno de su inmoralidad e impiedad—, si a consecuencia de este juicio privado, aunque esté apoyado por el juicio público de su país o de sus contemporáneos, prohíbe que esa opinión sea oída en su defensa, afirma quien tal haga, su propia infalibilidad. Y esta presunción, lejos de ser menos reprensible o peligrosa, por tratarse de una opinión que se llama inmoral e impía, es más fatal en este caso que en cualquier otro.”

Como se comentó, de esta forma finalizamos este breve recorrido por el pensamiento económico liberal clásico. A partir del próximo artículo iniciaremos un viaje similar por el
Socialismo y sus grandes defensores: Saint Simón, Karl Marx, Federico Engels, Rosa de Luxemburgo y otros más.


domingo, 19 de agosto de 2012

LA LEY DE LOS MERCADOS


Conviene anotar que un producto terminado ofrece, a parir de un aumento, un mercado a otros productos por todo el importe de su valor. En efecto, cuando el último productor ha terminado, su mayor deseo consiste en venderlo a fin de que el valor de este producto no permanezca ocioso entre sus manos; pero una vez que lo ha vendido, no tiene menos prisa por deshacerse del dinero que ha obtenido de la venta para que el valor de este dinero tampoco permanezca inactivo. Pero es imposible deshacerse del dinero como no sea comprando algún bien. Queda, por tanto, claro que el solo hecho de la creación de un producto abre, desde ese mismo momento, un mercado a otros productos.” (Jean-Baptiste Say)

La cita anterior (tomada del libro: Historia del pensamiento económico de Xavier Scheifler Amézaga. Edit. Trillas), como es usual en materia económica, ha sido poco leída, aunque, en su versión más corta, ha sido ampliamente citada: “Toda oferta crea su propia demanda”. Conocida como la “Ley de Say”, en honor al economista francés: Jean Baptiste Say, quien fue el primero en formularla.

Jean-Batiste Say, nació en Lyon el 5 de enero de 1767 y fallecido el 15 de noviembre de 1832. Es uno de los principales exponentes de la Escuela Francesa Clásica de economistas. Admirador de la obra de Adam Smith, e influenciado por otros economistas franceses como Turgot. En el año 1804 publica su más importante obra: “Tratado de Economía Política o Exposición sencilla del modo con que se forman, se distribuyen y se consumen las riquezas.” (http://www.hacer.org/pdf/TEP1.pdf y http://www.hacer.org/pdf/TEP2.pdf;). Este libro, en alguna medida, se puede considerar el primer texto de microeconomía acorde como se estudia en la actualidad.

Say inicia su exposición conceptualizando la relación entre política, ciencia económica y riqueza: ” Se ha confundido por mucho tiempo la Política propiamente tal, la ciencia de la organización de las sociedades, con la Economía política, que es la que enseña cómo se forman, se distribuyen y se consumen las riquezas. Sin embargo, las riquezas son esencialmente independientes de la organización política. En cualquiera forma de gobierno puede prosperar un Estado, con tal que su administración sea buena. Hemos visto naciones que se han enriquecido con Monarcas absolutos; y hemos visto otras que se han arruinado con gobiernos populares. Si la libertad política es más favorable a la creación y giro de las riquezas, lo es de un modo indirecto, así como es mas favorable a la instrucción.”

Posteriormente analiza en detalle el tema de la producción: “La producción no es creación de materia, sino creación de utilidad. No se mide por la longitud, volumen o peso del producto, sino por la utilidad que se le ha dado”.

Como se puede leer en la cita anterior y sería la impresión que tenía David Ricardo, Say introduce la idea de que el valor de las cosas estaba en función de la utilidad, idea posteriormente desarrollada por la Escuela Austriaca de Economía.  El mismo Say, en carta dirigida a Ricardo, y que es citada por el Prof. Scheifler, explicó así su pensamiento: “Debo haberme explicado  muy mal,  puesto que usted me acusa de haber dicho que la utilidad es la medida del valor, mientras que yo creía haber sostenido siempre que el valor que los hombres coinciden a una cosa es la medida de la utilidad que encuentran en ella […] Estoy también de acuerdo con usted en que el valor de un producto no puede descender más bajo del costo de producción. Si los hombres juzgan que su utilidad vale ese precio, lo producen. Si juzgan que su utilidad no vale ese precio, no lo producen”.

Joseph Schumpeter, en su conocida obra: “Historia del Análisis económico, nos señala que el libro de Say fue bastante popular, sobre todo en los Estados Unidos, por el lenguaje claro y sencillo con que estaba escrito, aunque algunos economistas, por este detalle, no le dieron la importancia que se merece. Sin embargo no se discute el lugar que tiene Jean-Baptiste Say dentro de los principales teóricos del pensamiento económico liberal clásico.


lunes, 13 de agosto de 2012

LA RENTA DE LA TIERRA


 
Los terrenos más fértiles y más favorablemente situados serán siempre cultivados primero, y el valor en cambio de sus productos se determinará, de la misma manera que el de todas las cosas, por la cantidad de trabajo necesario en todas sus formas, desde el principio hasta el fin, para producirlos y llevarlos al mercado. Cuando se empieza a cultivar terrenos de inferior calidad, el valor en cambio de los productos subirá porque se requiere más trabajo para producirlos (…) Es cierto que, en los mejores terrenos, el mismo producto seguirá obteniéndose con el mismo trabajo que antes, pero su valor subiría como consecuencia de la disminución de los rendimientos obtenidos por los que emplean nuevo capital y trabajo en los terrenos menos fértiles.”
(David Ricardo)

En el año 1817 aparece publicada una obra, que para muchos constituye la exposición más madura y precisa de la economía clásica. Con el nombre de: “On The Principles of Political Economy and Taxation” (Principios de Economía Política y Tributación. Editorial Ayuso. Madrid. 1973). Su autor, David Ricardo (Londres 1772 – Londres 1823), fue un terrateniente que hizo fortuna en la Bolsa de Londres y formó parte desde el año 1819 hasta su muerte, de la Cámara de los Comunes del Parlamento Inglés.

 Sus aportes a la teoría económica fueron fundamentales, siendo un duro crítico de lo escrito hasta la fecha de publicación de su libro. Es el primero en decir  que: “El producto de la tierra –todo lo que se deriva de su superficie mediante la aplicación unida del trabajo, de la maquinaria y del capital- se distribuye entre tres clases de la comunidad, a saber: el propietario del terreno, el poseedor del Stock o capital necesario para su cultivo y los trabajadores para cuya industria es cultivado. (tierra, trabajo y capital, los tres factores de producción tradicionales) […] La determinación de las Leyes que regulan esta distribución  es el principal problema de la Economía Política; las obras de Turgot, Stuart, Smith, Say, Simondi y otros, por mucho que hayan hecho adelantar esta ciencia, ofrecen muy poca información satisfactoria acerca del curso natural de l renta, de los beneficios y de los salarios.” (prólogo)

Como se puede leer en la última línea del párrafo anterior, Ricardo le da una importancia vital a la agricultura y a la tierra, afirmando que esta última es la única fuente de renta. Como se puede leer en la cita con que se inició  este artículo.

Ricardo analizó lo referente al valor de mercad de los factores, por ejemplo sobre el valor del capital señala: “Todo hombre es libre de emplear su capital como lo juzgue conveniente, pero naturalmente tratará de darle el empleo más ventajoso; estará descontento de de un beneficio de 10 por 100, si en otra inversión puede obtener un quince. Este deseo continuo por parte de los capitalistas de abandonar un negocio poco provechoso por otro más ventajoso, tiene una fuerte tendencia a igualar  el tipo de beneficios de todos los negocios o a fijarlos en proporciones tales que se compensen, a juicio de los interesados, cualquiera ventaja que uno pueda o parezca tener sobre el otro.”


En referencia a los salarios, indicó que “… el trabajo, como las demás cosas que se compran y venden, y que pueden aumentarse o disminuirse en cantidad, tiene su precio natural y su precio de mercado. El primero es aquel que es necesario para permitir a los trabajadores subsistir y perpetuar su raza, sin aumento ni disminución […] El precio de mercado de la mano de obra es el que se paga realmente por ella, debido al funcionamiento natural de la ley de la oferta y la demanda…” 

Ricardo también le dedicó parte de sus estudios al comercio internacional: “E desarrollo del comercio exterior no incrementará inmediatamente a cantidad de valor existente en un país, si bien contribuirá poderosamente a aumentar la masa de artículos disponibles, y, por consiguiente la suma de satisfacciones.”

Finalmente podemos caracterizar a David Ricardo como el primer economista profesional.  Fue un ardiente liberal, partidario de políticas económicas que impulsaran el crecimiento económico a base de garantizar a los capitalistas altos márgenes de beneficio, de manera que vino a teorizar el proceso de la revolución industrial británica.





domingo, 29 de julio de 2012

LA ARITMETICA DE LOS ALIMENTOS



“I SAID that population, when unchecked, increased in a geometrical ratio, and subsistence for man in an arithmetical ratio”.

Thomas Robert Malthus
An Essay on the Principle of Population.
 

En el año 1798, se publica un libro, cuyo simple título “Ensayo sobre el principio de la población” , que llegó con el paso del tiempo, a representar el pensamiento económico pesimista sobre la posible consecuencia de la sobrepoblación mundial.

Thomas Robert Malthus, su autor, nació el 14 de febrero de 1766, en Inglaterra, hijo de un terrateniente d ideas liberales, Malthus fue educado según los principios pedagógicos de Jean-Jacques Rousseau, de quien su padre era íntimo amigo. Completó sus estudios en el Jesus College de Cambridge. Después de graduarse en filosofía y teología, fue ordenado pastor anglicano y estuvo durante un tiempo al frente de la parroquia de Albury.

En el año 1796, Malthus escribió un ensayo titulado “The crisis”, donde plasma sus primeras ideas sobre el problema poblacional. En este primer escrito defendió la relación entre un Estado fuerte y la felicidad de la población. Esta idea fue cambiando hasta que comenzó a dudar de la eficiencia de las instituciones públicas. Dos años más tarde, publica la obra por la cual se le reconoce.

Malthus escribe: “La población, cuando no se le pone obstáculos, se duplica cada veinticinco años, esto es aumenta en progresión geométrica. Teniendo en cuenta el estado actual de la tierra, los medios de subsistencia, aún bajo las circunstancias más favorables, la actividad humana, no pueden hacerse aumentar con mayor rapidez de la que supone una progresión aritmética.”. Idea que en pocas páginas posteriores, en forma más concreta, escribe “la población, cuando no se controla, aumenta en una progresión geométrica, y de subsistencia para el hombre en una proporción progresión aritmética” (fondo de Cultura Económica. 1951). Situación que debe condenar a la humanidad al hambre y la pobreza.

La solución a este problema, según Malthus, es la propia de los seres racionales, la sumisión a la ley moral o “Moral Restraint”.

Aunque menos conocida, pero de igual importancia, Malthus publica en el año 1820  “Principios de Economía Política” (editado en español por el Fondo de Cultura Económica), en donde analiza la crisis de 1815-1816 en Gran Bretaña y sistematiza su pensamiento económico.

Entre las ideas presentadas en el texto hay que destacar la de que la crisis comienza con una insuficiencia de demanda, lo que lo conlleva a ser el primero en estudiar el problema del “paro” y presentar una teoría al respecto.  Así, critico la ley de los mercados de J. B. Say, según la cual toda oferta genera su propia demanda. Esta ley afirma que los problemas de la oferta (costes) son la razón fundamental de las crisis económicas. Al contrario, Malthus explico que el problema fundamental de la economía es la carencia de la demanda efectiva.

El pensamiento malthusiano es de tal importancia, que otro autor de la relevancia en el pensamiento económico liberal clásico, como es David Ricardo, le dedica todo el capítulo XXXII de su libro “Principios de Economía Política y Tributación” a analizar opiniones  de Mr. Malthus acerca del problema de la tierra”.

Thomas Robert Malthus en el año 1805 fue nombrado profesor de economía en una nueva institución universitaria, Haileybury, fundada por la Compañía de las Indias Orientales, destinada a formar a los funcionarios que después servirían a Inglaterra en destinos de ultramar. Muere el 23 de diciembre de 1834 a los 68 años de edad.
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lunes, 23 de julio de 2012

LA MANO INVISIBLE



Pero si el ingreso anual de la sociedad es prácticamente igual al valor de cambio del total del producto anual de sus actividades económicas, o mejor dicho, se identifica con el mismo. Ahora bien, como cualquier individuo pone su empeño en emplear su capital en sostener la industria doméstica, y dirigirla a la consecución del producto que rinde más valor, resulta que cada uno de ellos colabora de manera necesaria en la obtención del ingreso anual máximo para la sociedad. Ninguno se propone, por lo general, promover el interés público, ni sabe hasta que punto lo promueve. Cuando prefiere la actividad económica de su país a la extranjera, únicamente considera su seguridad, y cuando dirige la primera de tal forma que su producto represente el mayor valor posible. Solo piensa en su ganancia propia; pero en este como en otros muchos casos, es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones. Más ni implica mal alguno para la sociedad que tal fin no entre a formar parte de sus propósitos, pues al perseguir su propio interés, promueve el de la sociedad de una manera más efectiva que si esto entrara en sus designios. No son muchas las cosas buenas que vemos ejecutadas por aquellos que presumen de servir sólo al interés público.  […] Cual sea la especie de actividad doméstica en que pueda invertir su capital, y cuyo producto sea probablemente de más valor, es un asunto que juzgará mejor el individuo interesado en cada caso particular, que no el legislador o el Hombre de Estado.”

Adam Smith.

La extensa cita que inicia este artículo. Es uno de los párrafos más citados en la historia económica mundial, ya que, a favor o en contra, se le atribuye como la esencia del pensamiento económico liberal. No creemos equivocarnos al pensar y afirmar, que aunque muchos la mencionan en sus críticas o alabanzas, pocos son los que la han leído. Por tal motivo la hemos transcrito, lo más extenso posible (dado las limitaciones del espacio) para que todos la puedan leer y sacar sus propias conclusiones.

Esta alegoría, de la mano invisible aparece por primera vez en  un libro que marca un hito, un antes y un después, ya que formalmente aparece en el acta de nacimiento de la “Ciencia Económica”, como rama del saber humano y como materia de estudio y de polémica.

En el año 1776, el mundo académico ve la publicación de: “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations” (“Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de la Naciones”. La cita fue tomada de la edición en español, publicada por el Fondo de Cultura Económico. México, 1982. P.402. Traducción de Gabriel Franco de la Univ. De Puerto Rico) escrito por el Filósofo y Académico escoses, Adam Smith, quien a partir de la publicación de este libro, se le atribuye la paternidad de los estudios económicos.

Smith nació en  Kirkaldy, pueblo de la costa escocesa, en 1723. A lo largo de su importante carrera académica, Smith ejerce las funciones de profesor de filosofía moral, de cuyo estudio y reflexión sale la obra que para muchos, es el inicio de la idea de la libertades individuales: “Teoría de los sentimientos morales” (1759). Smith se relacionó con lo más granado de la intelectualidad europea de la época. Fue amigo y colaborador del otro gran filósofo escoses: David Hume (1711-1776). Fue admirador del gran filósofo francés: Voltaire (1694-1779), con quien se reunió en variadas ocasiones en la ciudad de Ginebra. Se sabe que “la Riqueza de las Naciones” (como usualmente se le conoce por lo largo del título) inicialmente se la dedicaría  a Quesnay, el fundador de la escuela Fisiocrática, pero la muerte de este último malogró a intención de Smith.

Entre los cargos académicos, podemos mencionar: miembro de la Literaty Society of Glasgow; presidente de la  Philosophical Society de Edinburgo; rector de la Universidad de Glasgow en 1787 y releecto en 1789. Fue nombrado director de Aduana de Edimburgo en 1778, puesto que desempeñó hasta su muerte el 17 de julio de 1790 a causa de una enfermedad, viviendo con su madre y su prima, en Edimburgo.

El periodista Max Lerner (1902-1992), en la introducción del el libro editado en inglés, en 1937 afirma que La Riqueza de la Naciones constituye una extraña mezcla de economía, filosofía, historia, teoría política, programa de acción; un libro escrito por un hombre de vasta cultura y sutil perspicacia.  En fin, es un libro que hay que leer.

lunes, 16 de julio de 2012

EL LIBERALISMO ECONOMICO CLÁSICO


El término “clásico”, fue utilizado por primera vez por el filósofo y economista prusiano: Karl Marx (1818 – 1883), para agrupar a los economistas que dieron origen al análisis económico formal. Más tarde, algunos autores incluyeron a Marx en este grupo, sin embargo, el pensamiento de este es tan diferente al de los anteriores, que preferimos no incluirlo o ampliar el adjetivo a liberalismo económico clásico”.

El profesor Xavier Scheifler Amézaga, en su libro: “Historia del pensamiento económico” (editorial Trillas.2006) nos señala que “… El liberalismo económico es un verdadero sistema económico…” porque partiendo de un análisis general se llegan a formular leyes y a la integración de las mismas en un todo de gran coherencia.

Es importante señalar, de acuerdo al Prof. Scheifler, que no es lo mismo hablar de “liberalismo económico” y de “capitalismo liberal”. El primero identifica al cuerpo teórico ideal, y el segundo a la realidad, que siempre esta por debajo de las expectativas teóricas y que por ende trae consecuencias negativas no deseadas y que para los economistas liberales, estos no son causados por  el liberalismo en si, sino por la no aplicación del modelo en su totalidad.

La estructura en que se sostiene el liberalismo económico se fundamenta en dos tipos: jurídicos y económicos. Entre los jurídicos podemos mencionar: 1) Derecho de propiedad del sector privado sobre los medios de producción; 2) Libertad de competencia; 3) libertad de producción; 3) libertad de comercio; 4) libertad de trabajo; 5) libertad de mercado y; 6) libertad de consumo.

Entre las estructuras económicas, se encuentran: 1) Economía de mercado; 2) Competencia ideal o perfecta y 3) Perfecta movilidad de los factores de producción.
  
Entre los que se consideran los más importantes economistas liberales clásicos, podemos mencionar, por su contribución a la teoría económica a:

1) William Petty (1623–1687) filósofo, médico, economista y estadístico inglés. Es mejor conocido por sus escritos de historia económica y estadística previos al trabajo de Adam Smith. Sus trabajos más famosos son los de tipo demográfico, Aritmética política y títulos similares, en los se trata del primer intento de entender las relaciones entre la población y la economía. Fue creador del término: “ pleno empleo”.

2) Adam Smith  (1723-1790), Filósofo y economista escoses, quien es considerado el padre de la economía con la publicación en el año 1776 de su libro “Investigación sobre la nauraleza y causa de la riqueza de las naciones”.

3) Thomas Malthus (1766-1834). Clérigo anglicano y erudito británico. Tenía una concepción muy negativa sobre el futuro de la humanidad al plantear de que no existía un crecimiento equitativo entre la población y la cantidad de alimentos que esta requería (usted debe haber escuchado la máxima de que los  alimentos crecen aritméticamente mientras la población exponencialmente). Su obra fundamental fue publicada en el año  1798, bajo el nombre de: “An Essay on the Principle of Population” (Un Ensayo sobre el Principio de la Población).
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4) Jean-baptiste say (1767-1832). Economista francés. En el año 1804, se publicó su contribución con el nombre de “Tratado de Economía Política”.

5) David Ricardo (1772-1823) Economista y hombre de negocios d bastante éxito, es considerado junto a Adam Smith uno de los grandes pensadores liberales su obra  apareció en el año 1817 bajo el nombre de: “Principios de economía política y tributación”.

6) Claude Frédéric Bastiat (1801–1850) escritor, legislador y economista francés, con una extensa obra escrita es considerado uno de los mejores divulgadores del liberalismo de la historia. Fue parte de la Escuela liberal francesa. Y finalmente

7) John Stuart Mill (1806 —1873). Filósofo, político y economista inglés, de una extensa obra que toca aspectos como la lógica (1843), principios de economía política (1844), sobre la libertad (1959), el utilitarismo (1863) y el sometimiento de la mujer (1869).

En próximas entregas veremos con un poco más de detalle a estos 7 autores, que marcaron un camino que transita una buena parte del mundo occidental moderno,


domingo, 8 de julio de 2012

LOS FISIÓCRATAS



Pero con todas sus imperfecciones, este sistema es probablemente es la aproximación más cercana a la verdad dentro de lo que se ha publicado sobre economía política” (Adam Smith)

En el año 1758 se publica en libro con el título de: “Tableau Économique” escrito por un médico, cirujano de la corte francesa, de François Quesnay (1694 – 1774)  y en cuyas páginas se describe un modelo para la economía de las naciones según el cual la sociedad se divide en tres clases: propietarios de la tierra (aristócratas, alto clero), trabajadores estériles (artesanos, mercaderes), y trabajadores productivos (agricultores, ganaderos, pescadores). Este modelo prevé un flujo de mercancías con un esquema basado en la circulación sanguínea. Se trata de un equilibrio económico estacionario, cerrado, en el cual no existe distinción entre factores productivos y bienes producidos.
El origen del término fisiocracia proviene del griego y quiere decir "gobierno de la naturaleza", al considerar los fisiócratas que las leyes humanas debían estar en armonía con las leyes de la naturaleza. Esto está relacionado con la idea de que sólo en las actividades agrícolas la naturaleza posibilita que el producto obtenido sea mayor que los insumos utilizados en la producción surgiendo así un excedente económico. Los fisiócratas denominaron de estériles a las actividades como la manufactura o el comercio donde la producción solo sería suficiente para reponer los insumos utilizados.
A los fisiócratas no les convence el enfoque monetarista del mercantilismo. Inaugurando una tésis constante  en la escuela liberal, para los fisiócratas, el dinero y su acumulación no constituían riqueza. La acumulación de metales preciosos, en lugar de aumentar la riqueza, creaba o propagaba el aumento de los precios (Maxím Ross.1992). El dinero se considera solamente como un medio de cambio.  
Según el economista Joseph Schumpeter, la doctrina fisiocrática, fue enseñada a lo largo de todo el siglo XIX (y el siglo XX), incondicionalmente o con algunos matices, con el nombre de “doctrina del máximo en competencia perfecta” y se fundamentaba en que la satisfacción máxima de las necesidades por todos los miembros de la sociedad globalmente considerados se obtendrá si, si en condiciones de competencia perfecta, cada cual puede actuar libremente según su interés individual.
Como se desprende del párrafo anterior, se puede considerar a la fisiocracia como la que inicia el pensamiento económico liberal, siendo su principal y el más conocido principio: ““laissez-faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar).  
Adam Smith, en su libro “La riqueza de las naciones” (1776), critica algunos aspectos del pensamiento fisiocrático, como son: presentar a los artesanos, industriales y comerciantes como absolutamente improductivos; no es correcto identificar a los manufactureros y mercaderes con los sirvientes domésticos; la afirmación a su entender inadecuada que el trabajo de los artesanos, industriales y comerciantes no expande el ingreso real de la sociedad;  la consideración de que la el trabajo de la tierra es el único productico le parece muy limitativo. Pero a pesar de estas críticas, Smith comenta: “… al declarar que la perfecta libertad es el único método eficaz para hacer que esta reproducción anual resulte la máxima posible, su doctrina es en todo respecto es tan acertada como es generosa y liberal…”
Luego de Quesnay, surgieron otros autores pertenecientes a la fisiocracia, entre los cuales se destaca Víctor de Mirabeau. También pertenecen a la fisiocracia los autores Mercier de la Rivière (1720 - 1794), Dupont de Nemours (1739 – 1810), el Abate Baudeau y Vincent de Gournay (1712 – 1759), a quien,  se le atribuye la conocida frase “laissez-faire, laissez passer”.

lunes, 2 de julio de 2012

EL MERCANTILISMO



“Que la riqueza consiste en dinero, o en oro y plata, es una idea popular, derivada de las dos distintas funciones del dinero, como instrumento de comercio y como medida de valor […] Un país se supone que es generalmente rico, de la misma manera que una persona, cuando abunda en dinero, y el atesorar oro y plata se considera el camino más corto para enriquecerse…” (Adam Smith. Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones.1982:378)

A partir del siglo XVI, en el mundo se desató una verdadera guerra por el dominio de los mares: portugueses, españoles, holandeses e ingleses, lucharon por ampliar sus mercados. Bajo el dominio de unos Estados poderosos, Compañías comerciales y aventureros, piratas y corsarios, se adentraban en aguas desconocidos con el único fin de hacerse ricos.

Esta era comercial produjo grandes adelantos e inventos en el sector del transporte y grandes descubrimientos territoriales. Cristóbal Colón consiguió un financiamiento de la corona española para una expedición para  encontrar una nueva ruta comercial hacia la india.

A pesar de esta inmensa actividad comercial, no se puede afirmar que estuvo amparado por una doctrina económica, pero si podemos decir que había una forma de pensar más o menos uniforme con una serie de principios básicos, los cuales fueron planteados por  Thomas Mun (1571-1641), Director  (1615) de la británica Compañía de las Indias Orientales (East India Company), en su libro “Discourse of Trade from England unto the East Indies” (Discurso del Comercio de Inglaterra hacia las Indias Orientales, 1621).

El Mercantilismo, nombre con que se conoce a esta escuela del pensamiento económico que influyó sobre Europa alrededor de 200 años, de 1550 a 1750, (Jorge Rojas R. 2004)  en forma muy global nos señala que la única fuente de riqueza para las naciones, son los metales preciosos: oro y plata, por lo tanto un país se hace más rico cuando posee mayores cantidades de esos metales en sus reservas. La forma de incrementar las reservas es a través de un superávit en la balanza de pagos, lo cual se consigue cuando las exportaciones de bienes y servicios son mayores a las importaciones, y la única actividad que permite esto, es la comercial.

La doctrina mercantilista fue duramente criticada por los economistas clásicos o economistas liberales, sobre todo por Adam Smith, quien es considerado el padre de la economía, el cual atacaba duramente el carácter improductivo del comercio. De acuerdo a Maxim Ross, economista venezolano que ha estudiado a profundidad el tema estas críticas se centran el alto carácter regulatorio del Estado en el comercio que genera un exceso de regulaciones; el tratamiento  del monopolio y el principio de equilibrio entre ingresos y gastos, fundamento del concepto de balanza comercial favorable.  

Una serie de cambios políticos, sobre todo durante la segunda mitad del siglo XVIII, en detrimento del absolutismo político y del colonialismo europeo, terminaron por sellar el declive del mercantilismo. Entre ellos podemos mencionar la Independencia Americana (1776), la Revolución Francesa (1789), que dieron origen a sendas repúblicas. Aunque el origen de los organismos representativos en Europa, los Estados Generales en Francia, la Cámara de los Comunes en Inglaterra, las Dietas en Alemania, y las Cortes en España, data de la Edad Media, fueron las nuevas repúblicas las que marcan el inicio del fin del absolutismo (Rojas, 2004).

En la próxima entrega veremos la otra gran corriente precursora del pensamiento económico, (antes del año 1776, cuando se publica el libro de Smith), “Los fisiócratas”.

lunes, 25 de junio de 2012

EL PENSAMIENTO ECONOMICO


Cada día crece el convencimiento entre nuestros dirigentes, de la importancia del estudio de la ciencia económica, así, como de la educación en esta materia que debe tener una ciudadanía interesada e inmersa en un proceso de desarrollo y aumento del nivel de vida.

Muchos dirán que las dificultades por mantener el nivel de consumo, para los que tienen un ingreso, y la dificultad para tener un buen empleo, son motores más que suficientes para motivar a la población a conocer sobre una materia tan criticada y condenada, y tienen razón.

Desde que nos dieron la oportunidad de publicar nuestra opinión y teniendo como profesión la carrera de economista, hemos querido transmitir con un lenguaje sencillo, y dirigido básicamente al ciudadano común, los principios que regulan al conocimiento económico.

De esta forma, en los próximos artículos, nos pasearemos por la historia del pensamiento económico, destacando doctrinas y economistas, que han marcado la dirección de la forma de ver al mundo. Como comentamos, esta será una visión muy general, no queremos llenar de principios difíciles de entender. Para las personas que quieren profundizar en el tema, los invitamos a consultar “Historia del análisis económico” de Joseph Schumpeter, editada en castellano por “Ariel” e “Historia de las doctrinas económicas”, escrito por Erick Roll, editado por el “Fondo de Cultura Económico”. Dos magníficas obras que le permitirán conocer esta materia, con lujo de detalles.

Si definimos a la “Economia” como la ciencia de la elección, ya que constantemente debemos tomar decisiones de cómo usar unos recursos que son escasos, y que puede ser usados para distintos fines (una cabeza de ganado, se puede sacrificar para alimentar a nuestra familia o se puede vender para adquirir otros tipo de bien), es innegable que el hombre es un ser económico, que le dedica una gran parte de su existencia terrenal, tomando este tipo de decisiones.

La historia de la humanidad se ha basado en ciertos principios económicos que han dominado distintas etapas de la historia. Así vemos que el crecimiento del imperio romano  fue basado en la ampliación territorial, que le permitía expandir sus sus mercados y obtener mayores ingresos por el pago de impuestos por parte de los pueblos conquistados. La aventura oceánica de Cristobal Colón, que dio a lugar el encuentro de Europa y América, tuvo un motivo netamente comercial, el cual genero el primer proceso inflacionario documentado. La cantidad de metales  preciosos que llegó a España proveniente de México y Perú, elevó de tal forma la cantidad de dinero en circulación que se produjo un aumento de los precios de los bienes y servicios.

La Guerra de Independencia iniciada en Caracas, también tuvo un origen económico. Los productores de cacao, café (equivalentes por su importancia en el ingreso por exportaciones, al petróleo actual) y otros productos agrícolas, mantenían un intercambio comercial muy activo con Holanda a través del contrabando con una de sus colonias, Curazao. Comercio  que se ve paralizado por las guerras napoleónicas, y el arribo al trono español de José  Bonaparte. Recordemos que el 19 de Abril, los dirigentes venezolanos de la época, salieron en defensa de Fernando VII.        

Recientemente, muchos analistas coinciden en afirmar que la invasión de Irak por parte de Los Estados Unidos, fue motivada por el control estratégico de los pozos petroleros.

Como vemos de estos ejemplos, se destaca la relevancia de la importancia que ha tenido la economía en la historia de la humanidad y por tanto la necesidad de conocer los principios económicos que conllevaron a los hechos señalados anteriormente y otros de igual importancia. En la próxima entrega, iniciaremos esta aventura del conocimiento, con el “Mercantilismo”.


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lunes, 4 de junio de 2012

INTERNET, INFORMACION Y CONOCIMIENTO


El 21 de noviembre de 1969, las Universidades de Stanford y UCLA, se conectan por primera vez en una red informática para transmitirse entre ellos un correo electrónico. Para tan importante logro utilizaron un proyecto encargado por el Ministerio de la Defensa de los Estados Unidos de Norteamérica llamado: “Advanced Research Projects Agency Network” (ARPANET). De esta manera se dio inicio a un proceso que actualmente se conoce mediante el nombre de “Word Wide Web” o simplemente “Internet”.

El surgimiento de este poderoso instrumento ha causado una verdadera conmoción mundial al mover las bases que sustentan las formas tradicionales del aprendizaje y la manera de ver el mundo. A cada segundo surgen miles de noticias y datos, que inundan a la red, sin embargo nunca como antes, están a disposición de los investigadores de los distintos campos del saber, la información especializada que antes era de exclusivo conocimiento de unos pocos.

Así como el siglo XIX y la primera mitad del XX, se puede decir, que la producción industrial es el motor del crecimiento económico, actualmente, esta situación esta cediendo grandes espacios a los servicios y a la generación de información técnica muy especializada. Como bien lo dice la UNESCO, en su estudio: “Hacia las sociedades del conocimiento”: “…lo que constituye una transformación revolucionaria no es tanto el rápido auge de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación –Internet y telefonía móvil, entre otras- como el recurso cada vez mayor a estos instrumentos por parte de proveedores de contenidos informáticos, educativos y culturales en los que los medios tienen un papel cada vez más considerable.” Lo revolucionario no es tanto la generación masiva de información sino su utilización en la generación de conocimiento.

Se hace necesario distinguir y marcar diferencia entre información y conocimiento, no son lo mismo. La información es un dato bruto, esto es, la materia prima para la generación del conocimiento. Por lo cual no sería muy descabellado definir a la información como un “no conocimiento”. La prueba de esto la proporciona la misma Internet ¿Cuanta información que se encuentra en ella se puede considerar como basura, inconveniente o en contra de los principios morales?. El conocimiento en cambio, en cualquier campo, permite a quien lo posee tener la capacidad de actuar intelectualmente  o físicamente. De esta forma, el conocimiento  es esencialmente una cuestión de capacidad cognitiva.

La información es efectivamente un instrumento del conocimiento, pero no es el conocimiento en si. La información que nace de deseo de intercambiar los conocimientos y de hacer más eficaz su transmisión, es una forma fija y estabilizada de estos que depende del tiempo y de su usuario: una noticia es “fresca” o no lo es. La información es en potencia una mercancía que se compra y se venden en un mercado y cuya economía se basa en la rareza, mientras que un conocimiento –pese a determinadas limitaciones: secreto de Estado y formas tradicionales de conocimientos esotéricos, por ejemplo –pertenece legítimamente a cualquier mente razonable, sin que ello contradiga la necesidad de proteger la propiedad intelectual. La excesiva importancia concedida a las informaciones con respecto a los conocimientos pone de manifiesto hasta qué punto nuestra relación con el saber se ha visto considerablemente  modificada por la difusión de los modelos de economía del conocimiento

Manuel Castells Viloria, sociólogo español, quien es considerado una de las más altas autoridades en la sociología asociada a la información, en referencia al tema nos comenta:”… Internet es la sociedad, expresa los procesos sociales, los intereses sociales, los valores sociales, las instituciones sociales. ¿Cuál es, pues, la especificidad de Internet, si es la sociedad?. La especificidad es que se constituye la base material y tecnológica de la sociedad red, es la infraestructura tecnológica y el medio organizativo que permite el desarrollo de una serie de nuevas formas de relación social que no tienen su origen en internet, que son frutos de una serie de cambios históricos que no podrían desarrollarse sin Internet. Esa sociedad red es la sociedad que yo analizo como una sociedad cuya estructura social está construida en torno a redes de información a partir de la tecnología de la información microelectrónica estructurada en Internet. Pero Internet en ese sentido no es simplemente una tecnología, es el medio de comunicación que constituye la forma organizativa de nuestras sociedades, es el equivalente a lo que fue la factoría en la era industrial ola gran corporación en la era industrial. Internet es el corazón de un nuevo paradigma sociotécnico que constituye en realidad la base material de nuestras vidas y de nuestras formas de relación, de trabajo y comunicación. Lo que hace Internet es procesar la virtualidad y transformarla en nuestra realidad, constituyendo la sociedad  red, que es la sociedad en que vivimos.” (Internet y la sociedad red.2001:13)

lunes, 28 de mayo de 2012

¿SENSACION O REALIDAD?


Hace pocos días el Banco Central de Venezuela presentó las cifras preliminares para el primer trimestre de 2012. Las mismas reflejan básicamente un crecimiento económico y una deceleración en el aumento de los precios.

Varias personas han manifestado reiteradamente sobre la incredulidad a estos resultados, aduciendo  que la sensación que tienen es todo lo contario. ¿Quién tiene la razón? ¿la sensación o la realidad? La respuesta es muy simple: ambos. Las cifras reflejan una realidad enmarcada en los parámetros forjados por una metodología internacionalmente aceptada y adoptada  a cargo de unos técnicos calificados y entrenados para su cálculo.

La cuestión es que en materia económica la sensación o percepción que se tiene sobre un evento es en muchos casos más importante que la realidad. No pongan cara de extrañeza y tengan un poco de paciencia, lo vamos a tratar de explicar con unos ejemplos.

En primer lugar veamos el caso del proceso inflacionario. Si las personas sienten, perciben o creen que los precios de los bienes y servicios seguirán en ascenso, tratarán de anticiparse a esta situación pidiendo aumento de sueldos, por ejemplo o si es un trabador independiente, ajustando sus honorarios, Esta situación encarecerá los costos de producción, presionando el aumento de los precios finales. En la literatura económica esto se conoce como inflación inercial o por expectativas.

Oteo caso que podemos mencionar es el del tipo de cambio ¿Cuántas veces ante el aumento del precio de un bien o servicio determinado? Nos han respondido para nuestra incredulidad, que el aumento es motivado a la devaluación de la moneda y, ¡ese bien no contiene ningún insumo importado!.

El de la escasez es otro ejemplo bandera de lo que puede causar la sensación o percepción. ¿Cuántas veces no ha corrido usted o a hecho una larga cola para adquirir un producto por el solo hecho de que usted o su familia cree que va a escasear. Lo que tarde o temprano se genera, producto de los mismos compradores.

Finalmente, señalaremos el más devastador de todos. La Sensación de inseguridad, ya sea jurídica o física. No importa si es real o no. Ya la existencia del temor no permite a las familias salir a divertirse en las noches, afectando a la industria del entretenimiento. El turismo, disminuye la inversión y el consumo privado, y pare usted de contar.

En todos los casos la solución es la misma, hay que cortar las expectativas, mostrando de manera CONVICENTE  la realidad. Hay que demostrar que no hay motivos para tener falsas sensaciones. ¡Cláro! esto no es tan sencillo, la credibilidad hay que ganársela. Si el río suena, demuestre que este no trae piedras y recuerde en economía la percepción es muchas veces más importante que la realidad.

domingo, 6 de mayo de 2012

MUCHO RUIDO


Y pocas nueces. Después de que se despertó una gran expectativa por la aprobación de la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, el presidente de la República, la firmó el pasado lunes 30 de abril y, aunque no se conocía el texto de la Ley, la pudimos leer al día siguiente gracias al ministro Izarra, quien, publicó a través de una de las redes sociales, un enlace donde se podía bajar e imprimir (Decreto 8.938 del 30 de  abril de 2012).

Una gran decepción nos causo la lectura, sinceramente no estuvo a la altura de las expectativas, por lo tanto decidimos, titular este articulo con el nombre de la famosa comedia de William Shakespeare: “Mucho ruido y pocas nueces” ¿Por qué?

En primer lugar no se ve por ningún lado la revolución socialista que tanto se pregona, en la cual se transformaría la relación entre los medios de producción, lo cual es un hecho económico y social, y no solamente social como se establece en el Art. 1º. Sin llegar a los comentarios de algunos expertos que dicen que es la misma Ley anterior con algunas modificaciones, si podemos afirmar que la Ley sigue siendo capitalista. De tal forma, que nos imaginamos que debe haber sido muy grande la decepción entre los seguidores del partido de Gobierno y que son snceros socialistas.

La jornada laboral se estableció con un máximo de 40 horas semanales, la reducción es solamente de cuatro horas, es decir hasta un máximo de 8 horas diarias, con dos días de descanso, por lo tanto, un trabajador puede laborar 8 horas diarias de lunes a viernes y descansar sábado y domingo. Si hay algo parecido a la realidad, es pura coincidencia.

Las mujeres y la familia, salieron bien parados, al aumentarse el período de permiso post natal a 26 semanas.

Ahora comentemos el asunto de la retroactividad de las prestaciones y su pago. En el artículo 142 se estableció una dualidad en que convivirán, la promesa  cumplida con la antigua forma de cálculo. Por lo tanto el Patrono debe depositar trimestralmente 15 días con “base al último salario devengado”. En la actualidad de depositan 5 días mensuales en base al último salario devengado. En ambos casos se depositan  gradualmente un adicional de 30 días. Por lo tanto el trabajador puede acumular un equivalente a 60 días de prestaciones por año. El artículo antes señalado, en el literal c, establece: “se calcularán las prestaciones sociales con base a treinta días por cada año de servicio o fracción superior a los seis meses calculada al último salario” y, finalmente en el literal d, se puede leer: El trabajador o trabajadora recibirá por concepto de prestaciones sociales el monto que resulte mayor entre el total de la garantía depositada de acuerdo a lo establecido en los literales a y b, y el cálculo efectuado al final de la relación laboral de acuerdo al literal c.

Los expertos en materia laboral que han estudiado el problema manifiestan que la retroactividad es ventajosa a partir del año 13. Sin embargo lo que es seguro es que si algún día elimina la inflación, lo que significa una estabilidad en los precios, lo cual haría innecesario los grandes aumentos de salario, el régimen anterior es muy superior al nuevo (60 días es superior a 30).

Nos pareció muy enredado y exagerado el tratamiento dada a la tercerización, pensamos que se  hubiese definido en forma claro el fenómeno y se hubiese prohibido su práctica. La definición que se lee en el Art 42, es muy ambiguo y oscuro: “A los efectos de esta Ley se entiende por tercerización la simulación o fraude cometido por patronos o patronas en general, con el propósito de desvirtuar, desconocer obstaculizar la aplicación de la legislación laboral”. Digan lo que digan, no se entiende esta definición.

Se puede decir que esta ley es buena, porque aumenta los beneficios y protecciones al trabajador y la familia, pero no es lo que se esperaba el segundo instrumento jurídico del país. Se perdió una gran oportunidad para trazar un camino que nos permita la modernidad y la entrada a una economía mundial globalizada y muy competitiva. “La revolución de la productividad  ya se agotó. La nueva era del trabajo implica la aplicación del conocimiento  como la nueva fuente de creación de valor y riqueza La sustitución de tierra trabajo y capital por el conocimiento traducido como valor, tecnología y oportunidad, cambiara completamente la dinámica de las empresas. El costo de la mano de obra, la materia prima, los insumos y otros costos asociados al proceso productivos serán cada día menos importantes”. (Valdes, Luigi.2002:18)  

domingo, 22 de abril de 2012

NO A LOS SUELDOS Y SALARIOS


No crean que nos volvimos locos y que estamos recomendando que no se ajusten los sueldos y salarios. En una economía inflacionaria como la nuestra, el mantenimiento del poder adquisitivo de nuestros ingresos es una necesidad, pero cualquier ajuste siempre será menor a la inflación dado el rezago que existe, los ajustes son anuales o en el mejor de los casos semestrales, el aumento de los precios se puede considerar que es diario. Todos los días se ajuste algún precio.
            Lo que queremos comentar es que en la actualidad una política económica seria se debe enfocar, en materia laboral, en la generación de puestos de trabajos dignos. Estudios recientes de la Universidad Católica Andrés Bello, han demostrado que la verdadera salida de la pobreza se encuentra en la generación de nuevos y buenos trabajos y no en la redistribución del ingreso.
            Es propio de la naturaleza humana alegrarse de recibir algún dinero extra que le permita adquirir algo que ha deseado  por mucho tiempo o que le permita cancelar algunas deudas. Pero nada se compara a la cara de felicidad que nos ilumina la cara cuando conseguimos un buen trabajo que nos genere un ingreso seguro cada quince y último (o semanal según sea el caso), que nos permita ahorrar, ya sea en una caja de ahorro o cualquier otro sistema, que nos facilite el acceso al sistema de salud y sobre todo, una vida digna en nuestra vejez.
            Un buen trabajo, necesariamente es formal. Por lo tanto, una política económica debe fomentar la formalidad, es decir la legalidad y esto debe pasar por facilitar la creación de nuevas empresas.
            Hemos referido en sucesivas ocasiones que la era industrial murió el siglo pasado para darle paso a la era del conocimiento y la alta tecnología. Los paradigmas laborales y las relaciones obrero patronales han cambiado, incluso, muchos países están revisando el papel de los sindicatos, por lo que se necesita una mayor flexibilización contractual. Recordemos, porque muchas veces se olvida, que cuando una persona consigue un trabajo, esta firmando un contrato en el cual ofrece su habilidad a cambio de una retribución, ya sea monetaria o en especie.
            En la actualidad hay anuncios de la promulgación de una nueva Ley del Trabajo (la más importante después de la Constitución). El Vicepresidente de la República ha anunciado que esa nueva ley contempla dos disposiciones que queremos comentar brevemente porque a nuestro parecer van en contra de lo que se ha señalado en los párrafos anteriores. Estas se refieren a la retroactividad de las prestaciones y a la reducción de la Jornada.
            La retroactividad de las prestaciones en nada mejora el poder adquisitivo de los trabajadores y por ende en nada beneficia el consumo actual, ya que estamos hablando de los ingresos futuros. Lo que si trae en consecuencia, es un aumento de los costos para las pequeñas y medianas empresas. En referencia a la reducción de la jornada esta al no ser la consecuencia de una mejora en la productividad lo que hace es aumentar el costo de producción. Es decir ambas medidas no son convenientes para la modernización de un país
            Lo único que  podemos decir para cerrar este punto, es que dada importancia del tema, repetimos, solo superada por la promulgación de una nueva constitución, por favor saquen el tema del debate político y discútanlo con todos los venezolanos. Entre todos podemos lograr una mejora significativa en la legislación laboral venezolana.


domingo, 15 de abril de 2012

DOS COMENTARIOS

Al comienzo de la segunda década del siglo XXI, existe un acuerdo general de que las relaciones entre los factores productivos ha cambiado y que se ha entrado a lo que el economista Fritz Machlup denominó en el año 1962: “La sociedad de la información” y que actualmente algunos llaman la “economía del conocimiento” o nueva economía.

En esta nueva era, el principal factor productivo es el conocimiento humano, con toda la carga de creatividad individual que esto requiere. Para medir la potencialidad de un país en este nueva era (creando tecnologías de información y conocimiento, -TIC-), el cuerpo técnico de las UNCTAD/Naciones Unidas, ha creado el ICT Diffusion Index and Ranking, el cual se define a partir de dos dimensiones: Conectividad: medido por el número de Internet hosts per cápita; número de PC per cápita; número de líneas telefónicas per cápita; y número de líneas de telefonía móvil per cápita. De esta manera a una medida del desarrollo de infraestructura. Acceso: Se mide por el número estimado de usuarios de Internet, tasa de alfabetización, costo de la llamada local y el PIB per cápita (PPPUS$). Componente este que permite describir la oportunidad de sacar ventaja del hecho de estar conectado.

En el año 2005, este ranking señalaba a Luxemburgo como el país, con el puesto No.1 y Nigeria en el puesto 180. Venezuela ocupaba el puesto No. 87. Noticias recientes y hay que señalarlo, extraoficiales, señalan que una nueva edición de este indicador ubican a nuestro país en el puesto 107. Si esto es verdad, indican un claro retroceso de Venezuela en el nuevo mundo de la alta tecnología, restándonos competitividad comercial internacional.

Otro comentario que queremos realiza es referente al fenómeno inflacionario que estamos viviendo. Si no se entiende que este es un PROCESO y no un hecho puntual, no se logrará vencer. Existe un componente en particular de este proceso que algunos llaman: “Inflación contenida” o “Inflación potencial”, que se refiere al posible incremento en los precios retenido o en estado latente por el control de precios.

Muchos economistas señalan que si mañana se eliminara la regulación, el aumento que sucedería estaría más cercano a la inflación real. Eso es excesivo, pero el concepto, en si es importante. Con la existencia de un control de precios, el cual es un hecho puntual, los precios se congelan en un momento dado sin una revisión periódica, se deja solapada o escondida parte del desequilibrio económico que genera el proceso inflacionario, con la consecuencia de que siempre existirá la particularidad que la variación de los pecios oficiales siempre será menor a la real. Mientras más dure el control, mayor será el desequilibrio escondido, por esta razón es que nadie en su sano juicio puede recomendar una completa liberación de precios. Hay que hacerlo en forma gradual.