martes, 19 de mayo de 2009

ARTURO USLAR PIETRI PROTAGONISTA EN LA ECONOMIA VENEZOLANA


Amigos Invisibles, el pasado 16 de mayo, se conmemoró un aniversario más del nacimiento de Arturo Uslar Pietri, el gran humanista venezolano, quien en sus últimos años de vida fue considerado la conciencia moral del país. Para mi generación se hizo parte importante de nuestformación el saludo con que inicie este escrito, el cual con “La primavera de Vivaldi”, como telón de fondo, era el comienzo de la gran aventura del saber, algo mucho más modesto, pero efectivo, de lo que hoy son los canales de TV, Discovery ,National Geographic y History Channel. A los 103 años del nacimiento de Arturo Uslar Pietri, les presento mi modesto homenaje

El escritor norteamericano Charles Van Doren define a un hombre o mujer renacentista como una persona de muchos logros y talentos. Un hombre que no es ni un experto ni especialista, pero sabe algo más que un poco de “todo” en lugar de saberlo “todo” sobre una pequeña parte del espectro total del conocimiento moderno.

Aunque la velocidad de generación de nuevos conocimientos que presenta actualmente la humanidad hace imposible encontrar a un “hombre renacentista”, existen algunos individuos muy cercanos a este concepto. Venezuela tuvo el privilegio durante casi todo el siglo XX, de tener entre sus hijos a un hombre renacentista. Para la gran mayoría de venezolanos este hombre es indudablemente Arturo Uslar Pietri, de quien su amigo de toda la vida y valor de las letras venezolanas, Miguel Otero Silva, manifestó: “Arturo Uslar Pietri es la inteligencia mejor organizada y mejor amueblada del siglo XX”

Al momento de su muerte, Arturo Uslar Pietri pertenecía a la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, a la Academia Nacional de la Historia, a la Academia Venezolana de la Lengua y la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Como podemos ver sabía un poco más que algo.

Reseñar casi 95 años de prolífica vida en tan corto espacio es una tarea casi imposible, nació en caracas un 16 de mayo de 1906 y murió en la misma ciudad el 25 de febrero del 2001. En tan longeva existencia, entre otras cosas, logró:

• Ser uno de los principales escritores del país, con 7 novelas en su haber, 5 libros de cuentos, 31 libros de ensayo, 6 de crónicas de viaje, 2 libros de poesía y 2 obras de teatro. Obra en conjunto que le permitió ser reconocido en dos ocasiones el premio nacional de literatura, recibir el premio Príncipe de Asturias de las Letras, uno de los más importantes reconocimientos de habla hispana.
• Ser funcionario público, ejerciendo como:
- Presidente de la corte Suprema de Justicia del Estado Aragua (1934).
- Jefe de la Sección de Economía del Ministerio de Hacienda (1936).
- Director de Información de la Cancillería (1936).
- Director del instituto de Inmigración y de colonización (1939).
- Ministro de Educación (1939).
- Secretario General a la Presidencia.(1941).
- Ministro de Relaciones Interiores (1945).
• Ser Candidato presidencial.
• Senador de la República de Venezuela.
• Profesor de Literatura venezolana en la Universidad de Columbia. (1946)
• Profesor de las cátedras de Literatura venezolana en la facultad de Filosofía y Letras y de Economía en la facultad de Derecho de la UCV.
• Publicista en ARS Publicidad.
• Articulista por muchos años en distintos medios de información impresa, su columna “Pizarrón” se mantuvo con algunos lapsos de interrupción, por 50 años, en el periódico “EL NACIONAL”, del cual fue su director (1969-1974)
• Revolucionar el concepto de Televisión Cultural con su programa “Valores Humanos”, el cual se transmitió por más de tres décadas.
• Ser embajador de Venezuela ante la UNESCO (1975-1979).

Isbelia Sequera Tamayo, individuo de número de la Academia Nacional de Ciencias económicas y su amiga Personal nos comenta: “Arturo Uslar Pietri también es pionero en otros campos. En la literatura abre el espacio para la novela histórica con sus Lanzas coloradas y junto a sus seis novelas más como Oficio de difuntos, la isla de Robinson y la Visita en el tiempo, entre otras, obtiene los más preciados galardones de la narrativa mundial. Con Barrabas y otros cuentos quiebra los moldes tradicionales. Y, también percibe el sentido del realismo mágico en la literatura latinoamericana. Como ensayista. Como ensayista abarca con gran profundidad y sabiduría los principales aspectos del acontecer humano. Como divulgador del conocimiento no hay otro igual. Sus Valores humanos en la televisión, y su Pizarrón en la prensa así lo atestiguan. Como Político presenta al país una opción de gobernabilidad sustentada en el Humanismo democrático”.

Es, asimismo el hombre de carne y hueso que vivió su entorno familiar, con su noble esposa Isabel y sus dos hijos, en un ambiente de amor, comprensión, felicidad y paz”.

Es digno de admirar como una persona puede hacer tantas cosas en la vida y hacerlas todas bien. Refiriéndose a lo realizado a lo largo de su vida Arturo Uslar Pietri especifica: “Yo no soy un producto de ningún plan, de ningún proyecto que concibiera hasta ahora. Fui un producto de mi manera de ser, de mi manera de entender y sentir, de mi noción de lo que era el país. Toda mi vida me he valido de todos los medios, por ejemplo, la labor que yo hice con la televisión no la ha hecho nadie en Hispanoamérica, divulgando conocimientos de una forma sencilla y directa.”

El primer contacto de Arturo Uslar Pietri con el mundo económico se ubica en el año 1936 cuando el Dr. Alberto Adriani lo invita a ser el jefe de la sección de economía del Ministerio de Hacienda, pero su contribución a la ciencia económica se ubica fundamentalmente en dos áreas: sus artículos periodísticos y la educación universitaria.

El 14 de julio de 1936, en el diario “Ahora”, aparece una editorial escrito por Arturo Uslar Pietri y titulado “Sembrar el petróleo”, en el cual el autor señala su inquietud por el carácter rentista de la industria petrolera venezolana: “Urge crear sólidamente en Venezuela una economía reproductiva y progresiva. Urge aprovechar la riqueza transitoria de la actual economía destructiva para crear las bases sanas, amplias y coordinadas de esa futura economía progresiva que será nuestra verdadera acta de independencia. Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla totalmente en ayuda, facilidades y estímulo a la agricultura, la cría y las industrias nacionales. Que en lugar de ser el petróleo una maldición que haya de convertirnos en un pueblo parásito e inútil, sea la afortunada coyuntura que permita con su súbita riqueza acelerar y fortificar la evolución productora el pueblo venezolano en condiciones excepcionales”.

Han pasado mas de 70 años y todavía la frase marca el ritmo de discusión sobre el futuro de la industria petrolera Venezolana. El Dr. Silva Michelena indica que “En Venezuela la famosa frase de Uslar Pietri sembrar el petróleo, lanzada como lema en 1936, ha visto transcurrir setenta años sin que se haya tenido claridad sobre el verdadero carácter de esa siembra. No se trata de repartir a todo el mundo el petróleo, no se trata de hacer demagogia, no se trata de proclamar que el petróleo va directamente al pueblo. Se trata de comprender que Venezuela, como país petrolero, debe asumir plenamente esta circunstancia natural, y buscar activamente la integración productiva y no rentística de la industria a la economía mundial”

Los Profesores Baptista y Mommer nos explican el significado inicial que tuvo esta frase para el Dr. Uslar Pietri: “Con una visión reminiscente de la concepción fisiocrática del mundo económico, caracterizaba allí a la agricultura como economía reproductiva y progresiva, en tanto que designaban a la minería como economía destructiva y por consiguiente, efímera.”

Pero dejemos al propio Uslar Pietri que sea quien nos explique cuál es el significado de la frase: “El tema central de la política económica venezolana puede sintetizar en esta consigna perentoria: Sembrar el petróleo. Es decir, no abandonarnos a la poderosa corriente unilateral que constituye la industria petrolera, sino por el contrario, canalizarla, dirigirla, aprovecharla, para que con su fuerza y riqueza anime y movilice todas las actividades económicas del país”.

Roberto Briceño León nos muestra una visión más completa de la evolución a de esta frase, que ha originado concepciones muy particulares de lo que debería ser la economía venezolana: “Esta frase ha tenido sin embargo dos diferentes acepciones: una es sembrar el petróleo en la industria; y, la otra, sembrarlo en la gente. La siembra en industrialización se la concibe como un medio para crear empleos y “desarrollar” al país. Esto se ha manifestado de maneras distintas: una es la construcción de obras públicas, y la otra el proceso de substitución de importaciones. En la práctica ello ha significado la ceración de un mercado de empleo más diverso y, en consecuencia, la aparición o refuerzo de ciertos grupos sociales …”

En los últimos años se ha iniciado un proceso de revisión de la frase Uslariana, de cómo debe interpretarse o redefinirse, para así justificar un nuevo enfoque del papel del petróleo en la economía venezolana. Al respecto el Dr. Asdrúbal Baptista nos comenta: “En lo relativo a las nuevas prácticas, por su parte, lo sobresaliente es el intento de redefinición del viejo y sobado lema “sembrar el petróleo”. El ámbito de significación de la frase, sólo local y económico como lo ha sido, se le quiere ahora desbordar para cubrir también lo internacional y lo político.”

Arturo Uslar Pietri fue profesor jubilado, en el año 1937 se desempeñaba como profesor de la Cátedra de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela y publica lo que puede considerarse el primer texto de economía adaptado a la realidad Venezolana. “Sumario de Economía Venezolana, para alivio de los estudiantes”, el cual no era en realidad un libro de texto tal cual se concibe en la actualidad. Era una mezcla de Informe económico, libro de geografía e Historia económica. La Dra. Isbelia Sequera Tamayo quien utilizó el libro en su época de estudiante, lo describe de la siguiente forma: […] No es un libro fácil, va mucho más allá de su condición de alivio a los estudiantes, o para cumplir una exigencia académica. No, es mucho más que eso. Es un libro que aporta al país un haz de informaciones, de análisis, de reflexiones y de alternativas que tiene planteado en su destino […] Es, en síntesis un libro lúcido, un libro en el cual se cuantifica con muy poca emosión, con gran frialdad y objetividad científica las diferentes situaciones de carácter económico-político que vive Venezuela a lo largo del tiempo, enmarcadas en el medio físico y Social.”


Arturo Uslar Pietri alega que la razón que le motivo a escribir el libro era la inexistencia de un texto adecuado a la idiosincrasia del venezolano, en el prólogo de la primera edición de libro. AUP, nos comenta al respecto: ”Estos apuntes, en su primera versión, fueron hijos de la necesidad […] Los textos usuales eran extranjeros y cuando hablaban de experiencias monetarias se referían siempre al dólar o al franco sin que por ninguna parte asomara un atisbo siquiera de los complejos fenómenos que determinan el valor del Bolívar en el mercado de cambio como tampoco se encontraba noticia alguna sobre nuestra situación demográfica, sobre los problemas de nuestra producción, ningún análisis de una política económica nacional, ni una brizna siquiera de nuestros campos, ni una vaharada del sudor de nuestros hombres […]
Visionario de una realidad todavía vigente, hoy nuestros estudiantes de economía siguen estudiando básicamente con libros extranjeros, alejados totalmente de nuestra realidad como país monoproductor, como país petrolero.

A pesar de la significativo de que uno de los mejores escritores de habla hispana haya contribuido con la literatura económica, el principal aporte de Uslar Pietri a los estudios de economía en Venezuela, se ubica cuando, en el año 1936, junto a los Doctores: José Joaquín González Gorrondona, Tito Gutiérrez Alfaro y José Manuel Hernández Ron, funda la Escuela Libre de Ciencias Económicas y sociales de la UCV, adscrito a la Facultad de Derecho y precursora de la actual Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.


En el futuro las nuevas generaciones de venezolanos recordarán a Arturo Uslar Pietri como un gran novelista y cuentista, como un gran intelectual pero serán pocos los que lo recuerden como un hombre que fue fundamental para el inicio de los estudios de la economía en Venezuela, ganándose con mérito propio el ser reconocido como un protagonista en la economía venezola




































jueves, 14 de mayo de 2009

Ante la situación económica nacional

La economía venezolana viene padeciendo de alta y creciente inflación, lo cual es un problema que ya se vuelve crítico para la economía venezolana y especialmente para las familias de menores ingresos. La inflación ha tomado fuerza en nuestro ambiente no obstante la vigencia de un régimen de controles de cambio y de precios, y el sostenimiento de un tipo de cambio fijo e invariable desde comienzos de 2005. Las políticas económicas del gobierno, fundamentadas desde 2003 en controles de variada naturaleza, represión económica y vulneración de los principios constitucionales de libertad económica y derecho de propiedad, han generado graves distorsiones en los patrones de producción y consumo. El deterioro de la producción agrícola, la escasa inversión en nueva capacidad productiva industrial y agrícola; la corrupción generalizada, tanto en la administración de los controles como en el funcionamiento ordinario del Estado, que persistentemente se señala en los medios; el estancamiento de la producción petrolera, el colapso de las empresas básicas de Guayana y la insolvencia de las empresas financieras públicas, son todos síntomas de problemas económicos graves, que se han manifestado con mayor virulencia desde que los precios del petróleo iniciaron su drástica declinación en el tercer trimestre de 2008.

En éste contexto, el gobierno presentó un Plan Anticrisis el 21 de marzo de 2009. Las medidas que lo componen se corresponden con una equivocada interpretación fiscalista de la naturaleza de los desequilibrios, además de atribuirlos a supuestas perversiones del mercado y del sistema capitalista, y a conductas desviadas de los paradigmas que se corresponden con el llamado “Socialismo del Siglo XXI”. Esa interpretación conduce a prescripciones de política ajenas a las causas que provocan los desajustes. Entre las causas reales se inscriben las propias políticas del Estado, las cuales se retroalimentan en respuesta a su ineficacia, enfatizando así su signo distorsionador. La conducción de los asuntos públicos se resume, a gran escala, en un proceso de cambios económicos e institucionales improvisado, cuyo elemento más destacado es la creciente intervención del Estado en la economía como ente regulador, pero también como un productor, altamente ineficiente, de bienes y servicios, devenido en esa condición a través de un proceso errático de expropiaciones y compras coactivas de empresas privadas.

Esta circunstancia, unida a la debilidad de la producción nacional, ha exigido un flujo creciente e insostenible de importaciones, y al desbordamiento del gasto público, lo cual ha exacerbado la dependencia de la actividad petrolera, precisamente cuando se ha revertido el ritmo creciente de los precios internacionales de los hidrocarburos. La severa crisis económica global, intensificada a partir del tercer trimestre de 2008, ha contribuido a agravar el cuadro económico nacional, pero en modo alguno puede ser invocada como la causa originaria de los trastornos que afectan a los venezolanos.

El deterioro institucional

Según la Constitución de 1999, la República es un Estado democrático y social de derecho y de justicia, organizado en forma Federal con fundamento en el principio de la descentralización. Se preservan en esa Constitución, en general, los derechos civiles, políticos y económicos que ya venían del ordenamiento constitucional precedente. Entre los principios que acoge la Constitución económica se encuentran el de libertad económica y el derecho a la propiedad, limitados solamente en los términos que fijen la Constitución y la ley en función del interés colectivo. La expropiación sólo procede por causa de utilidad pública y social, mediante sentencia firme y mediando el justo pago de indemnización. Estos principios han sido consistentemente vulnerados por el Ejecutivo, con la anuencia y el respaldo de los restantes poderes públicos. Se confiere, además, rango constitucional a la coordinación de políticas macroeconómicas y se consagra, aunque con deficiencias, la autonomía del Banco Central de Venezuela. Estos principios, de aceptación universal, no encuentran correlato en la práctica y, por el contrario, la pérdida de la autonomía del Banco Central, en la ley y en los actos, lo inhabilita para el cumplimiento de sus funciones y diluye la pertinencia de la coordinación interinstitucional.

En agosto de 2007, con el expreso propósito de construir una economía y un Estado Socialista, en abierta violación a lo dispuesto en la Constitución de 1999, el Presidente promovió, mediante un referéndum, la aprobación de un proyecto de reforma constitucional que permitiría su reelección indefinida, introduciría nuevos conceptos de propiedad de los medios de producción, con el consiguiente debilitamiento del régimen de propiedad privada, y definiría una nueva “Geometría del Poder”, según la cual, se anularía la descentralización y se concentraría un poder omnímodo en el Presidente de la República. Todo ello con el objeto de imponer un sistema de planificación central de la economía y el sometimiento y control de los niveles de gobierno de elección popular, es decir, gobernaciones y alcaldías. Aunque el proyecto fue rechazado por 51% de los votantes, la Asamblea Nacional aprobó, a fines de 2007, el Primer Plan Socialista de la Nación (2007-2013) y en julio de 2008 el Presidente aprobó 26 decretos-leyes compatibles con la reforma derrotada en la consulta.

El desconocimiento de mandatos constitucionales no comenzó en 2007. En julio de 2005 se modificó la Ley del BCV para obligarle a transferir (es decir, entregar sin pago alguno) US $ 6 millardos de las reservas internacionales al Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN), destinado a cubrir parte del gasto público. Aunque esa debió haber sido la única entrega conforme a la ley, el BCV ha transferido a ese Fondo más de US$ 30.000 millones desde entonces, en virtud de la aplicación de un concepto difuso y arbitrario, cual es, la transferencia de aquella porción de las reservas internacionales que exceda al nivel que se aprecie como adecuado. Como consecuencia de esta nociva práctica, se han exacerbado las causas monetarias de la inflación y, con base en principios contables propios de la banca central, puede afirmarse que el patrimonio del BCV es hoy negativo.

En un sentido más general, se ha intensificado la utilización de las instituciones democráticas con propósitos de retaliación y como medio para neutralizar la oposición política al régimen, por vía de procesos judiciales espurios, mediante la inhabilitación de personas con indiscutible respaldo popular, y para desconocer y anular la voluntad expresada a través del voto en las elecciones regionales.

Las políticas económicas

Desde la aplicación de las medidas de recorte del gasto público en 1999, como consecuencia de la merma en los ingresos petroleros, pasando por las políticas derivadas de la turbulencia política interna y los ataques terroristas a EE UU en los primeros años del siglo y, luego, por una fase de intensa expansión del gasto público en correspondencia con los altos precios del petróleo registrados, fundamentalmente, a partir del año 2008, el país enfrenta, de nuevo, una sensible reducción tanto en los precios como en la producción de hidrocarburos, que ha determinado una mayor presión tributaria y la intención de reducir drásticamente el gasto público. Desde la perspectiva de la política fiscal, la respuesta a los vaivenes del mercado petrolero ha sido la de adaptarse a los cambios, elevando o reduciendo las contribuciones y el gasto público, según el caso. En Venezuela se carece de los mecanismos estabilizadores que reclama su condición de país petrolero y, de hecho, los recursos que existían en el entonces llamado Fondo de Estabilización Macroeconómica, fueron consumidos en dos años. Desde el punto de vista cambiario, persiste la política de sustentar la lucha contra la inflación en la relativa estabilidad del tipo de cambio –como fue el caso hasta 2003– y en los controles administrativos con un tipo de cambio fijo, a partir de ese año.

La conducta fiscal del gobierno ha inducido un patrón de inestabilidad económica que repercute en la producción, el consumo, la inversión y el empleo productivo, y de allí que ha comprometido las posibilidades de desarrollo integral que anunciaba la favorable circunstancia petrolera mantenida por cerca de una década. Así, el aumento en el gasto público que se correspondía con la bonanza petrolera, estimuló la demanda de consumo, con la consecuente repercusión en el crecimiento de la actividad económica no petrolera, principalmente en los sectores financiero, de comunicaciones, construcción y comercio, no tanto así en la manufactura y la agricultura. La abundancia de divisas favoreció un rápido y marcado aumento de las importaciones, que en 2008 alcanzaron US $ 48.095, es decir, 55% de las exportaciones petroleras de ese año. Y, sin embargo, el desequilibrio de los mercados y la incapacidad de la política monetaria del Banco Central, contribuyeron a crear intensas presiones sobre los precios de los bienes, especialmente los de primera necesidad. El gobierno ha enfrentado estas presiones con controles de precios, de cambio y una penetrante represión sobre el aparato productivo privado, cada vez que supone conductas alejadas de sus propios parámetros, los cuales resultan ajenos por completo a las realidades de la economía y de los mercados. Por ello, desde fines de 1998 hasta fines de 2008, el Índice de Precios para Caracas ha crecido 556%. La improvisación ha sido un rasgo consistente de las políticas del Estado. En 2007, por ejemplo, mientras aplicaba la reconversión monetaria, el gobierno presentó un Plan Antiinflacionario, que incluía emisiones de bonos en divisas, la reducción de la alícuota del IVA, ampliación del crédito al sector agrícola y una ley especial contra el acaparamiento, la especulación y el boicot. El corolario de estas medidas fue una aguda escasez de bienes básicos y elevadas tasas de inflación de 22,5% y 31,9% en 2007 y 2008, respectivamente.

El gobierno ha podido hacer mucho más por contener la inflación en beneficio de los sectores de menores ingresos, pues ha dispuesto de ingentes recursos para asegurar el crecimiento de fuentes permanentes de trabajo y mejorar la calidad de vida de los venezolanos. Pero es que no existe coherencia en las políticas que aplica, ya que la contraparte de un gasto abultado, con transferencias sociales que conceden dividendos políticos en el corto plazo, ha sido la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, un deterioro sostenido en la cantidad y calidad de los servicios públicos, inseguridad e incertidumbre, en cuanto a la capacidad del Estado para enfrentar la crisis que se avecina y en cuanto a la propia integridad de bienes y personas en razón del avance de la violencia de carácter principalmente urbano.
Del Plan Anticrisis de marzo 2009 y otros planes por venir

El precio promedio del barril del petróleo venezolano fue de US$ 86,8 en 2008, por lo que una reducción estimada hasta US$ 40 para 2009, en el contexto de los serios problemas económicos acumulados, representa un impacto de magnitud considerable en el orden económico y social, y de allí, en la gobernabilidad del país. Sin embargo, la situación pudo haber sido distinta si hubiese prevalecido un mínimo de sensatez y de orden en la conducción de los asuntos públicos. Al tomar en cuenta el precio promedio del petróleo que ha prevalecido desde 2004, el gobierno podría disponer hoy de elevados ahorros en el fondo de estabilización que contribuyeran a suavizar los efectos de la caída del ingreso petrolero. Más aún así, si hubiese adoptado una política racional de producción y de comercialización, preservando el interés nacional por encima del interés geopolítico circunstancial. Pero no es ese el caso. En respuesta a su imprevisión, el gobierno puso en marcha un Plan Anticrisis improvisado e incompleto, según el cual, reducirá el gasto presupuestado para 2009 en una proporción tal, que implicaría disminuir el gasto fiscal efectivo en términos reales en más de 30%; incrementó la alícuota del IVA –después de haberla reducido– y, por lo que hoy se conoce, endeudará a la República y a PDVSA por más de US$ 15.000 millones, con lo cual la deuda pública total de ambas entidades podría alcanzar a US $ 75.000 millones al cierre de 2009. Además, el gobierno está aplicando severas restricciones a la entrega de divisas a través de CADIVI, está excluyendo bienes de la lista favorecida con divisas preferenciales, y PDVSA ha intervenido en el mercado de permutas contrariando la ley, no obstante lo cual, el tipo de cambio en ese mercado es superior en más de 200 por ciento al tipo de cambio oficial.

La crisis encuentra a Venezuela con una dependencia casi total del ingreso petrolero, con una empresa petrolera estatal sensiblemente deteriorada en su capacidad gerencial, operativa y financiera, y con un aparato productivo privado que ha sido premeditadamente asfixiado. A ello se agrega el avance del proceso de deterioro institucional, pues los poderes públicos son cada vez más parciales y dependientes del Ejecutivo; el BCV financia el gasto público con las reservas internacionales que deberían respaldar la liquidez monetaria, y relaja su política monetaria para permitir el endeudamiento del gobierno; las cuentas públicas no reflejan transparencia y se han intensificado los alegatos de corrupción, amparada por la impunidad. En este estado de cosas, continuará acentuándose el deterioro económico, social e institucional que afecta a los venezolanos, como consecuencia directa de las políticas en aplicación y por aplicar por parte del gobierno venezolano y del clima de desasosiego que vive el país.

El paquete de medidas de marzo 2009, resulta esencialmente fiscalista, insuficiente, desarticulado y carece de la consistencia mínima para proveer crecimiento y estabilidad económica a Venezuela. Es por ello que no logrará atenuar las presiones inflacionarias, ni la caída del salario real. Sus secuelas serán percibidas por la población en forma más evidente a través del alza de los precios de los alimentos y de otros bienes y servicios, y de la erosión del valor de compra de las transferencias sociales. La escasez de productos nacionales y la inevitable reducción de las importaciones; la paralización de empresas privadas por falta de insumos y la interrupción de obras por falta de pago a contratistas y proveedores del Estado, en especial en los casos de PDVSA y las empresas básicas de Guayana; así como la menor actividad económica en la cadena de empresas relacionadas, generará un creciente desempleo y un proceso continuo de empobrecimiento. Algunos creen que éste cuadro se resolvería automáticamente con sólo elevarse el precio de petróleo. No comprenden la magnitud del daño estructural causado a la economía venezolana. Tampoco consideran la desviación de esfuerzos y de recursos desde las áreas productivas de mayor impacto económico hacia aquellas que se favorecen de las distorsiones generadas por las políticas públicas, entre ellas, la marcada apreciación cambiaria.
Queremos advertir al país sobre este grave cuadro económico, social e institucional, no con el propósito de acentuar la ansiedad que prevalece entre los venezolanos, sino para resaltar el hecho de que los desequilibrios y distorsiones que se vienen conformando en los últimos años, tendrán impactos negativos de importancia sobre la vida de los venezolanos debido a los graves errores de interpretación de la realidad nacional y de diseño y ejecución de las políticas que se llevan a cabo bajo la presente gestión gubernamental.
www.pensarenvenezuela.org.ve

Caracas, martes 12 de mayo de 2009

SARY LEVY
DOMINGO MAZA ZAVALA
PEDRO PALMA
HECTOR SILVA MICHELENA
HECTOR MALAVE MATA
HUMBERTO GARCIA LARRALDE
CARLOS HERNANDEZ DELFINO
ISAAC MENCIA
FRANCISCO FARACO
JOSE GUERRA
ORLANDO OCHOA
VICTOR OLIVO
LUIS CARLOS PALACIOS
TEODORO PETKOFF
RONALD BALZA
JESUS CASIQUE
ALCIDES VILLALBA
WILLIAM CAMACARO

domingo, 10 de mayo de 2009

ALGO HICIMOS MAL

HOY ME APARTO  DEL OBJETIVO PRINCIPAL  DE ESTE BLOG, PERO ME PARECE MUY IMPORTANTE ESTE SUPUESTO DISCURSO DE OSCAR  ARIAS QUE LEGÓ A Mi CORREO. COMPARTO Y SUSCRIBO LO QUE ALLÍ SE DICE. SOLO ESPERO QUE LAS PERSONAS QUE ESTAN APOYANDO ESTE  DESASTRE QUE ESTA SUCEDIENDO EN VENEZUELA POR  FIN ENTIENDAN QUE EL MUNDO HA CAMBIADO Y HAY QUE AVANZAR Y QUE  LA FORMACION DE RIQUEZA DEPENDE ENTERAMENTE DE NOSOTROS

Palabras del presidente Óscar Arias en la Cumbre de las Américas 

Trinidad y Tobago

18 de abril del 2009

 

Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños ylatinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos deAmérica, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros.

No creo que eso sea del todo justo. No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres.

 Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad.

 También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos. Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur –en cuestión de 35 ó 40 años– es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos.

 ¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10. Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos.

En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que uN ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra.

En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el XXI, es un sistema de valores equivocado. Porque no puede ser que el mundo rico dedique 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo –en un planeta que tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de $2 por día– y que gaste 13 veces más ($1.300.000.000.000) en armas y soldados.

Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste $50.000 millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas.

 Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo...), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo . Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo únicoque me interesa es que cace ratones” . Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “ la verdad es que enriquecerse es glorioso ”. Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás.

La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer.


Muchas gracias.

  El resaltado es mio 

miércoles, 29 de abril de 2009

SISTEMAS ECONOMICOS (IV)

La economía de mercado y la economía de planificación central son los dos extremos que puede adoptar un sistema económico, en el primero, el Estado tiene bastante limitada su acción, en el segundo el Estado lo es todo. En la actualidad los sistemas económicos se encuentran en algún lugar dentro de esos límites. Es de aceptación generalizada que el Estado debe intervenir, incluso en el país que se considera la meca del capitalismo, Estados Unidos, hay una fuerte intervención estatal en la economía. Sin llegar a los niveles del socialismo, hay dos sistemas que han sido bastante aplicados con muy controversiales resultados: el Capitalismo de Estado y la Economía del Bienestar.

El Capitalismo de Estado, como su nombre lo indica, es un sistema donde el Estado a través de empresas públicas actúa en el mercado nacional e internacional como cualquier otro agente económico, en franca competencia con el sector privado. Para los socialistas esta es una fase intermedia hacia el socialismo. La crítica principal que se le hace a este sistema es que a la larga se forma una burocracia que se apropia del capital, con unos niveles muy altos de corrupción. Muchos economistas señalan de capitalismo de estado al sistema económico venezolano dada la característica muy particular de que la principal industria exportadora y generadora de divisas (petróleo) en el país es de propiedad estatal. Y que el sector público es el principal empleador. El capitalismo de estado no resultó ser eficiente para aumentar en el mediano y largo plazo el bienestar de la población.

Un resultado muy interesante es el sistema implementado en los países nórdicos (Dinamarca, Noruega, Islandia, Finlandia, Suecia y Holanda) llamado Economía del Bienestar y que se caracteriza por un fuerte intervención del Estado en el sistema de protección social. Estos países soportan un alto nivel de gasto público financiado por un elevado sistema impositivo, en donde el “ciudadano” disfruta de seguros de riesgo profesionales, fondos de seguro por enfermedad, pensiones para los sectores más pobres entre otros beneficios sociales.

En resumen el Estado del Bienestar es un sistema económico donde el Estado asume la responsabilidad del bienestar de sus ciudadanos, de forma integral porque cubre todos los aspectos del bienestar y universal ya que cubre a cada persona. Los países nórdicos se consideran de los mejores para vivir. El problema de este sistema radica en los niveles de financiamiento que se requieren para sostener los niveles de gasto. Es importante destacar que la producción de bienes y servicios está a cargo del sector privado bajo las leyes de la economía de mercado.

Aparte de los países nórdicos, en diferentes grados, la economía del bienestar es implementada en Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo, Irlanda, Gran Bretaña, Grecia, Italia, Portugal y España.

De esta forma culminamos esta serie dedicada a la forma que se organizan los agentes económicos y las instituciones de un país para tratar de cubrir sus necesidades ilimitadas con unos recursos que son escasos. Queremos reiterar nuestro compromiso y del periódico “El Aragüeño” con el hombre común para explicarle de una forma clara y sencilla los grandes principios económicos y así puedan entender un poco más el entorno en el cual deben desarrollar sus actividades diarias

martes, 28 de abril de 2009

EL MERCADO PARALELO DE DIVISAS



En una economía de mercado cuando se regula, controla o limita el flujo de algún producto, esta busca restablecer el equilibrio con el surgimiento de un mercado alterno, sujeto a las leyes de la oferta y la demanda. Así que todo individuo que necesite el producto, pero que no puede adquirirlos con absoluta normalidad, puede adquirirlo en este mercado alternativo, pero pagando un precio superior al que se pagaría si todo funcionara correctamente.
¿Cuál es la utilidad de este mercado alterno?. En primer lugar que los demandantes del producto que no pueden obtenerlo por las vías legales, lo pueden adquirir. En segundo lugar los oferentes del producto obtienen una ganancia equivalente a la diferencia entre el precio en el mercado alterno y el precio regulado.


El mercado negro es un mercado informal (no sujeto a controles legales) que no tiene un lugar específico de ocurrencia y normalmente la información sobre el mismo se transmite en forma oral


Por lo tanto, era inevitable el surgimiento de este tipo de mercado cuando se implantó un control de cambio en el país a principios del 2003 En Venezuela se le llama “mercado paralelo”, ya que inicialmente hubo un consentimiento tácito por parte del gobierno para su surgimiento, el cual se inició a finales del 2003 con la venta de los ADR de CANTV en la bolsa de Valores de N.Y. Los ADR son un paquete de acciones de una compañía. Las personas o instituciones podían comprar los ADR en Venezuela, cancelándolos en bolívares para después venderlos en Nueva york en dólares La diferencia entre el precio pagado en bolívares y el obtenido en dólares generaba un tipo de cambio implícito para la operación que servía de referencia para fijar el tipo de cambio en el mercado paralelo. Como comenté estas operaciones tuvieron la complacencia del gobierno ya que representaba una válvula de escape a las solicitudes de CADIVI.


El mercado paralelo es alimentado por todas aquellas personas o empresas, que esquivando los controles pueden tener un exceso de divisas. Por ejemplo, una actividad bastante común entre los exportadores es la de subfacturar sus ventas para reportar un menor ingreso en divisas, y así poder negociar el resto en el mercado paralelo.
La consecuencia más directa de este mercado paralelo es la de fijar un precio a la divisa mayor a la regulada, lo que repercute en el precio de los bienes importados, incrementando el costo de producción y por ende el precio de los bienes finales. ¿cómo es ese proceso?. El productor que va a comprar un insumo importado tiene que contemplar la posibilidad de que si no puede comprar por alguna causa las divisas a CADIVI, tendrá que acudir al mercado paralelo para su adquisición, de tal forma que al calcular sus costos lo hará al tipo de cambio paralelo y no el regulado, presionando así el precio final del bien.



En la medida que sea más difícil adquirir divisas legalmente, mayor será la demanda en el mercado paralelo, y por lo tanto, mayor la diferencia entre el tipo de cambio de este mercado y el tipo de cambio oficial, lo que puede generar expectativas devaluacionistas. Por tal razón, el gobierno venezolano tiene prohibido que se comente en público el comportamiento del tipo de cambio paralelo aunque cualquiera que tenga acceso a la internet puede consultar alguno de los blogs dedicados al tema.



Para este año, las presiones al mercado paralelo de divisas deben ser mayores. Con la caída del precio del petróleo, el gobierno venezolano ha visto disminuir sus ingresos en moneda extranjera,, viéndose en la necesidad de recortar los cupos de divisas, lo que obligará a que muchas personas e instituciones deban acudir al mercado paralelo para conseguir los dólares que necesita. Presionando a la subida del tipo de cambio, lo cual a su vez, presiona al gobierno para que tome la medida de devaluar, la cual tendrá que decretar más temprano que tarde.

jueves, 16 de abril de 2009

SISTEMAS ECONOMICOS (III)

Durante los siglos XVIII y XIX en gran parte de Europa y Norteamérica, la elaboración de bienes y servicios creció a pasos agigantados. Nuevas formas de producción apoyadas en la invención de maquinaria y equipo, permitieron que el número de productos en manos del consumidor fuera cada vez mayor y a un menor precio. A esta etapa de la historia económica del mundo se le conoce como la “Revolución Industrial”.

Jornadas de trabajo de 12 horas o más, contratación de mujeres y niños, con una remuneración que apenas le alcanzaban para sobrevivir aunado a la carencia total de un sistema de asistencia social para el trabajador, permitieron que los industriales obtuvieran ganancias extraordinarias y pudieran realizar nuevas inversiones para aumentar su capacidad productiva o como se le denomina en economía “acumular capital”. Esta es la razón por la cual a las economías de mercado se le llama también “economías capitalistas”.

Fueron muchas las críticas surgidas contra el capitalismo. Principalmente se afirmaba que el funcionamiento de este sistema conlleva la existencia de desempleo y la frecuente aparición de crisis que implican graves despilfarros de recursos. El principal crítico fue un filósofo alemán, Karl Mark (1818-1883), quien con su libro “El Capital”, revolucionó al pensamiento económico, creando todo un nuevo sistema conocido como “marxismo” o “socialismo”.

Esta nueva forma de organización pasó del campo teórico de los libros a la organización real de toda una nación de la mano de Vladimir Ilich Ulianov (1870–1924), máximo líder bolchevique, conocido comúnmente con el nombre de Lenin. Con el triunfo de los bolcheviques, en la guerra civil (revolución de octubre) que destronó a la realeza rusa, la Unión Soviética se convierte en la primera nación socialista del mundo.

Sin entrar en detalles de la filosofía que la inspira, en la economía socialista –llamada también centralmente planificada- los medios de producción son de propiedad estatal y las decisiones claves le corresponden a la agencia de planificación, o poder central, quien distribuye no sólo las tareas del plan, sino también los medios de producción, tanto materiales como financieros. El centro de planificación determina cómo asignar la producción a las diferentes fábricas y procura que cada fábrica tenga los recursos que necesita para poder obtener la cantidad que se le exige.

Las empresas no basan su actuación en el cálculo económico, estos es, en la maximización de los beneficios, o lo que es lo mismo, en la minimización de los costos, sino en la realización del plan concretado en directivas.

El sistema socialista marxista leninista o de planificación centralizada no llenó las expectativas y en el año 1989 con la caída del muro de Berlín y el fraccionamiento de la Unión Soviética, llegó a su fin. En la actualidad son pocos los países con un sistema de economía centralmente planificada: Laos, Corea del Norte, Vietnam, Cuba, La República Popular China y Moldavia .

Existen algunos partidos políticos que se autoproclaman socialistas, pero este calificativo lo usan más que todo para que los identifiquen como partido de izquierda. Así existen los social demócratas, los social Cristianos, etc., En su mayoría creen en la vigencia de la economía de mercado.

Para terminar, debemos decir que los términos “izquierda” y “derecha” son una herencia de la revolución francesa, cuando en las reuniones del parlamento, los diputados representantes del pueblo se sentaban a la izquierda de presídium, y los diputados representantes de la nobleza a la derecha.

martes, 14 de abril de 2009

TIEMPO DE CRISIS MOMENTO DE OPORTUNIDADES

Para muchas personas son tiempos duros, la crisis económica (que muchos niegan) está causando estragos, El alto stress que genera la lucha para que la quincena nos alcance, la inseguridad y violencia de las calles, la pérdida del empleo por el cierre de un buen número de empresas, la creciente conflictividad política, tiene a más de uno con depresión y sin saber qué hacer.

La peor situación en la que podemos caer es desesperarnos por no ver la salida. Los momentos de crisis son los mejores momentos para las oportunidades. Crisis es sinónimo de necesidad, ya sea de transformación, evolución o cambio radical. ¿será que tengo que cambiar de trabajo? ¿será que inclusive tengo que cambiar de profesión? ¿nos mudaremos de sector, de ciudad o inclusive de país? ¿habrá que cerrar la empresa? ¿cambiaremos de producto? ¿tendré que terminar con mi pareja o es hora de que busque ayuda especializada?.

Son muchas las preguntas que pueden surgir en los momentos difíciles, Las posibles respuestas pueden ser vitales para nuestro futuro, pueden abrirnos una gama de oportunidades que antes no se presentaban o no las veíamos (aunque siempre estaban presentes) porque simplemente no había la necesidad.

El primer paso es plantearnos con valentía las preguntas correctas. Si no lo podemos hacer nosotros mismos no tengamos el temor de buscar ayuda. No necesariamente tiene que ser un terapeuta o un consultor, puede ser un amigo o inclusive un Coach, que son personas que justamente lo que tratan es de que sus clientes, en lo personal, en lo profesional o dentro de la empresa logren formularse, ellos mismos, las preguntas adecuadas. Un coach nunca les dirá la solución ni lo que deben hacer, simplemente serán ese compañero de camino que le ayudarán a ver las cosas más claras, pero solamente usted sabrá las preguntas y respuestas.

Jeni Mumford, experta en coaching, propone unan serie de preguntas muy poderosas para ayudarnos a tomar las decisiones necesarias: ¿qué me hará sentir más a gusto de esta acción/decisión/situación? ¿qué me impide actuar? si alcanzo esta meta ¿Qué beneficios obtengo? ¿Qué me garantiza que voy a obtener eso? ¿Qué tiene de maravilloso la opción que estoy considerando? ¿Cómo sabré que he alcanzado mi meta?

El segundo paso es tomar con firmeza la decisión resultante. Esto requiere valentía, voluntad y el establecimiento de metas claras, reales, medibles y alcanzables. Hay que trazarse metas pequeñas pero progresivas que podamos alcanzar día a día. Un ejemplo de esto sería reforzar nuestras fortalezas, no perdamos tiempo en nuestras debilidades, para tratar de ser excelentes en aquello que sabemos hacer mejor. Como le comentó el gran bateador Reggie Jackson a otro jugador, “no te preocupes por los ponches, a ti te pagan es por los cuadrangulares que das.

Los momentos de crisis son momentos de oportunidades. Si se hacen las preguntas adecuadas y obtiene las respuestas correctas, posiblemente obtendrá el cargo que usted quería o quizás por fin trabará en una ocupación que le agrada tanto que no le parecerá que está trabajando. A lo mejor por fin su empresa va encaminada, tal vez encuentre el amor de su vida. En tiempos de crisis no debe haber espacio para las quejas sino para encontrar las oportunidades.

De noche no llores por no poder ver el sol, ya que las lágrimas te impedirán ver las estrellas.

jueves, 2 de abril de 2009

SISTEMAS ECONOMICOS (II)

En la casi totalidad del mundo occidental las sociedades han realizado sus actividades económicas basado en la llamada economía de mercado. Como hemos mencionado en el artículo anterior un mercado es el lugar, físico o electrónico, donde se realizan libremente el intercambio de bienes y servicios entre la demanda (personas que desean adquirirlos) y la oferta (los que lo producen).

¿Como este sistema contesta las preguntas básicas de que, como y cuanto producir?. Adam Smith, quien es considerado el padre de la economía, en su libro “Investigación sobre la naturaleza y causas de las riquezas de las naciones", ya nos explicaba que el ser humano en su egoísmo, en su afan de lucro, resultaba beneficiando a la mayoría, que esa libertad de acción en donde cualquiera puede actuar según su conveniencia (claro, siempre en el marco de la ley) actúa como una mano invisible que reordena y asigna los recursos productivos de la forma más eficiente.

¿Como es eso?, para que un empresario resulte exitoso necesariamente tiene que vender un producto que en verdad necesite la población, nadie va a comprar algo que no necesita. Es decir cualquiera que quiera tener éxito en un negocio, tiene que en primer lugar, detectar un necesidad insatisfecha y en segundo lugar conocer cual es ese bien que satisface esa necesidad. No sólo hay que saber que hace mucho calor en Maracaibo, sino que también hay que saber cómo combatirlo. ¿Usted cree que sería exitoso vender abrigos de lana en Maracaibo y Camisetas en el pico Bolívar?. Los que no logren detectar la necesidad o el producto adecuado, quedarán descartados y al final sólo se producirán los bienes que en verdad se necesitan. De esta manera resolvemos el que se debe producir.

En una economía de mercado hay plena libertad de acción, el que quiera produce y el que no quiera no lo hace, el que desee adquirir un bien, simplemente lo adquiere. Esta libre competencia en el caso de la oferta obliga que para que un productor pueda vender sus productos debe encontrar la tecnología que le permita producir de la forma más eficiente, es decir, la mejor calidad posible al menos costo. A la mejor relación costo/beneficio decimos los economistas. Esto se explica porque el consumidor tiene la libertad de comprar el producto a quien le ofrezca el mejor producto, de esta forma se contesta el cómo se debe producir.

Donde la economía de mercado recibe las críticas más severas, es para quien se produce y es que solo accederán al producto los que puedan pagar por el. Recuerden que los recursos son escasos, no alcanzan para tanta gente y debe existir alguna forma de selección, en este caso sólo adquirirán los bienes los que le den más valor al bien y por ende estén dispuestos a pagar un precio mayor. Ustedes no han observado como personas de escasos recursos no consumen bienes de primera necesidad pero lucen abiertamente otros bienes (teléfonos celulares por ejemplo). Por supuesto esto no es lo ideal, pero es lo más justo.

En una economía de mercado, el precio de un bien es el resultado de una negociación entre la oferta y la demanda, cuando la demanda supera la oferta, los precios tienden a subir y cuando la demanda es menor que la oferta, tienden a bajar. Es decir el nivel de precios es el mejor indicativo de lo que está pasando en el mercado y por ende el mejor asignador de recursos que hay. Si usted observa que en el mercado laboral están subiendo el sueldo de los ingenieros, puede ser indicativo de que el sector productivo necesita más de estos profesionales y algunos estudiantes que deseen un buen sueldo en el futuro considerarán estudiar ingeniería ante este hecho. Si usted es agricultor y está decidiendo que cosechar para el próximo año y está observando que los precios del melón están bajando, mientras que el precio de la lechosa está subiendo, lo más sensato es que se decida cosechar lechosas. Al aumentar la venta de lechosa, su precio bajará hasta estabilizarse en un precio que los economistas llaman de equilibrio.

Como pueden ver, el agricultor podrá tomar su decisión solamente porque tiene la libertad de hacerlo y porque el precio del producto también es libre de moverse y suministrar la información real de lo que está sucediendo en el mercado.
En este sistema la intervención de Estado es mínima, el propio Adam Smith indica que sólo debe limitarse a: garantizar la seguridad tanto interna como externa del país (policía y fuerza armada), asegurar que la población adquiera un oficio con el cual pueda defenderse en la vida y producir aquellos bienes que por su alto costo o bajo rendimiento no son posibles de producir por el sector privado, una carretera, por ejemplo. En la actualidad hay un consenso de que el estado debe tener una mayor intervención, pero en ningún caso que sustit

jueves, 19 de marzo de 2009

LOSS SISTEMAS ECONOMICOS (I)



Toda sociedad se enfrenta al gran problema económico, como satisfacer una necesidades ilimitadas con unos recursos que son escasos y tienen usos alternativos. El número de trabajadores, la extensión de terreno cultivable e incluso el petróleo, son recursos que se tienen en forma limitada. Para la producción de qué artículo debemos destinar la mano de obra? Que hortaliza se debe sembrar? El petróleo, lo vendemos o lo usamos nosotros?, preguntas como estas son las que se deben contestar a cada momento para que una población pueda satisfacer sus necesidades.

Básicamente, las anteriores interrogantes las podemos resumir en unas sencillas preguntas. Que se debe producir?, como se debe producir? y cuanto debemos producir?. Con la primera se establece que necesidades debemos satisfacer, dado nuestras prioridades. Fabricamos armas para la guerra o alimentos para la población?. Con la segunda se define la tecnología que se utilizará, cual es la combinación más eficiente de materia prima, mano de obra y maquinaria con la cual se elabora el producto?. La última pregunta establece el sector de la población que podrá adquirir el bien.

Podemos definir como sistema económico al conjunto de normas, reglas, convenios e instituciones con las cuales se organiza una comunidad para responder las tres preguntas básica que? Como? y cuanto?. A lo largo de de la historia, se desarrollaron dos sistemas económicos básicos: la economía de mercado, en el occidente y la economía de planificación central en el oriente. Hasta los momentos, la economía venezolana todavía se rige bajo los lineamientos de la economía de mercado.
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Un mercado simplemente es un lugar (físico o no) donde se venden y compran bienes y servicios. Es un lugar donde se enfrentan libremente dos fuerzas, la demanda, conformada por todos los individuos que desean adquirir un producto y la oferta, conformada por todos aquellos que ofrecen ese producto. Hay libertad plena, cada quien demanda o ofrece el bien o servicio que desee, siempre y cuando esté de acuerdo con el precio de la transacción. Esta libertad es la forma en que se responden las preguntas básicas. Si un empresario quiere tener éxito, debe ofrecer un producto que en verdad la población necesite, de la mejor calidad posible y a un precio adecuado. La economía de mercado es conocida también como “economía capitalista” y una de sus características principales es la mínima intervención del Estado

La economía centralmente planificada, como su nombre lo indica se basa en un organismo central que toma todas las decisiones sobre como se debe organizar una economía. En su sabiduría este organismo, que es el mismo Estado, decide que se debe producir, como y cuanto. Este sistema económico también es conocido como socialismo o comunismo.

La diferencia básica entre estos dos sistemas es como se toman las decisiones. En la economía de mercado, los individuos toman constantemente sus decisiones procurando maximizar su bienestar. En la economía centralmente planificada, unos pocos individuos, en representación del Estado, toman las decisiones en nombre de la mayoría, de la población.

Cual es el mejor?, La historia nos da la respuesta. Actualmente la mayoría de los países se rigen por la economía de mercado. Son pocos, contados con los dedos de la mano, los países que todavía se basan en la planificación central: China, que lo está abandonando rápidamente, Vietnam, Corea y Cuba. Solo hay uno que quiere convertir su economía de mercado en centralmente planificada, correcto! es el que usted está pensando, nosotros, Venezuela.

Hay que dejar claro que los sistemas que hemos señalado son los extremos, en ningún país se desarrolla el mercado puro, hay un consenso de que este no es el mejor sistema, sin embargo, es el menos malo. Todavía se está buscando el sistema ideal, lo que se sabe es que este debe derivarse de la economía de mercado.

En los siguientes artículos veremos en detalle cada uno de estos sistemas económicos

miércoles, 18 de marzo de 2009

¿QUE ES LA ESPECULACION Y EL ACAPARAMIENTO?

No hay nada más fácil que echarle la culpa a otro de la causa de nuestros problemas. En los últimos años en Venezuela se ha implementado una política de control de precios para combatir el grave proceso inflacionario que estamos viviendo. Lo que se ha querido hacer es simplemente evitar que los precios aumenten decretando que no aumenten, suena cantinfleico pero es así, queremos ocultar las verdaderas causas, ignorándolas. Muchas veces he comentado que combatir la inflación con un control de precios es similar a tratar de controlar la fiebre manipulando el termómetro para que siempre marque 37 grados.

Cuando se implementa un control de precios, normalmente lo que sucede es que un individuo, que generalmente no conoce a la industria, tratando de beneficiar al consumidor, fija un precio de venta relativamente bajo, lo que trae como consecuencia que las empresas pequeñas que producen con un costo promedio alto, no pueden seguir produciendo disminuyéndose de esta forma la oferta del producto. En cambio las empresas grandes se ven favorecidas porque al tener un costo de producción promedio menor pueden seguir en el mercado y con una menor competencia.

Aclaremos lo de los costos. Una empresa cuando manufactura un producto incurre en dos tipos de costos: los fijos y los variables. Los costos fijos son aquellos que se incurren independientemente de si se produce o no, por ejemplo: El alquiler del galpón, los gastos por intereses de la deuda, el sueldo de los oficinistas, etc. Si es una empresa pequeña, con poca participación en el mercado el costo por unidad es bastante alto. No es lo mismo distribuir, Bsf. 1.000 de costo fijo entre 100 unidades producidas, que distribuirlos entre 1.000 unidades. En el primer caso, el costo promedio es Bsf. 10 (1.000/100) y en el segundo Bsf. 1 (1.000/1.000). Esta es la razón por lo que toda empresa trata de expandir su mercado, para bajar el costo promedio y así poder tener una ganancia mayor.
Al disminuir la oferta de bienes hay una presión para que los precios aumenten, pero al estar controlados, lo que sucede es el desabastecimiento. El gobierno trata de ocultar esta situación echándole la culpa a la especulación y al desabastecimiento.

¿Qué es especulación?. En economía especular es simplemente tratar de tener un beneficio al realizar una transacción comercial. Como se puede ver, no tiene esa connotación negativa que se le quiere dar. Alguien me comentó que especular es tratar de tener un beneficio por encima de lo normal ¿Quién determina cual es el beneficio normal?, ¿es normal 20%, o es normal 50 %?. Cada producto tiene su propio porcentaje de beneficio. Se dice que este está directamente relacionado con el riesgo. Empresas más riesgosas tendrán un beneficio mayor a las menos riesgosas. Podemos intentar definir el beneficio normal, como aquel beneficio que se genera cuando la empresa está produciendo en total libertad y solo con las restricciones que le genera el propio mercado. En un mercado totalmente libre es imposible que se puedan obtener beneficios por encima que lo normal ya que si esto sucede, los inversionistas tratarán de entrar en ese mercado, aumentando así la oferta y bajando el precio. Ustedes no se acuerdan del boom de taxis que hubo hace algunos años, en los cuales era un negocio redondo comprar un taxi y dárselo a alguien para que lo manejara. ¿Qué sucedió?. Todo el que pudo entró en el negocio, con lo cual aumentó mucho la oferta de taxi, reduciendo los beneficios, ahora no es tan atractivo el negocio. Entonces en una economía libre es imposible especular. Adicionalmente hay que comentar que el precio de venta es el resultado de un convenio entre la oferta y la demanda. Siempre que una persona compra un bien es porque le parece que el precio de venta está acorde con la utilidad que le genera el bien. Siempre que un vendedor fija un precio es por qué alguien está de acuerdo en pagarlo. Por supuesto, el productor siempre venderá el producto al precio más alto que alguien esté dispuesto a pagarlo. Es una actitud normal.
Como hemos visto la única manera de que se pueda aspirar precios más altos es que disminuya la oferta o que aumente mucho la demanda y como también se comentó el control de precios es el principal factor que influye en la caída de la oferta. Lo que quiere decir es que si hay posibilidades de especular, esta es producida por el control de precios.

En cuanto al acaparamiento este se define normalmente como la retención voluntaria de un producto con el fin de afectar los precios para aumentar el beneficio. Como se puede ver, aquí la clave es la capacidad de afectar el precio, y eso sólo es posible si se tiene una participación mayoritaria en el mercado. ¿Usted cree, que el señor del abasto de la esquina pueda afectar los precios?, si se sabe que a 2 cuadras hay otro abasto que tiene el producto al precio normal de venta. Claro usted me dirá que las grandes industrias si puede acaparar y afectar el precio. Pero lo que sucede es que acaparar no es una decisión razonable, ya que al acaparar se incurren en costos, de almacenamiento, de logística, se altera el ciclo productivo. El que recurre al acaparamiento, no debe ser llamado gerente, ya que esta es una mala praxis administrativa. Igualmente, cuando el mercado es libre, son mayores los costos que los posibles beneficios.
Las industrias tienen un ciclo productivo, lo que le obliga a tener en almacén siempre un inventario de insumos, de productos intermedios y productos finales. Este ciclo depende de la productividad particular, es decir, podemos tener dos empresas de la misma rama industrial y que tengan un ciclo productivo mayor. ¿Eso querrá decir que la empresa que es menos productiva y que se ve en la necesidad de tener un inventario mayor, está acaparando?La moraleja de todo lo anterior es que si podemos hablar de especulación y acaparamiento es porque el mercado no está actuando libremente. Estas desviaciones sólo se pueden dar cuando se interviene en el mercado. En definitiva, el problema radica en el control de precios y no en la posible

jueves, 26 de febrero de 2009

LA ECONOMIA, LOS INCENTIVOS, LA PROPIEDAD PRIVADA Y EL EMPRESARIO




La historia nos ha demostrado que todo sistema económico que quiera funcionar debe basarse en los incentivos. Este es el secreto que ha permitido la permanencia a través del tiempo del sistema capitalista. El fracaso del sistema socialista se explica en gran parte, por no tomarlos en cuenta.

Para el ciudadano promedio, el mayor incentivo es su superación material y espiritual. Como señala el profesor español Francisco Pérez de Antón en su libro “La libre empresa” (Unión Editorial, 2004): “Nadie se siente obligado a cumplir con deberes que no compartan fruto alguno”. La posible recompensa que pueda traer el esfuerzo a realizar, es incentivo suficiente para que el trabajador emprenda la tarea.

El sistema capitalista encontró el mayor de los incentivos, la propiedad privada, el sentimiento de posesión, es el motor que ha permitido el progreso económico de muchos países. Continuando con Pérez de Antón: “…si la propiedad está protegida, si hay confianza para disponer de lo que es propio, el ánimo hacia el trabajo se alienta y estimula. Tal actitud crea a su vez una responsabilidad moral en las personas que hace de la propiedad privada un medio éticamente superior a la propiedad colectiva”. Ludwig Von Mises, en su magna obra “La acción humana” (Unión Editorial, 8va Ed.,2007), al respecto comenta: “…los propietarios del capital y de la tierra pueden disfrutar de su propiedad sólo si los emplean para satisfacer las necesidades de otros. Tiene que servir a los consumidores para poder obtener algún beneficio de su propiedad. La mera posesión de medios de producción obliga al sujeto a atender las apetencias del público. La propiedad beneficia exclusivamente a quien sabe destinarla a servir mejor a los consumidores. He ahí su función social.”

Es decir, la seguridad de la propiedad unida a la libertad de disponer de ella, ha permitido que muchas personas, bajo el incentivo de obtener beneficios, hayan formado empresas para la manufactura y distribución de los bienes y servicios que necesita la sociedad. Los que lograron el éxito es porque: detectaron una necesidad insatisfecha en la sociedad y lograron elaborar en la forma más eficiente el bien que pudo satisfacer esa necesidad. En el proceso han ganado todos: los consumidores viven mejor, el empresario obtuvo sus beneficios y el Estado percibió mayores ingresos por medio del pago de los impuestos.

¿Es malo, que el empresario tenga éxito y que este se traduzca en riqueza material? ¿es poco ético que pase esto mientras haya pobres, personas con hambre y en la indigencia? ¿la propiedad comunitaria impide que esto suceda?. La historia ha demostrado la falsedad de estos cuestionamientos. A lo largo del mundo vemos como miles de instituciones benéficas han podido combatir estos males gracias a la actitud benéfica de esos hombres exitosos, como ejemplo podemos citar el caso de Bill Gates, que ha donado una gran parte de su fortuna. La verdad es que muchos de los problemas económicos existentes es producto de gobiernos que han implementado políticas equivocadas, basadas en su gran mayoría en ideas de igualdad y propiedad comunitaria, que han hecho más daño que beneficio.

A nivel mundial ya no se habla de ideologías, han caído en desuso palabras como izquierda o derecha. Hay un consenso de que el desarrollo de un país se basa en los incentivos de la propiedad privada, en la educación de la fuerza de trabajo, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas y en el respeto que debe tener el gobierno a unas reglas económicas básicas.
Finalmente, hay que recordar que ya estamos en una nueva era, “la del conocimiento”, y no hay nada más privado ya que esta depende de la capacidad individual para aprender

domingo, 15 de febrero de 2009

¿DEBE EL ESTADO SER PRODUCTOR DE BIENES Y SERVICIOS?

La respuesta a esta pregunta no es absoluta sino relativa, todo depende de los  bienes y servicios sobre los cuales nos estamos refiriendo. La teoría económica establece que hay un tipo de bienes que sólo pueden ser producidos por el Estado, son los llamados “bienes públicos”, Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de economía en su libro “La Economía del sector público” (1986) señala que los bienes públicos son aquellos que poseen dos características básicas: en primer lugar son bienes en los cuales no es factible el racionamiento, son bienes que benefician a todos por igual. Un ejemplo clásico es el sistema de defensa de un país. Ante el ataque de un país enemigo, es imposible que se defienda a una parte de la población  y a otra no. Otro ejemplo, en una campaña sanitaria no se puede decir que se vacuna a unos  y a otros no, o al construir una carretera no se puede decir que  unos carros pueden pasar y otros similares no.

La otra característica, que en cierta forma se deriva de la primera, no solamente  es imposible el racionamiento sino que no es deseable, lo que deje de consumir un individuo, no se traducirá en un aumento en el consumo de los demás. Porque usted deje de ir por una carretera los demás conductores no la utilizarán un número mayor de veces.

Si estamos en una economía de mercado en el cual el intercambio de los bienes y servicios se basa en los precios, ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar una persona por algo que sabe que no hay forma que deje de disfrutar sus beneficios? ¿Cuánto pagaría usted para que el país adquiera un misil  o por un submarino? ¿Cuánto pagaría por la construcción de la carretera si sabe que no hay forma de que le impidan utilizarla?, por supuesto, nada, pero resulta que se necesita el misil, para la seguridad y se necesita la carretera para unir a dos  pueblos. ¿Qué empresa del sector privado estaría dispuesto a producir un bien por el cual nadie está dispuesto a pagar?.

Toda empresa por principio debe obtener beneficios ya que está en juego su supervivencia, en cambio el Estado no quiebra, su interés es social, es procurar el mayor bienestar a la población, motivo por el cual puede trabajar con tarifas reducidas aunque estas generen pérdidas, por lo tanto el Estado es el único que puede asumir la producción de los bienes públicos.

La consecuencia de que el interés del Estado sea social y no económico, es la pérdida de la calidad del producto. En Venezuela hemos sido testigo de este fenómeno, hemos observado la poca calidad de los servicios públicos, lo cual resulta razonable, ¿Cómo se puede ser eficiente, si no se puede fijar tarifas competitivas? o ¿Cómo racionalizar los gastos si la nómina depende de factores políticos y no productivos?. Muchos citarán el caso de PDVSA para refutar lo dicho anteriormente, pero es que los técnicos de la petrolera efectivamente actuaron con mentalidad empresarial privada y  no la de una empresa pública, generando un conflicto de intereses entre los gerentes petroleros y la dirigencia política actual.

¿Qué pasa con el resto de los bienes, en los cuales si se puede fijar un precio que refleje conjuntamente las preferencias del consumidor y genere el beneficio necesario al productor?. Estos bienes necesariamente tienen que ser producidos por el sector privado, ya que estos por principio deberían de producir un producto más eficiente, con lo cual gana el consumidor y se usan más racionalmente los recursos productivos.

Lo anterior no quiere decir que el sector privado sea mejor productor que el público, cada día quiebran una buena cantidad de empresas, sino que es una cuestión de incentivos, las empresas del sector privado tienen mayores incentivos para producir mejores productos. Que mejor incentivo que su supervivencia.

Finalmente, si el Estado deja que la producción de bienes y servicios este a cargo del sector privado, puede liberar recursos que pueden ser destinados a la producción de los bienes públicos, aunque no es garantía, pero se aumentaría la probabilidades de tener una mejor policía, mejores vías de comunicación, un mejor sistema de salud, etc. Como dice el refranero popular “zapatero a tus zapatos”.

miércoles, 4 de febrero de 2009

UNA MONEDA COMUN




Definitivamente hay personas que no toman en serio los fundamentos de la teoría económica, incluso creen que es un asunto de moda. Esto es posible porque normalmente los que toman las decisiones de política económica, por su situación privilegiada, no sufren las consecuencias de sus decisiones mal tomadas. Este comentario es motivado por lo que escuche en días pasados de boca de dos presidentes Latinoamericanos. Ambos anunciaban la pronta puesta en marcha de una moneda común.

Primeramente fue el trueque, luego las monedas comunales y ahora la moneda común. Los economistas que se califican de monetaristas, deben sentir un dolor de estómago profundo. Dirán ellos, ¿es que no se han dado cuenta el tiempo que tardaron los países europeos, en implementar el Euro?. ¿Será que ignoran lo que significa una moneda común?.

En primer lugar hay que indicar que tener una moneda común es perder la soberanía monetaria, ya que obligatoriamente se debe crear una institución supranacional (por encima de la nación), como sería el caso de un Banco Central Andino o Suramericano o Latinoamericano, en donde los países son solamente un socio y las decisiones de política económica se deben tomar en consenso entre los representantes de los países miembros.

En segundo lugar, las naciones, y esto es lo más complicado, deben poseer economías similares, es decir, una productividad de los factores similar, un desempeño fiscal parecido y sobre todo un comportamiento igual de los precios.

Supongamos el caso de dos países A y B, el país A ha realizados grandes esfuerzos para mejorar su economía. Realizó grandes inversiones en mejorar la tecnología, y sobre todo invirtió considerablemente en la educación técnica, con lo cual ha aumentado el número de mecánicos especializados, ingenieros, etc. mejorando la productividad de sus factores productivos. Igualmente A, tomó decisiones muy fuertes en materia fiscal, a fin de lograr un equilibrio presupuestario, lo que ha fortalecido a sus instituciones, al sector privado y sobre todo a su moneda al lograr que la variación de los precios este por debajo de, supongamos, un 3%.

En cambio el país B es de una opinión distinta en materia económica, donde sus dirigentes se han dedicado a fortalecer el papel del estado, aumentando los niveles de gasto público, incurriendo en sucesivos déficits. Enfrentándose constantemente al sector privado, limitando cada día más su radio de acción a través de regulaciones y competencia directa en los mercados. Invirtiendo en educación pero no con la finalidad de aumentar la productividad de la industria, sino para mejorar la calidad de la opinión pública auspiciando que se gradúen economistas sociales, periodistas sociales, médicos sociales, etc. Todas estas medidas han conducido que el país B tenga una de las tasas más elevadas de inflación de la región.

Ahora supongamos que la moneda que tiene en sus manos puede comprar tanto en el país A como en el B, sin tener que tomar en cuenta ese tan odioso llamado tipo de cambio. Ella es aceptada por igual en los dos países. Le pregunto ¿donde comprará usted?, le apuesto doble a nada (creo que así se dice) a que usted irá al país A a realizar sus compras al igual que muchos.

Esta situación generaría una bonanza en el país A y una fuerte contracción en B. Crecería el número de empresas en A y disminuiría en B, la población de A tendrá mayores oportunidades de trabajo, y los de B menos. Claro está, el gobierno de B le echará la culpa a los empresarios de B. Todo el mundo querrá irse al país A a vivir y trabajar.

La moraleja de todo lo anterior es que antes de pensar en una moneda común hay que tomar las medidas necesarias para fortalecer la economía y llevarlas a niveles similares a los que tiene los países con los cuales se quiere unificar. Hay una expresión utilizada en gerencia que viene como anillo al dedo, “step by step”, la integración económica hay que realizarla “paso por paso”.

martes, 3 de febrero de 2009

CUANDO LA INFLACION ANDA SOBRE RUEDAS

Como técnico siempre me ha costado explicar al ciudadano común los anuncios oficiales sobre los resultados mensuales de la variación de los precios (inflación). Uno les explica que la medición se basa en el estudio mensual de una canasta de bienes, elegidos por que se les considera representativo del consumo de los venezolanos. Uno les explica que empleados del Banco Central de Venezuela visitan constantemente los mercados y demás comercios para verificar en el sitio la evolución de los precios.

Seguidamente esa  persona, que nunca ha estudiado economía y quizás ninguna carrera universitaria, desarma nuestra disertación preguntándonos con una cara de “ya tengo a este creído en mi mano, ya verá lo que es bueno”, como es que la inflación fue de 30,9 si el precio del producto X subió 50%, el del producto Y, 80% y pare usted de contar.

A uno no le queda más remedio de poner cara de “usted tiene razón, que le vamos a hacer” y explicarle que efectivamente el Índice Nacional de Precios al Consumidor es sólo una referencia, y que cada uno tiene una canasta muy particular, por lo que es muy válida la impresión de que los precios es mayor que la anunciada.

Todo lo anterior se debe que anoche tomé un taxi para llegar a mi casa, fui el tercero en pararlo ya que las dos primeras personas pegaron el grito al cielo cuando les informaron el valor de la carrera (como le decimos en Venezuela) y que conste que estas personas fueron muy respetuosas, porque si de algo me he dado cuenta (y ningún libro de economía lo menciona) que una de las consecuencias de la inflación es la de hacer florecer lo peor del lenguaje y el gesto corporal. Continuando nuestro asunto, yo también quede en shock cuando me informaron la tarifa, la cual no me quedó más remedio que pagar dada una combinación de que ya era muy tarde, estaba cansado, y gracias a Dios, era quincena.

El caso es que los taxistas, por lo menos en donde yo vivo, ajustaron los precios de la carrera el último año en aproximadamente 100%, muy lejos del 31 anunciado. Cuando se lo comente al chofer, me dio el discurso habitual, que si aumentaron los cauchos, que aumentaron los repuestos que ya no se puede ir al mercado y… - Le dije que diera las gracias, ya que por lo menos el podía ajustar los precios, pero que esto era imposible para los que viven de un quince y último. El caso de todo este cuento es que definitivamente, los índices de precios, ya  no son un reflejo válido del costo de la vida, se han quedado corto. Con el agravante de que muchos ingresos: bonos de alimentación, ajustes de sueldo, etc., son calculados en base al comportamiento del índice de precios del período anterior. Por lo tanto siempre quedamos rezagados en esta carrera en contra de la inflación, ella va sobre ruedas y nosotros caminamos Es importante que se revisen los estadísticos y metodologías para el cálculo de la variación de los precios. El deterioro del poder adquisitivo del venezolano es más rápido de lo que indican las cifras. Para muestra un botón: cuantos de nuestros padres podrían comprar la casa o apartamento en que viven? Claro, lo ideal sería que simplemente no existiera la inflación.

 

domingo, 25 de enero de 2009

DEPREFLACION

La gran mayoría de los economistas del país coinciden en que el año 2009 va a ser bastante difícil. Se espera que la economía tenga un leve crecimiento, inclusive cero crecimiento. Los más osados, en los cuales me incluyo, ven la posibilidad de que la economía decrezca este año. Con el agravante de que los precios seguirán subiendo. Este escenario de una economía en recesión con inflación es conocido con el nombre de “estanflación”, el cual es una traducción bastante estricta de la expresión en ingles “stanflation”.

En estos últimos días he sostenido muchas conversaciones con algunos colegas, en las cuales me manifestaban la inconveniencia de usar este término en el caso venezolano. Estanflación, comentan, debe utilizarse en el caso de una economía estancada, una economía paralizada, y este no es el caso de Venezuela que ha venido creciendo económicamente por varios trimestres consecutivos. Lo que se espera es una leve depresión, es decir una baja en la actividad económica producto de factores externos. Hay que tener claro que a pesar de todas la críticas que se puedan tener sobre las política económicas aplicadas por el gobierno, el detonante de la situación actual fue la crisis financiera estadounidense y la caída de los precios del petróleo.

El inconveniente se presenta por que en el vocabulario económico no tenemos una palabra para identificar a una economía en depresión con inflación, bueno hasta hoy, en donde me enteré que un estimado colega y amigo, en un programa de televisión, bautizo a este fenómeno con la expresión “depreflación”, por lo menos para mí es bastante clara y quién sabe si estamos presenciando un aporte al léxico económico. Lo que si es definitivo, es que queda demostrado una vez más, que en tiempo de necesidades el ingenio del hombre florece.

EL NIVEL ADECUADO DE RESERVAS INTERNACIONALES

Comenzando el año, representantes del ejecutivo comienzan a hablar del traspaso al gobierno de aquella porción de las reservas internacionales por encima del llamado “Nivel adecuado de reservas” (NAR). Suponen algunos que el país debe tener un monto de reservas que le baste para atender sus compromisos habituales en moneda extranjera (importaciones, servicio de la deuda, etc.) y si existiese un exceso, este debería ser utilizado para financiar distintos proyectos de desarrollo.

Aunque parezca muy justo este supuesto hay que mencionar dos aspectos que lo invalidan. En primer lugar hay que decir que el NAR es un adefesio teórico, no existe en economía tal concepto, y no puede haberlo porque va en contra de la lógica. ¿Cuanto es el nivel de dinero adecuado que debe tener usted en su cartera?, simplemente el que sea necesario para realizar sus compras, las cuales no son iguales todo el tiempo. Hay días que se gasta poco y hay días que se gasta mucho, así como hay días que se tienen que realizar gastos extraordinarios e imprevistos. Usted puede tomar todos los días el metro para ir a trabajar pero puede darse el caso que por una emergencia tenga que tomar un taxi.

El nivel adecuado de reservas es una mala derivación del concepto de “nivel optimo” tomado de la teoría sobre el manejo de una cartera de inversiones. El nivel óptimo nos indica cómo debe estar estructurada esa cartera para que genere el máximo rendimiento.

En segundo lugar como se ha dicho hasta el cansancio, las reservas internacionales son el respaldo de bolívares que circulan en la economía. No en vano los billetes tienen escritos en su anverso “Pagaderos al portador en las oficinas del banco” ya que estos no son más que una orden de pago por los dólares que tiene el Banco Central en sus activos. El Instituto Emisor solamente puede poner en circulación los bolívares cuando adquiere oro o divisas. Es decir, cada vez que el BCV adquiere un dólar puede emitir 2,15 bolívares. Igualmente cada vez que alguien necesita un dólar, el BCV lo entrega a cambio de 2,15 bolívares. En otras palabras, Entra 1 dólar, entran 2,15 bolívares, sale 1 dólar, salen 2,15 bolívares. Si esta operación se realiza con entera pulcritud, hay garantía de que si todos los habitantes del país quieren comprar dólares, lo podrán hacer porque todos los bolívares en circulación tienen su respectiva contraparte en dólares

De acuerdo a lo anterior si el gobierno necesita parte de las reservas internacionales, no hay problema, solamente debe entregar la cantidad equivalente de bolívares. Si el gobierno quiere un millardo de dólares debe entregarle al BCV 2,15 millardos de bolívares. ¿Pero que pasa si el gobierno no entrega los bolívares?, simplemente tendremos menos dólares en reserva con los mismos bolívares en la economía, lo que trae como consecuencia que ya mucho de los billetes que circulan no están garantizados. Si se da el caso que todo el mundo quiere dólares y no bolívares, se producirá el hecho de que muchos no podrán comprar los dólares aunque tengan los bolívares, a menos que se modifique el tipo de cambio, devaluando la moneda para restablecer el equilibrio, corriendo el riesgo de que sen encarezcan los productos importados generando un proceso inflacionario. En caso de no devaluarse, al haber más bolívares de los que correspondería, la economía buscaría el ajuste vía aumento de precios (inflación) directamente.

Lo correcto es que el gobierno defina a través de la política fiscal sus planes de inversión y desarrollo, teniendo muy bien establecidos sus fuentes de financiamiento

martes, 13 de enero de 2009

¿DEVALUARAN AL BOLIVAR FUERTE?

Muchos de mi colegas responderán con un fuerte “SI” a esta pregunta, la cuestión es ¿cuando?. Devaluar no es una medida fácil para el gobierno ya que esta traería serias consecuencias. Al aumentar el tipo de cambio, inmediatamente se encarecen las importaciones, dado la fuerte caída del aparato industrial nacional, es de esperarse que deba acentuarse el desabastecimiento, presionando al alza de los precios, muy por encima del aumento normal producido por la devaluación. Es decir si se devalúa la inflación para el 2009 sería superior al 45% que estiman algunos economistas, y no creo que teniendo tan cercano una consulta electoral, el gobierno quiera asumir este costo.

Ahora bien, puede el gobierno ante la caída de los ingresos ¿puede postergar la medida? analicemos el caso. Al cierre de 2008, las reservas internacionales cerraron en US$ 42.226 millones. Según cálculos propios este año se han utilizado en el pago de importaciones y servicio de la deuda un aproximado de US$ 4.000 millones mensuales en promedio, lo que significaría que las reservas alcanzarían para cubrir estas obligaciones durante 10 meses. Igualmente al cierre del tercer trimestre, según cifras del BCV, el sector público acumulaba un saldo de activos externos (bonos, pagarés y depósitos a la vista) por US$ 39.700 millones, lo que representaría 9 meses más, es decir suponiendo que no ingresara un dólar más por concepto de petróleo (que no es el caso), todavía el gobierno puede cumplir por un buen lapso con sus obligaciones en moneda extranjera.

¿Que otras medidas puede realizar si no devalúa? ya ha comenzado algunas, como es la de restringir el cupo de divisas. En cuanto a su presupuesto, recortará algunos gastos e implementará algunos impuestos. Recuerden que los impuestos no se consideran inflacionarios, ya que estos provocan el aumento de los precios, una sola vez (bueno, por lo menos en teoría) y no en forma contínua . Este gobierno revolucionario ha demostrado ser muy cuidadoso con respecto a la inflación, aunque ha fracasado en su intento, siempre tiene su mirada puesta en la variación de los precios. Por lo tanto, debido a que todavía existe un pequeño margen de maniobra pienso que el gobierno retardará lo más posible la medida de devaluación, es lo correcto, claro que no!, pero la revolución tiene su forma muy particular de tratar a la economía . Será el referéndum la fecha de referencia para tomar la medida, posiblemente.